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"Valerian y La Ciudad de los Mil Planetas” de Luc Besson

¿Y Laureline? (***)

"Valerian y La Ciudad de los Mil Planetas” de Luc Besson

           Valerian y Laureline es una historieta francesa de 1967. Una pareja de agentes del futuro que tiene aventuras intergalácticas. Se dice que de ahí George Lucas tomó varias ideas prestadas para su Star Wars. Entonces, un poco para reivindicar la historieta, Luc Besson hace una versión cinematográfica. Pero al cine llega con el nombre de Valerian, la Ciudad de los Mil Planetas. Este título parece excluir a Laureline. Cuanto menos, es extraño, ya que, en la película, Valerian es un personaje poco encantador, algo detestable y aburrido, a cargo de un actor desconocido. La que parece ser más atractiva es justamente Laureline, que es un personaje más hermoso, con más gracia y con una personalidad particular. De todas maneras, lo que parece no funcionar es la química de la pareja principal. A pesar de algunos desordenes rítmicos y temporales, el diseño visual es lo mejor de la película. No se esperaba menos de un film basado en historietas europeas y dirigido por Luc Besson responsable de El Quinto Elemento (1997) y Juana de Arco (1999). Acá hay diseños fabulosos, personajes y mundos mucho mejores que los de Avatar.

          Ahora, ¿vale la pena ir a ver una película solamente por el diseño de arte? Sí, con una condición. Si es que se nos da realmente el tiempo para que podamos disfrutar de esos diseños. El problema es que los tiempos han cambiado y no todo cambio es bueno. Parece que ahora una película comercial no puede hacer un plano que dure más de 10 segundos para que podamos disfrutar de fascinantes ciudades del futuro, de un extraterrestre horripilantemente hermoso o de una tecnología fantásticamente imposible. Ahora los planos tienen que durar menos de un segundo. Existe un falso dinamismo y una velocidad sin sentido que atenta contra lo mejor de todo esto. El truco consiste en que ningún plano dure más de la cuenta y nos vayamos del cine pensando: “ah, por lo menos me entretuvo la peli”. Por supuesto, no importa que hayamos entendido la mitad de las cosas, olvidemos la película al poco tiempo o no hayamos podido disfrutar nada. ¡Socorro!

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