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VIDEO: El asombroso procedimiento para fabricar las irresistibles tutucas

VIDEO: El asombroso procedimiento para fabricar las irresistibles tutucas

Las tutucas esa irresistible golosina hecha a base de maíz que deleita los paladares de miles de argentinos ya sea mientras se ve una película, se estudia o se trabaja, se ha hecho popularmente conocida por la “adicción” que genera cada vez que su dulce sabor, su aroma a tostado y su crujiente textura invaden los sentidos de quien las consume. 

Pese a ser un producto muy consumido en la Argentina, que se puede conseguir en dietéticas y kioscos, pocos conocen los detalles del proceso que permite obtener esta confitura. Si bien es conocido popularmente como tutuca, su nombre oficial es maíz inflado azucarado. 

Se trata entonces de simples granos de maíz que tras ser sometidos a un proceso de insuflado toman la forma y el color característicos de las conocidas tutucas. Lo que despierta gran curiosidad y asombro es una parte del proceso: la explosión. 

Esta reacción tiene lugar antes de que el grano de maíz alcancé la fase máxima de la metamorfosis que le permite convertirse en tutuca y se produce a raíz de la presión que se genera en el recipiente hermético en el que se cocinan los granos.

El proceso comienza integrando en el interior de un cañón (así se le llama la recipiente antes mencionado) maíz y azúcar, a gusto. Después de dejarlo herméticamente cerrado se comienza con la fase de cocción que consiste en el calentamiento del cañón con fuego constante. Todo mientras el recipiente da vueltas a fin de evitar que unos granos queden más tostados que otros. 

Tras varios minutos, se abre el recipiente a altos grados de temperatura y del interior salen expulsados con gran fuerza los granos de maíz ya inflados. Para ello se torna necesario contar con una habitación que sirve para contener lo que se produce. 

Este procedimiento fue descubierto por accidente por el científico Alexander Pierce Anderson en diciembre de 1901. Este curioso especialista en botánica quería probar la existencia de agua en un cristal de almidón. Para ello sometió granos de arroz (alimento conocido por la gran cantidad de almidón que posee) a calentamiento en un tubo de vidrio que selló herméticamente. 

Según Anderson, al calentar los granos de arroz, el agua que él que creía que permanecía en la estructura del grano de arroz iba a entrar en estado de ebullición. Por ello, creyendo que del interior del recipiente de vidrio iba a salir vapor de agua, rompió el tubo pero la reacción fue completamente distinta. 

Lo que en realidad se produjo fue una fuerte explosión provocada por el insuflado de los granos de arroz que una vez que salieron del tubo cambiaron su fisonomía esparciéndose por todo su laboratorio. Luego Anderson patentó el proceso que fue empleado para obtener otros granos inflados, como el maíz.  
 

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