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Blog Nuevo Cine de Barrio |35º Festival Internacional de Cine MDQ
Lo que dejó el Festival de Mar del Plata 2020

Competencia Internacional

Lo que dejó el Festival de Mar del Plata 2020

El Año del Descubrimiento de Luis López Carrasco

29 de Noviembre de 2020 | 17:06

          En este fatídico 2020 el cine sufrió demasiado. Por ejemplo acá en Argentina todavía no se han abierto las salas de cine. Es cierto, hay muchas basura para ver en Netflix y en el nuevo streaming de Disney, pero nos faltan las salas. 

         En ese contexto, el Festival de Cine de Mar del Plata, como la mayoría de los festivales este año, se realizó de forma online. Una edición, que aunque reducida en cantidad tuvo grandes películas. Hubo también homenajes necesarios a Pino Solanas y Rosario Bléfari, pero siempre  con el amargo sabor de no poder asistir a las salas y a esa hermosa ciudad. Por el contrario, muchas personas de todo el país tal vez pudieron participar de un festival al cual no asistieron nunca. Pero bueno, tal vez, quizás fue el mismo público de siempre.

         Aquí charlaremos de las películas de la competencia internacional y la gran ganadora El Año del Descubrimiento. Una gran selección donde todas las películas son recomendables.

 

          Adiós a la Memoria de Nicolás Prividera

          Es como una continuación de la película M. Ahí Nicolas Prividera hacía un documental en primera persona sobre su madre desaparecida en la última dictadura militar, recorriendo, buscando y armando el rompecabezas de su propia historia. Lo particular era que, además de la emotiva carga que conlleva revolver en las propias tragedias, se permitía cuestionar a aquella generación revolucionaria. Porque su madre de alguna manera había dejado de lado a su familia para irse con otra persona, para irse con la revolución. De todas maneras, la humanizaba, humanizaba esa lucha, indagaba en la complejidad de la época, en lo profundo de las personas más allá de lo histórico. En aquel momento se la denostó desde algún ámbito por no nombrar mucho a su padre, como que se ocultaba esa información, el qué ocurrió con ese personaje. Ahora, en Adiós a la Memoria, el realizador, y crítico de cine, vuelve a contar su historia pero desde la perspectiva de aquel padre ausente, que en la actualidad sufre de Alzheimer y  al que paradójicamente siempre le había interesado el estudio de la memoria, que hasta lo llevó a anotar todos sus saberes. Con material de archivo, anotaciones varias, un repaso audiovisual de vidas ajenas y propias, y al mejor estilo reflexivo de Godard (Adiós a la Memoria es su Adiós al Lenguaje) la película va de la política al cine, del lenguaje al compromiso social, y se convierte en otra gran obra audiovisual, una suerte de ensayo sobre la memoria y sobre la mirada personal.

 

          Isabella de Matías Piñeiro

          Matias Piñeiro venía de presentar su última película Hermia y Helena también en este festival. Aunque con el mismo estilo entre la parsimonia y el misterio, esta es una historia aparentemente más lineal y emotiva. Mariel se ha separado, se va a vivir a algún lugar alejado del interior de la Argentina y pretende entrar en el elenco de una obra de teatro. En realidad, con ayuda de un hermano que forma parte de la producción. Para complicarle la vida cae al pueblo una vieja amiga que no le cae muy bien. Como si fuera poco que esta vieja amiga desee el mismo papel en la obra, también se entera que es la nueva novia de su hermano. Competencias, odios, envidias y vendavales pareciera que están pronto a desatarse. Pero si bien comienzan a crear tensión, estos nunca se manifiestan. Todo va fluyendo y los posibles conflictos se desgastan más tarde o más temprano. Y así se empiezan a encontrar relaciones más interesantes y atractivas en la amistad, en el acompañarse, en la relación entre hermanos, en la relación laboral. Un poco huyendo de los conflictos tradicionales. ¿Por qué dos mujeres se tendrían que tener odio instantáneamente por cualquier cosa? Existen entonces vueltas más inteligentes sobre estos asuntos, y a la manera de Eric Rohmer. Todo esto mientras Mariel prepara una instalación, una obra de arte extraña, que juega con la multiplicidad de planos y colores, como la película misma que forma parte de una serie de reinterpretaciones de personajes de Shakespeare.

 

          Las Mil y Una de Clarisa Navas

       

          Realidad demoledora, demasiado natural, extremadamente espontánea. Iris, una chica tímida que juega al basquet conoce a Renata, nueva en el barrio. En realidad no es tan nueva, hace un tiempo se fue y dicen que volvió por algo misterioso. Dicen que duerme con cualquiera. Dicen que tiene sida. Dicen que dicen por ahí. Todos chismes de barrio, todas intrigas, que no impiden que Iris se enamore enérgicamente. Sus primos, con los que pasa el día, sí han estado con otros chicos. Pero ella al parecer no. Empieza así una nueva relación de amistad, de tensión sexual. Todo en planos secuencias geniales que le dan un realismo que abruma. Es tan real que lo hace todo demasiado hermoso para no emocionarse con esta relación. Renata es tan hermosa y experimentada, Iris tan retraída como tierna. Pero todo se puede empezar a complicar cuando los otros vean con envidia todo lo que supuestamente odian.

 

          Moving On de Yoon Dan-Bi

          Una familia coreana compuesta por un padre, un hijo pequeño y una hija adolescente van de visita a la casa de su abuelo. Al principio, aparenta ser un típico viaje familiar. Todo es muy apacible y bello, con momentos de pequeñas alegrías cotidianas. Pero sucede que al padre no le va a tan bien económicamente y entendemos que no sólo es una visita amable, sino que se están mudando de casa. Además aparece una tía, recientemente separada, que también viene a vivir a la casa del abuelo, su padre. ¿A quién le corresponde vivir ahí? Es la verdadera pregunta. ¿Quién heredará la casa? A la vez la niña empieza a empatizar cada vez más con el abuelo, que en realidad no interactúa mucho con ellos, pero se empieza a volver una persona muy entrañable, demasiado querible. Un poco por la bondad del abuelo, un poco por las cosas que nos enteramos de su vida, un poco porque está enfermo y más porque sospechamos que a los adultos sólo les interesa quedarse con la casa. Tampoco los adultos son villanos, sólo es que los problemas económicos golpean fuerte. Una mañana, en esta dulce tragedia, los chicos se levantan y los 3 adultos se han ido.

 

          Red Post on Escher Street de Sion Sono

          Esta película es un delirio extremo como a los que no tiene acostumbrados Sion Sono. A la vez, es una película infinitamente divertida. Hay miles de personajes atractivos, cada uno es digno de atención y enamoramiento. La historia que así: El prestigioso y joven director Kobayashi va a hacer una película un poco inspirada en su novia muerta, que cada tanto se le aparece como fantasma con reproches y consejos para el guion. Eso hace aflorar un sin fin de personajes tan excéntricos y psicóticos como el director del film, que se presentan al casting. Cada quien tiene que llenar un formulario y depositarlo en el buzón rojo del título, en la calle estroboscópicamente llamada Escher. Entre los aspirantes hay: una familia que se presenta completa al casting sólamente para apoyar a la hija que ha sido dejada por su novio; hay 4 chicas dementes que pertenecen a un ridículo club de fans de Kobayashi; también hay grupo de actrices principiantes que quiere tener éxito en su profesión; además un grupo de extras veteranos que están patéticamente orgullosos de aparecer apenas segundos bien al fondo en películas un poco conocidas; etc, etc. y etc. La infinidad de personajes va a hacer que el rodaje se desborde por todos lados, como la misma película de Sion Sono, que termina por irse genialmente un poco al diablo.

 

          Seize Printemps de Suzanne Lindon

          Una chica francesa de 16 años, 16 abriles, a la que no le caen muy bien sus compañeros de colegio, se enamora de un actor que ha venido a presentar una obra en el teatro local. Al principio sólo lo mira de lejos y se va enamorando adolescentemente. Pero todo empieza a volverse más serio y real. Él también parece estar interesado después de verla todos los días, ya que ella siempre simula pasar casualmente por la puerta del teatro. El problema es que este actor tiene como 40 años y aunque ella parece tener más edad, física e intelectualmente, sigue teniendo 16 primaveras. Lo particular es que la película no se reduce a un escándalo de edades, sino de actuar de manera sincera e inteligente, y a la vez de darle lugar al amor. Es un amor tierno y sin malas intenciones pero que está prohibido por la ley y la sociedad. Ellos lo saben. Dirigida y a al vez protagonizada por Suzanne Lindon de solamente 20, Seize Printemps es un amor adolescente pero adulto y profundo que se desentiende de conflictos clásicos, y toma con una preocupación sincera y personal los enamoramiento que son problemáticos, como todos los enamoramientos.

 

          Sophie Jones de Jessie Barr

          Sophie Jones es una chica rara. Le gusta un chico. Pero luego le gusta otro. Se pelea con su amiga, aunque luego se arreglan. Empieza a salir con otro chico, otro con el que no debía salir. Luego se besa con su mejor amigo, pero no debería haberlo hecho. Ella que era tan aplicada y estudiosa, ahora se comporta de manera extraña. Debe ser porque hace poco murió su madre. Vive con su hermana y su papá. Debe ser porque él no le pone límites. Las amigas la empiezan a dejar de lado y además parece meterse en más problemas. Hasta los chicos la miran con desconfianza. Pero lo cierto es que Sofie sólamente no sabe muy bien qué hacer. Como todos los humanos en algún momento de la vida. Es cierto que extraña a su mamá, pero los chicos que conoce también son unos perfectos idiotas. Y es verdad que no tiene muchas amigas entrañables, salvo su hermana. Pero las chicas de su colegio son bastante taradas. Es que Sophie Jones parece ser la más común de las adolescentes. Actuando un poco raro, haciéndose lugar, haciéndose una personalidad y una sexualidad a los empujones. Siempre buscando, siempre lidiando con la falta, siempre jugando al amor, siempre valiente Sophie Jones.

 

          Nosotros Nunca Moriremos de Eduardo Crespo

          ¿Qué demonios ocurre en esta película? Si nos perdemos algún diálogo podemos no saber qué está pasando. Podemos no entender porqué una mujer y su hijo emprenden un raro y largo viaje a la ciudad. Van a buscar algo. Algo que tiene que ver con un hermano mayor. Es un clima mortuorio y hay cosas que no se dicen. Diálogos que no se terminan de dar. Pero nadie llora ni dice grandes discursos sobre la vida. Es que así en realidad lidiamos con la muerte de algún familiar. No hacemos un brindis en medio de un funeral y damos máximas de cómo vivir de ahora en más. Sólo nos entregamos al duelo y esperamos que no nos pasen a buscar tan pronto también a nosotros. Una road movie, una agria y terrible mirada sobre el mundo, sobre lo imposible de enfrentar la muerte de un hijo, de un hermano. Un viaje emocionante y tierno por la soledad.

 

          Shiva Baby de Emma Seligman

          Danielle, es estudiante y tiene sexo un un tipo mayor a cambio de unos dólares. Lo que no quita que le guste bastante también. Pero pronto tiene que irse porque es el funeral judío de algún conocido de la familia. Resulta que en ese funeral se encuentra con su cliente-enamorado que para colmo cae con su esposo e hijo recién nacido. Todo entonces se empieza a entreverar de una manera hermosa, entre el coqueteo y entre lograr que nadie se entere. Esta película de la ya clásica nueva comedia americana, de enredos sexualmente encantadores, riéndose sobre el cadáver, es una aire fresco y vivo de la joven directora canadiense Emma Seligman, que suma el atractivo abanico de nuevas pero grandes directoras.  

 

          El Año del Descubrimiento de Luis López Carrasco

          La película ganadora del festival es al parecer un documental de más de 3 horas. A veces parece reconstruido. A veces, los personajes cuentan historias personales tan, pero tan rebuscadas y emocionantes que pareciera que está todo guionado. Pero son tan naturales y espontáneas que no podría ser posible. Al fin y al cabo no importa mucho, y muchas veces la vida real es más compleja y emocionante que la trama de las ficciones más intrincada.

          La película gira en torno a una revuelta de los trabajadores de una fabrica en conflicto en Cartagena, España, en 1992, a 500 años del descubrimiento de América.  Paralelamente, ese año, se hacían los juegos olímpicos en Sevilla. Está grabado como en vhs, o con una cámara vieja. Entonces es difícil distinguir si está hecho en aquel momento o las entrevistas se grabaron en la actualidad. Da lo mismo. Ya que significa que seguimos viviendo las mismas injusticias y conflictos laborales. Nos es imposible distinguir si estamos en los ’90 o en el 2020. Cada cosa que se cuenta repercute y se resignifica tanto ahora como en aquel momento. Hablan los trabajadores y protagonistas de esa violenta revuelta, impactante para el país y para le región. Lo fundamental es que todo está narrado en un montaje paralelo constante. Con una imagen compuesta, partida en dos. Por lo general, en una parte de la pantalla vemos al entrevistado, y, en la otra, gente en un bar tomado algo, charlando en situaciones cotidianas. Porque todo sucede en un bar donde la gente se junta a recordar y opinar, donde hay gente que termina el día allí después de trabajar por horas. Ese montaje paralelo, que al principio parece tener una función meramente ilustrativa, empieza producir un efecto infinito, que dura todo lo largo del film. Uno está invitado a realizar miles de lecturas y relaciones. ¿La otra persona que vemos en el otro cuadro es esta mujer de joven? ¿Representa su juventud, la juventud? ¿La entrevista es lo ilustrativo y la acción lo importante? ¿Cuándo está grabada una y otra imagen? ¿Son simultáneas en el tiempo? ¿Está hablando desde el pasado para el futuro, o desde la actualidad para entender el pasado? 

          Con una mirada explícitamente política hacia el final, El Año del Descubrimiento, es un contundente y verdadero descubrimiento audiovisual sobre el conflicto económico europeo y mundial.

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Soy Facundo J. Barrionuevo, Profesor en Comunicación Audiovisual y en este espacio vamos a compartir una mirada crítica a los estrenos cinematográficos + caprichos varios.

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