PANORAMA NACIONAL

El país, a las puertas de otro viraje político

A una semana de las elecciones, Macri juega sus últimas fichas a un pleno improbable. La Justicia, los empresarios y el FMI emiten señales de adaptación al triunfo de Alberto F.

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Por MARIANO SPEZZAPRIA

@mnspezzapria

La Argentina está a las puertas de un nuevo viraje político y económico. Las señales que dieron en los últimos días distintos factores de poder, tanto internos como externos, evidenciaron cierto desasosiego entre sectores que apoyaron a Mauricio Macri y una adaptación prematura al estilo que empieza a bosquejar Alberto Fernández. El Presidente intentó cortar ayer esa sensación colectiva de que hay un resultado puesto, con una multitudinaria marcha sobre la 9 de Julio.

Pese a la crisis, una mayoría del electorado porteño sigue respaldando a Macri. Su liderazgo fue cimentado en la ciudad de Buenos Aires, donde lo eligieron jefe de Gobierno en 2007 y lo ratificaron en 2011. En 2015, cuando el kirchnerismo daba muestras de fatiga política, el país miró a la Capital y encontró en el alcalde una salida al malestar que provocaba Cristina Fernández. Cuatro años después Macri volvió a las fuentes.

Desde un escenario montado a espaldas del Obelisco, Macri le habló a la “mayoría silenciosa” que lo ungió como su líder cuatro años atrás, a la que convocó a “no dejar el país en manos de unos pocos que se adueñan del Estado y de lo público”.

Pero la situación económica lo pone en desventaja y ahora su única chance de retener el poder es meterse en la segunda vuelta prevista para noviembre. Por eso a Macri se lo vio ayer jugando a todo o nada desde el escenario montado en el Obelisco, en una estrategia discursiva que repetirá esta noche en el segundo debate, que se realizará en la UBA. El Presidente tiene claro que se encuentra ante su última oportunidad de emparejar la elección.

Sin embargo, otros estamentos ya se mueven como si eso no fuera a suceder. La Corte Suprema de Justicia acaba de rechazar el pedido del Poder Ejecutivo Nacional para validar las rebajas del IVA y Ganancias que sacó Macri por decreto tras su derrota en las PASO, con las firmas de Carlos Maqueda, Ricardo Lorenzetti y Horacio Rosatti, que dejaron nuevamente en minoría al presidente del tribunal, Carlos Rosenkrantz. La Corte le volvió a marcar así los límites al Ejecutivo y eso no debería afectar solamente al actual presidente.

La Justicia dio también señales que pueden interpretarse como avisos: absolvió en un juicio oral al ex titular de la AFIP Ricardo Echegaray y procesó en otra causa a Luis María Blaquier, ex funcionario de Macri, por negociaciones incompatibles con la función pública. La misma imputación recayó, en otro expediente, sobre el ex ministro de Energía Juan José Aranguren y la titular de la Oficina Anticorrupción Laura Alonso.

¿LA REVANCHA DE CRISTINA?

Cristina Kirchner, que transitó los tribunales federales durante los últimos años y que está siendo sometida a un juicio oral por presuntos hechos de corrupción, mientras está procesada, junto a otros funcionarios que la acompañaron en su gestión, en otras 12 causas según el sitio chequeado.com, advirtió el 17 de octubre desde Santa Rosa, La Pampa, que desde el 10 de diciembre podría iniciarse una investigación para “saber en qué se fue la plata del endeudamiento” que tomó el Gobierno de Macri. “No sería justo si no lo hiciéramos”, enfatizó la ex presidenta, que marcó esa línea tanto a Alberto como a Axel Kicillof.

El candidato presidencial del Frente de Todos tendría en el tema de la deuda un asunto central de sus primeros 100 días de gobierno, si el domingo ratifica su victoria de las PASO. En el frente interno lo utilizará para cargar las culpas sobre Macri, mientras que en el externo negociará con el Fondo Monetario un “reperfilamiento” de los vencimientos, abultados en 2021 y 2022. La nueva directora del organismo, Kristalina Georgieva, ya avisó que negociará cuando se conozcan los planes del futuro gobierno, aunque dijo que la intención del FMI es seguir acompañando a la Argentina.

Por eso mismo, el desembolso previsto para septiembre nunca se concretó. El FMI se encuentra en plena revisión de su programa para nuestro país, a tal punto que viene de corregir a la baja sus proyecciones: -3 por ciento para el nivel de actividad este año; -1,3 por ciento para 2020; 57,3 de inflación en 2019 y 39,2 para el año próximo; y una tasa de desempleo del 10,6 por ciento. Los números no son nada alentadores y se suman a la inflación del 5,6% en octubre, además de los vencimientos de la deuda durante 2020.

Los empresarios que en la semana se reunieron en el Coloquio de IDEA en Mar del Plata le hicieron llegar a Alberto F. un mensaje directo para que Guido Sandleris siga al frente del BCRA desde el 10 de diciembre. Pero el candidato opositor rechazó esa posibilidad. También se conoció que el mercado quisiera que el próximo presidente designe a un ministro de Economía ortodoxo como Martín Redrado o Carlos Melconian, aunque este último siempre aclara que no es un fundamentalista.

MAR DE FONDO EN CAMBIEMOS

La campaña electoral ingresa en su tramo decisivo, con el segundo debate presidencial. Mientras Macri se juega sus últimas fichas a pleno, el trasfondo político en Cambiemos no es el mejor. La jefa de la Coalición Cívica, Elisa Carrió, advirtió que los que promueven el corte de boleta -como lo hacen algunos intendentes de Cambiemos en el Conurbano- son “traidores”. También avisó: “Hay algunos que creen que desaparezco (después de las elecciones), pero no estoy muerta”.

La advertencia de Carrió no estuvo dirigida solamente al peronismo reunificado, sino también a los dirigentes oficialistas que empiezan a darle forma al posmacrismo. Entre ellos anida una idea básica: la próxima oposición nacional no debería ser obstruccionista, sino moderada. La intervención de la gobernadora María Eugenia Vidal en IDEA preanunció ese objetivo. ¿El propio Macri se reconvertiría en esa línea o habría una oposición más dura y otra más dialoguista?

En la marcha de ayer sobre la 9 de Julio, los manifestantes corearon el nombre de Vidal pese a que Macri no la mencionó en su discurso. Tal vez, fue un modo que utilizaron los seguidores de Cambiemos para anticipar que estarán a la espera de un nuevo liderazgo en caso de que se confirme la derrota de Macri.

La grieta se abrió en tiempos de Cristina Kirchner en la Casa Rosada y se abonó más tarde con Macri sentado en el sillón de Rivadavia. Los dos gobernaron sobre esa base, que les permitió crear una identidad política pero que resultó notoriamente perjudicial para el país en su conjunto. La forma de saltear la grieta es fortaleciendo el concepto de la pluralidad, de la suma de opiniones antes que la tendencia a la hegemonía. El establecimiento de una agenda se vuelve indispensable.

Alberto F. ya planteó un plan contra la pobreza, pero lo hizo en medio de la campaña. Las inundaciones en el Conurbano mostraron con toda crudeza el drama de miles de bonaerenses asentados en tierras bajas, manipulados por punteros políticos que alentaron la toma de terrenos en el Gran Buenos Aires, para luego olvidar los imprescindibles programas de saneamiento. La seguridad podría ser, también, motivo de una política que supere la grieta entre la mano dura y el garantismo.

Los problemas irresueltos sobran en la Argentina. El presidente Macri ya comprobó, en carne propia, lo difícil que es para un gobierno afrontar esa situación. Alberto F. y también Roberto Lavagna tienen experiencia gubernamental como para saber que el bienestar de un país no depende sólo de los resortes del Estado. Un consenso social amplio es hoy la única base para emprender la transformación que el país exige y que debe manifestarse en generar seguridad jurídica para que los argentinos -en primer lugar- y los extranjeros inviertan para que se generen posibilidades de trabajo.