Hemiplejia
| 28 de Agosto de 2016 | 00:33
POR | DR. NORBERTO FURMAN
Doctor en kinesiología y fisiatría
Con respecto a este tema, hemos de referirnos a su fase de rehabilitación, sin entrar en detalles sobre su producción, ya que este compete a la neurología, y ha sido tratado en su momento por otro colaborador de esta publicación. Sabemos que la hemiplejia es la parálisis de medio cuerpo, pierna, brazo y en ocasiones cara de un mismo lado. La producción de una gran hemorragia en el cerebro, se manifiesta por la pérdida brusca del conocimiento, este derrame aumenta la presión dentro del cráneo y altera no solo la zona en la que se produce el accidente vascular, sino que desorganiza todo el funcionamiento cerebral.
El individuo portador de una hemiplejia, se caracteriza por sus alteraciones psicológicas como una base de personalidad altamente irritable y tensa, que suele descargar en su propio cuerpo los nervios, tanto antes como después del accidente vascular; estas personas no han sido muy metódicas en su vida ya que la arteriosclerosis, el alcoholismo, los trabajos intensos, la obesidad y la mala sangre, son algunos de los factores predisponentes para este mal y entendemos que no se produce en ninguna persona que se cuida en sus ingestas o evita el stress.
Tal vez un debate virulento basta para que alguien quede postrado o inválido el resto de su vida, y si le preguntamos a cualquier hemipléjico si valió la pena, no existirá ninguno que responda afirmativamente.
El portador de esta afección es, en general, depresivo, mucho más emotivo que de costumbre, con esporádicos accesos de llantos, por causas que antes no lo hubieran hecho ni parpadear, en ocasiones no controlan sus nervios, tal vez debido a verse en ese estado. Desde el punto de vista metodológico, los cambios que se producen en el enfermo, para procurar su recuperación, son sorprendentes. El quiere recuperarse a costa de lo que sea, sabiendo que esto implica un gran sacrificio, y aquí vuelve a adquirir importancia el hecho de controlar las causas que provocan el mal. En esta circunstancia ya sí hace caso de las indicaciones médicas y resta importancia a situaciones que antes hubieran ocupado el primer lugar, no obstante a expensas de su propia salud. Con respecto a su físico, el enfermo se interesa por su marcha, la realiza inclinándose hacia el lado sano haciendo oscilar la pierna afectada hacia adelante, balanceándola en forma de medio círculo; hay una notable sensación de inestabilidad y temor a caer; no obstante es necesario incrementar las caminatas y los ejercicios para prevenir la rigidez articular y las deformidades; hay que restablecer la independencia del individuo, fortaleciendo los músculos debilitados que se encuentran en ese estado debido al desuso. Cabe tener en cuenta que el lado sano del paciente está sometido a una sobrecarga y esfuerzos para lo que no está preparado, por tal motivo se hace necesario atenderlo, así como movilizar el cuerpo.
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