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CURSOS A DISTANCIA PARA ADULTOS MAYORES

La tercera edad también aprende on line

Las aulas virtuales son un espacio cada vez más frecuentado por personas que rondan los sesenta o jubiladas desde hace tiempo. El estiramiento de la edad y los paradigmas que giran en torno a la nueva figura del abuelo

La tercera edad también aprende on line

Ana Di Cianni es profesora de historia y una de las tantas alumnas que se apasionaron con los cursos a distancia para adultos mayores / Pablo Busti

“A mí me cambió la vida -asegura Ana Di Cianni, 59 años y profesora de Historia-. Venía de una situación complicada, muy traumática, que me dejó problemas para recordar y fijar conceptos. Cuando vi que había un curso a distancia sobre estimulación de la memoria, a principios de este año, no lo dudé y me anoté. Cada lunes los profesores subían los contenidos al aula virtual y yo me ponía con la computadora a trabajar. Y fue increíble el progreso: el primer ejercicio me llevó una semana poder resolverlo. Pero para el final del curso, cuatro meses después, ya había recuperado todas las capacidades que mi trauma me quitó”.

Ana es alumna del Taller de Estimulación de la Memoria que la licenciada Ana Tellez da en el marco del Programa de Educación Permanente para Adultos Mayores (PEPAM) de la UNLP. Su historia no es aislada sino parte de un fenómeno que no para de crecer entre los adultos mayores de la región: capacitarse a distancia mediante internet. Sí, internet: cada vez más son las personas mayores que, lejos de apichonarse ante las nuevas tecnologías, saben que con internet se puede jugar, chatear, investigar, buscar noticias y, lo agradecen desde la comodidad de su casa, también estudiar.

“La oferta de cursos por la web es muy variada -apunta la psicóloga Mónica Suelgaray, coordinadora de los cursos a distancia del PEPAM-. Hay idiomas, de literatura, de filosofía. Y todo de manera virtual. Se ha naturalizado que los adultos mayores no están preparados para manejarse con solvencia en entornos virtuales, pero la verdad es que la virtualidad constituye cada vez más una parte importante de nuestra vida, y obviamente eso también incluye a las personas mayores. En verdad la mayoría de nosotros, no solo los adultos, tuvimos que aprender a vivir en un contexto digital porque no nacimos ni aprendimos en ese contexto, como sucede con los niños y jóvenes de nuestros días. Para los adultos mayores es un aprendizaje que requiere de un esfuerzo extra, pero es inevitable porque nuestras sociedades y nuestros entornos se han vuelto predominantemente digitales”.

Además, se sabe, capacitarse es una demanda de todas las profesiones: siempre quedan contenidos por aprender, surgen novedades que exigen actualizarse, se arrastran “baches” de la carrera. Sucede que entre las exigencias laborales y las familiares, muchas veces falta tiempo. Por eso, coinciden quienes analizan el tema, la educación a distancia crece y ofrece a más personas la posibilidad de estudiar.

“Los integrantes de un curso virtual tienen la posibilidad de permanecer conectados entre sí y con los docentes, sin las restricciones del horario de clase y a lo largo de todo el curso”, apunta por su parte Rodolfo Iuliano, director del programa que se brinda desde la UNLP.

Para la gerontóloga Virginia Viguera, en tanto, el fenómeno responde a un claro cambio de paradigma. “La vejez no es hoy la misma que hace unas décadas atrás -sostiene-. Ni los jubilados se quedan todo el día leyendo el diario ni las jubiladas dedican sus jornadas a tejer. Las expectativas de vida se han estirado mucho en los últimos años y esto no sólo ha creado nuevos desafíos sino que obliga a repensar el proceso de envejecer. Contra el modelo tradicional que planteaba que con la adultez venía un meseta y luego un declive, hoy se da un envejecimiento activo donde se percibe que la forma de mantener calidad de vida está en un permanente desarrollo personal, social e intelectual”

Actualmente, mientras la expectativa de vida continúa en crecimiento a nivel mundial (en Argentina supera los 75 años), el objetivo parece estar enfocado en profundizar las medidas tendientes a lograr que las personas lleguen a edades avanzadas de la manera más óptima posible. Lo que apunta la gerontóloga es bien conocido: cada vez son más los adultos mayores que se rebelan contra las tareas pasivas, asumen nuevos roles y, ya sea mediante cursos a distancia, viajes de placer, encuentros con amigos o mayor conocimiento de las nuevas tecnologías, eligen mantener una vida social intensa. Modernos, activos e independientes. Así podrían definirse las nuevas formas de “abuelidad” en los tiempos actuales, y la figura del abuelo como un viejito de pelo blanco o de la abuela tejedora y ya retirada de todo, fue desplazada hace rato a fuerza de ejemplos cada día más comunes.

“Quienes hoy tienen entre 60 y 80 años se diferencian y mucho de sus propios padres a esa edad”, dice Viguera, para quien se trata de “una generación que ha comprendido que envejecer bien se puede lograr a través de la actividad. ¿Por qué no trabajar después de los 60 cuando ahí se nota muy claramente el corrimiento de las posibilidades de cada edad?”

Lo que dice la especialista se evidencia en miles de ejemplos cotidianos, pero cobra vigor estadístico al descubrir que a principios de siglo la expectativa media estaba en torno a 35-37 años y actualmente en 82,5 (la mujer 85 y el hombre 79,6). Las personas de principios de siglo con 60 años eran abuelos muy envejecidos. Hoy hemos extendido la expectativa de vida y ver personas de 80 y 85 años activas ya no parece ninguna rareza sino cosa habitual.

“La mayor longevidad ha revolucionado todas las áreas -dice Viguera-. Lo decía el reconocido economista George Magnus en su libro La ‘Era del Envejecimiento o Cómo la Demografía está transformando la economía global y nuestro mundo’. Trabajar, estar activo tanto en lo corporal como en lo intelectual es la clave para sentirse en plenitud”.

“Los integrantes de un curso virtual tienen la posibilidad de permanecer conectados entre sí y con los docentes, sin las restricciones del horario de clase y a lo largo de todo el curso”

 

¿Cómo me anoto?
Quienes quieran anotarse en algún curso a distancia para adultos mayores pueden comunicarse a pepamvirtual@gmail.com. Para todos aquellos que estén interesados en los cursos presenciales pueden hacer sus consultas en la sede de 50 Nº 1124, entre 17 y 18 Tel: 4572505 o al correo pepam.unlp@gmail.com

 

 

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