La basura se ha vuelto parte del paisaje habitual del Hospital de Niños, donde médicos y pacientes hoy transitan entre ella con total naturalidad. Chicos inmunodeprimidos o con serios riesgos de infección conviven en él con desperdicios de todo tipo: desde bolsas y envoltorios de alimentos a yerba, cáscaras de bananas, huesos de pollos, guantes usados y otros residuos sanitarios que requieren tratamiento especial.
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