El cansancio crónico, un mal frecuente
Edición Impresa | 26 de Noviembre de 2017 | 04:31
Dr. Norberto Furman
Doctor en kinesiología y fisiatría
Si bien estar cansado es normal, estarlo siempre no lo es. Actualmente se da suma importancia a un conjunto de síntomas que no siempre constituyen una enfermedad orgánica, pero que obliga a una consulta médica.
Antes de llegar al abandono de su trabajo, debido al deterioro psicofísico que esta afección produce, causado por la vorágine en que hoy se vive, el cansancio y la fatiga ya no se disipan con una noche de sueño o un fin de semana largo y tranquilo, frecuentemente perduran semanas o meses y ya no se trata de un proceso normal, consecuencia de un esfuerzo, sino que pasa a ser un síntoma que va ligado a numerosas enfermedades debidas a la baja de las defensas orgánicas.
Desde el momento en que se experimenta sensación de cansancio, nuestras reservas metabólicas comienzan a sufrir, entrando en señal de alarma, en una luz roja que pone en riesgo nuestra integridad física y parece mentira, pero cuando el ser humano siente frío, hambre o sueño, prontamente trata de cubrir estas necesidades, pero, en cambio, con la fatiga, le sigue dando latigazos a su organismo por no poder “parar” en la carrera de la vida, situación que tarde o temprano pasará la factura.
La fatiga reaccional se caracteriza por una sensación de cansancio, al despertar, que aumenta a lo largo del día, tensión emocional, intolerancia, dolores de nuca con cefaleas, mareos, adormecimiento de manos, dolores de cintura, muchos originados por hernias de discos, problemas digestivos, dolores de pecho que no siempre son cardíacos, fácil irritabilidad con aumento de la agresividad para con los jefes, colegas, parejas, e hijos. Al término de la jornada se tiene insomnio o se produce pesados estados de sopor repletos de pesadillas, también hay disminución de la concentración, memoria, potencia e interés sexual.
Para solucionar este problema se debe realizar ante todo una evaluación del desgaste orgánico para que, dependiendo de cada caso en particular, se pueda realizar la terapia que recargue el combustible que el paciente fue perdiendo. Actualmente se realizan tratamientos basados en oligoelementos, aminoácidos, enzimas y embrioninas, éstas últimas son sustancias contenidas en las capas embrionarias de las células con poder regenerativo cientos de veces más poderosas que los utilizados hasta ahora.
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