Estimado lector, muchas gracias por su interés en nuestras notas. Hemos incorporado el registro con el objetivo de mejorar la información que le brindamos de acuerdo a sus intereses. Para más información haga clic aquí

Enviar Sugerencia
Conectarse a través de Whatsapp
La Región ya siente los efectos del cambio climático y proyectan dos escenarios posibles

Para los próximos años se espera aumento de las temperaturas y lluvias más frecuentes e intensas, así como ríos y mares crecidos. Volcarse a las energías limpias y la adaptación local serán clave

La Región ya siente los efectos del cambio climático y proyectan dos escenarios posibles

Josefina Blázquez, doctora en Ciencias de la Atmósfera y los Océanos “ La mayor fuente de emisión de gases, un 80%, es la producción de energía por la quema de combustibles fósiles. En Argentina, que en el mundo ocupa el puesto 20 entre los países contaminantes, el 42,7% de emisiones proviene de la energía; 27,8% de la agricultura y ganadería, y 21,1% del cambio de uso del suelo y la silvicultura”.

Carlos Altavista

Por: Carlos Altavista
caltavista@eldia.com

20 de Octubre de 2019 | 04:17
Edición impresa

Que existe y tendrá consecuencias “apocalípticas”. Que existe, pero sus efectos podrían no ser tan extremos. Que no existe. Que la inundación de La Plata fue un resultado directo del mismo. Que de ningún modo fue así.

Con la idea de hablar acerca del cambio climático con una de las principales especialistas, en un lenguaje bien llano y desde el día a día que se vive en la Región, este diario tocó a la puerta del Observatorio del Bosque, donde la licenciada en Ciencias de la Atmósfera y doctora en Ciencias de la Atmósfera y los Océanos (UBA), Josefina Blázquez, tras una charla de una hora afirmó que “hay un cambio climático y ni el país ni nuestra región están exentos”.

“Si las preguntas son -planteó- ¿la inundación de La Plata fue producto del cambio climático? ¿Hubiese ocurrido si no hubiéramos emitido (gases de efecto invernadero) a lo largo de la historia?, no hay respuestas por sí o por no. Ello requeriría de un análisis muy complejo y profundo. Ahora bien, es un hecho que existe una tendencia global hacia un aumento de los fenómenos meteorológicos severos, que impactan e impactarán aquí. Y ello se combate en dos frentes. Por un lado, la mitigación. Por el otro, la adaptación”, subrayó la investigadora del Centro de Investigaciones del Mar y la Atmósfera (Conicet) y profesora adjunta de Termodinámica de la Atmósfera en la Facultad de Ciencias Astronómicas y Geofísicas (UNLP).

Pero empecemos por el principio, dijo la experta y propuso distinguir entre tiempo y clima, pues normalmente se usan ambos términos para referirse a lo mismo. “¿Cómo estará el clima mañana? Igual que hoy. Lo que cambia es el tiempo. Ayer llovió, ahora hay sol, esa variabilidad es el tiempo meteorológico. El clima de una región no lo vemos, y no podemos percibir si cambia de un día para otro o de un año para otro. En cambio, si tomamos el promedio de la temperatura, por ejemplo de La Plata, de los últimos 30 años y lo comparamos con los 30 años previos, ahí sí podemos ver si hubo un cambio en la temperatura media, y entonces podemos hablar de un cambio en el clima”. Aproximadamente 30 años es la extensión de tiempo mínima que usan los especialistas para obtener estadísticas robustas.

Dicho esto, avanzamos un paso. “¿Qué es el cambio climático? En general, la gente conoce el clima de una región. Acá templado, cálido y húmedo en el norte del país, más árido y seco en la Patagonia. A eso llegamos a través de mediciones de datos, como temperatura y precipitaciones, durante extensos periodos de tiempo. Un cambio climático es, justamente, un cambio en alguna de esas variables que afecta a muchas otras”.

La clave, digámoslo así, es la temperatura. Josefina Blázquez puntualizó que “los científicos empezaron a notar que una de esas variables comenzó a cambiar, parándose siempre en el presente: hay una tendencia al aumento de la temperatura media, y esto se vio en todo el planeta. En los últimos 130 años subió 0,9 grados. Pero lo más preocupante es que en los últimos 20, 30 años, ese incremento se aceleró mucho”.

Continuó: “Está probado que hay una correlación entre ese aumento de la temperatura media y el aumento de los gases de efecto invernadero en la atmósfera (dióxido de carbono, óxido nitroso, metano). Son gases que siempre existieron, son naturales, pero el hombre empezó a inyectarlos artificialmente desde la revolución industrial y nunca paró”, señaló, para describir que “el sol es la fuente de energía, la emite y sus rayos llegan a la tierra sin que prácticamente la atmósfera absorba nada. Lo absorbe la tierra, que luego, como todo cuerpo que tiene temperatura, vuelve a emitir esa energía. Si en la atmósfera hay nubes (lo más fácil de ver), atrapan la energía y la vuelven a remitir. Ahora, si en lugar de nubes hay gases, que no vemos pues son invisibles, y cada vez hay más, forman una suerte de techo y el calor no se disipa”.

Si la temperatura cambia -como cambió- se modifican las otras variables, tales como el régimen de precipitaciones, vientos, humedad, retroceden los glaciares, suben los océanos... Todo el sistema climático cambia.

El futuro global y regional

Hacia el futuro -resaltó la científica- lo que más preocupa es que las emisiones de gases continúan. Se abren así, como mínimo, dos escenarios que los investigadores trazaron, con vistas al fin del siglo XXI, a partir de cálculos y modelos matemáticos que incluyen múltiples elementos (evolución socioeconómica, crecimiento poblacional, uso de energías limpias, etcétera) y que arrojan un panorama bastante alentador y otro muy pesimista. El primero sería el de un aumento de la temperatura de 1 ó 2 grados más a nivel global. Pero “si no se hace absolutamente nada, a fin de siglo podría haber una suba de 6, 7 grados, es decir, una catástrofe”, indicó (ver gráfico para Argentina).

¿A nivel país y Provincia? “También manejamos un escenario de emisión mas amigable, en caso de que se avance con el uso de energías limpias, y otro pesimista si no se hace nada. En el primer caso, el noroeste del país, el que más va a cambiar, sufriría un aumento de entre 2 y 2,5 grados y la provincia de Buenos Aires de entre 1 grado y 1,5 grados. En el peor escenario, el NOA tendría un incremento de entre 4º y 6º y la Provincia de entre 2º y 3º”.

Un dato muy importante. El cambio climático incluye precipitaciones más frecuentes e intensas o sequías más fuertes y extensas. La proyección del país para fin de siglo dice que “la Patagonia y la región andina padecerán sequías y se tornarán más áridas, con ríos menos caudalosos. En cambio, la zona pampeana, la bonaerense y el litoral serán las que tendrán lluvias más frecuentes e intensas, así como ríos y mares crecidos”.

“Hay dos frentes de batalla. La mitigación, pasándose a energías limpias. Algo costoso y que divide a los países desarrollados y en desarrollo, pero que es indispensable. Y adaptarse, lo cual puede manejarse a un nivel de gobierno más local”, remató Blázquez.

 

Multimedia

Josefina Blázquez, doctora en Ciencias de la Atmósfera y los Océanos “ La mayor fuente de emisión de gases, un 80%, es la producción de energía por la quema de combustibles fósiles. En Argentina, que en el mundo ocupa el puesto 20 entre los países contaminantes, el 42,7% de emisiones proviene de la energía; 27,8% de la agricultura y ganadería, y 21,1% del cambio de uso del suelo y la silvicultura”.

+ Comentarios

Debe iniciar sesión para continuar

Si llegaste hasta acá es porque valorás nuestras noticias. Defendé la información y formá parte de nuestra comunidad.
Suscribite a uno de nuestros planes digitales.

cargando...

¿Querés recibir notificaciones de alertas?

Para ver nuestro sitio correctamente gire la pantalla