Conmoción y misterio por el caso de la mujer que recibió un balinazo en Plaza Paso

La tuvieron que atender en un centro médico cercano. Cuando ocurrió la agresión, estaba con los hijos, que quedaron muy asustados

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Nadia Mariscal (35) estaba de paso por la zona de 13 y 44. El miércoles a la tarde temprano hacía calor y estaba pesado. Con sus dos nenes quiso parar en plaza Paso para que ellos jugaran un rato. En esa situación, ella estaba sentada en un banco de madera y sintió que algo le quemaba en la cara. Después supo que fue un balinazo que alguien -no se sabe quién- disparó.

Eran las 16.30 de aquel día cuando la mujer tenía sentado justo al lado a uno de los chicos. De arriba y medio en diagonal, el perdigón de metal le atravesó la nariz en un lateral, en lo que técnicamente se denomina narina, el orificio nasal por donde entra y sale el aire. El mismo lugar donde, del otro lado, ella tiene un piercing.

“Sentí algo que me quemaba y que me partió la cara, así que me la agarré fuerte con las manos. Vi que estaba sangrando mucho. No sabía qué era lo que me había pegado, pensé que podía ser una piedra o una rama que cayó” del inmenso árbol que le daba sombra bajo ese banco, explicó la víctima.

Desconcertada por la situación, fue por sus propios medios hasta la guardia médica más cercana, un sanatorio de 45 entre 13 y 14, donde llegó caminando.

“El doctor que me vio me dijo que tenía un perdigón de aire comprimido, una vez que me lo sacó. Los médicos no entendían nada y yo tampoco. Todavía no sé por qué ni cómo pasó”, aseguró Nadia ayer a la tarde, sentada en el mismo lugar y horario donde 24 horas antes salió lastimada.

La precisión es que el balín metálico era del calibre 5 y medio, de un centímetro de largo aproximadamente. “Me traspasó la nariz. El médico me lo sacó con unas pinzas. Me quedó la cara hinchada y me seguía quemando la herida”, remarcó la mujer.

Desde entonces, Nadia le contó a sus conocidos y a distintos medios de prensa lo que le pasó. Fue algo que para muchos sonó y sigue sonando increíble.

misterio

Un ataque de esta naturaleza se erige por estas horas como algo enigmático. ¿Quién disparó? ¿Para qué? ¿Desde dónde? Esas preguntas y otras más no encuentran por el momento ninguna respuesta.

Una de las hipótesis es que el proyectil se pudo haber disparado desde uno de los varios edificios que dan a la plaza. Identificarlo parece una tarea dificultosa para los detectives del caso.

Ayer a la tarde, asediada por el trajín de la situación, Nadia todavía no había podido hacer la denuncia en la comisaría Segunda. Su intención era radicarla ni bien pudiera, para que se iniciara una investigación.

Lo misterioso tiene que ver también con lo atípico. “A nadie le pasó algo así acá. Es insólito”, catalogó la víctima, teniendo en cuenta el horario y el lugar de la ciudad donde pasó.

Dentro de la desgracia, Nadia rescató algunos rasgos positivos: “Por lo menos no le pasó nada a ninguno de mis nenes, que los tenía al lado mío. También me podía haber pegado en el ojo o en cualquier otra parte de la cara”. En resumidas cuentas, dio a entender que la sacó barata.

Los hijos de ella todavía siguen asustados. Ayer no querían que su mamá volviera a la plaza para dialogar con la prensa: tenían miedo de que le volviera a pasar algo.

Aunque resultaría insólito que se pudiera repetir la situación, ella ya considera que andar con niños en ese lugar puede resultar un peligro. Ni bien se conoció esta noticia, otros vecinos de la zona pasaron a coincidir con ella.

 

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