Sangre artificial, ¿una solución global para las transfusiones?
| 21 de Agosto de 2016 | 00:33
Sangre producida artificialmente in vitro. Así de sencilla suena la fórmula que propone una empresa nipona cuyo revolucionario proyecto busca paliar la escasez de los bancos de donantes, rebajar los costos para su conservación o evitar las transfusiones contaminadas.
“Se tiende a pensar que cuando uno necesite una transfusión siempre tendrá sangre disponible, pero la verdad es que el personal médico vive permanentemente preocupado por el suministro”, dice el presidente de Megakaryon, Genjiro Miwa, en la oficina que la compañía tiene en el Instituto de Ciencias Médicas de la Universidad de Tokio.
Miwa pretende que para el año 2020 Megakaryon fabrique en serie -a partir de material genético que puede conservarse congelado por tiempo ilimitado- concentrados de plaquetas y espera que en el futuro la empresa pueda hacer lo mismo con otras células sanguíneas.
Por medio de métodos descubiertos hace casi una década que permiten generar plaquetas o glóbulos rojos a partir de células madre iPS, la empresa trabaja ahora con corporaciones del sector farmacéutico o químico o la Universidad de Harvard de cara a refinar un sistema de producción industrial.
La idea es poder comenzar a suministrar de aquí a cuatro años productos basados en plaquetas sin necesidad de donaciones, base del actual modelo global de transfusiones.
Este sistema, en vigor desde que el austríaco Karl Landsteiner descubriera los tipos sanguíneos por antígenos en 1900, presenta desde entonces tres grandes problemas, empezando por el del suministro estable.
Puesto que plaquetas y glóbulos rojos sólo pueden sobrevivir almacenados entre 5 y 42 días, respectivamente, el flujo continuo de donaciones es la única manera de mantener los bancos abastecidos.
A esto se añade el que los más jóvenes dispensan la mayor parte de la sangre y que los mayores son el grupo que más la consume, por lo que en los países más desarrollados, con sociedades más envejecidas, el suministro tiende a disminuir.
De hecho, la empresa calcula que a este ritmo para 2027 faltarán unos 850.000 donantes para cubrir la demanda mundial.
El segundo inconveniente son los altos costos que tienen los métodos para preservar la sangre así como las pruebas que certifican que está libre de enfermedades y que su calidad es apta para la donación, una traba más acuciante en estados pobres y en desarrollo que conduce al tercer gran problema: la contaminación de muestras.
A esto último se suma la pujanza del mercado negro de transfusiones sanguíneas, que ha alcanzado enormes dimensiones y acarreado desastrosas consecuencias en regiones con enormes poblaciones y escasez de bancos como China, India o el Africa subsahariana.
Megakaryon se originó en 2008 cuando Miwa, economista con una dilatada experiencia en el sector químico, se topó en una reunión de antiguos alumnos de instituto con el profesor Hiromitsu Nakauchi, excompañero de clase suyo convertido en un reputado genetista de la Universidad de Tokio.
celulas
Nakauchi le contó que había logrado crear megacariocitos -que son la base celular de las plaquetas sanguíneas- y glóbulos rojos a partir de células de pluripotencia inducida (iPS), que células maduras -y se obtienen, por ejemplo, de una muestra de piel- que al ser reprogramadas pueden convertirse en cualquier tipo de célula.
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