A la hora de excitarse, para ellas todo es cuestión de piel
| 14 de Enero de 2017 | 02:37
A la hora de pegar un salto en el nivel de excitación, en los hombres prevalece el sentido de la vista por sobre el resto. No ocurre lo mismo con las mujeres, quienes encuentran en lo que reciben a través del tacto lo que las lleva a los lugares más profundos del placer.
La afirmación puede parece simplista porque en realidad el deseo y la excitación sexual femenina se disparan como consecuencia de una compleja integración de estímulos sensoriales, ambientales, psicológicos y afectivos. Sin embargo dentro de ese “cóctel” la piel juega un papel fundamental.
Ser acariciadas en diferentes partes del cuerpo, produce, en las mujeres sensaciones especiales
Las zonas erógenas son muy específicas a cada una de ellas, tanto en lo referente a su distribución, tipo de estímulo, como en la secuencia en la que desean ser estimuladas. Pero lo cierto es que ser acariciadas en diferentes partes del cuerpo produce en las mujeres sensaciones especiales.
IR DESPACIO PARA LLEGAR MÁS LEJOS
Los especialistas afirman que es poco habitual que una mujer prefiera una estimulación genital directa. En general eligen otras zonas, ubicadas en diferentes sectores de su geografía erótica como el cuello, el centro de la espalda, las orejas, la garganta, los labios, la parte anterior de las piernas, la cola.
Pero más allá de la sensación física que en ellas generan esos “mimos”, cada caricia tiene un significado: refleja el afecto, la comprensión, la atención, la importancia y el deseo que reciben de su pareja. Hay un componente afectivo que excede lo meramente sexual.
Un testimonio repetido podría ser el siguiente: “Cuando él me abraza y comienza lentamente a acariciarme la espalda y los brazos, se producen en mi interior ondas de relajación, de abandono, deseos de sentirme mimada, cuidada”.
Ella no sabe a ciencia cierta por qué le pasa y ni siquiera es preciso que lo sepa. Lo único que importa que la simple mano recorriendo su espalda, la lleva a una escena de progresivo erotismo, escena que determina que ella se abra al afecto y al goce. Con el tiempo y, en cada caricia, se refuerza el apego y el cariño por el otro.
Es posible acariciar con las manos pero también con diferentes partes de nuestro cuerpo. También son buenos los accesorios. Se pueden usar pinceles, plumas, masajeadores, elementos que generan mucho placer y quedan grabados en la memoria de cuerpo.
EL NUDO SENSITIVO
En cada una de las mujeres existe, aunque no lo sepan conscientemente, una red nerviosa o sensitiva en la que cada nudo es un punto de concentración del placer y cuyo diagrama está siempre sin terminar.
“Encontrar ese recorrido y continuarlo requiere de nuestra disposición a dejar correr la imaginación del otro y de nuestra atención para atrapar las sensaciones que puedan brindarnos sus gestos y actos”, explica Diana Resnicoff, en su portal especializado E-Sexualidad.com.
PARA ENRIQUECER EL CONTACTO EROTICO
- Preparar el ambiente con una temperatura adecuada, alguna esencia aromática y música romántica y relajante.
- Para que las caricias no sean monótonas, vayamos variando las zonas que acariciamos, con diferentes presiones, y utilizando diferentes elementos.
Es posible acariciar con las manos pero también con diferentes partes de nuestro cuerpo
- No acariciar de modo simultáneo sino por turnos, porque ello permite que cada uno se concentre mejor en su rol (dar o recibir).
- Las caricias no deben ser monótonas. Por lo tanto es interesante variar las zonas que acariciamos, el orden en el cual avanzamos, las formas de acariciar e incorporar si los dos están de acuerdo algunos accesorios que provocan mayores sensaciones.
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