Turquía no cede a la demanda de Estados Unidos y se profundiza la caída de la lira
Edición Impresa | 18 de Agosto de 2018 | 01:41

ANKARA
Turquía mantuvo ayer el arresto domiciliario de un pastor estadounidense, pese a las nuevas amenazas de sanciones de Estados Unidos, que debilitan aún más la lira turca y a las que Ankara prometió responder.
Un tribunal de Esmirna (oeste) rechazó ayer una nueva demanda para levantar el arresto domiciliario al pastor estadounidense Andrew Brunson, origen de la grave crisis diplomática entre Ankara y Washington, dos aliados en la OTAN desde hace medio siglo.
Esta decisión judicial se produce un día después de que el secretario del Tesoro estadounidense, Steven Mnuchin, advirtiera que su país adoptaría sanciones suplementarias si Ankara no ponía en libertad al pastor Brunson.
Turquía rechazó ayer las amenazas. “Replicamos a las sanciones estadounidenses de acuerdo con las reglas de la OMC (Organización Mundial del Comercio) y seguiremos haciéndolo”, declaró ayer el ministro truco de Comercio, Ruhsar Pekcan, citado por la agencia estatal Anadolu.
Congelación de los activos de ministros de una parte y de otra, aumento recíproco de los aranceles sobre ciertos productos...: las sanciones ya pronunciadas por Washington y las medidas similares adoptadas por Ankara provocaron una ola de pánico en los mercados.
La crisis diplomática entre ambos aliados de la OTAN sigue abierta y la lira turca -que pareció recuperarse esta semana- volvía este viernes a caer con fuerza.
Al final de la jornada, la divisa turca perdía cerca de 4% ante el dólar respecto al jueves, y volvía a pasar la barra de las 6 liras por billete verde.
Pero en medio de la crisis, Turquía obtuvo el miércoles un apoyo de peso: Qatar prometió invertir 15.000 millones de dólares en el país.
Además, Erdogan ha conversado esta semana con la canciller alemana, Angela Merkel, y con el presidente francés, Emmanuel Macron, prueba de que Ankara quiere acercarse a Europa tras dos años de tensiones debido a la situación de los derechos humanos en Turquía.
Acto seguido, el ministro turco de Finanzas, Berat Albayrak, conversó el viernes con su homólogo francés, Bruno Le Maire. En esta conversación acordaron “reforzar su cooperación y actuar juntos frente a las sanciones estadounidenses”, según un tuit de Albayrak. Equipos de dos ministerios se reunirán en París el 27 de agosto, según la agencia Anadolu.
LE BAJAN LA NOTA
Sin embargo, las agencias calificadoras Standard & Poor’s y Moody’s bajaron ayer la nota de la deuda de Turquía, acusando el debilitamiento de la moneda turca. S&P proyectó además que el país caerá en recesión el próximo año.
La nota Standard & Poor’s cayó de “BB-” a “B+”, acompañada de una perspectiva estable, que la coloca en la categoría de inversiones consideradas muy especulativas, informó la agencia.
La de Moody’s bajó de “Ba3” a “Ba2”, citando el debilitamiento de la lira, la “creciente preocupación” por la independencia del banco central y “la ausencia de un plan claro y creíble” para atender las causas de los problemas financieros. (AFP)
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