TENDENCIAS ECONÓMICAS

Más definiciones en el frente externo que en la economía

| Publicado en Edición Impresa

Ricardo Rosales

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Con la economía en caída libre y una enorme expectativa social, nada se sabe sobre que hará el presidente electo, Alberto Fernández, a partir del 10 de diciembre, quienes serán su gabinete y en especial, las cabezas en Economía y el Banco Central. Con algunas pocas señales de que habrá actividad en el Congreso con sesiones Extraordinarias y se propondría una ley de Emergencia Económica, la agenda del próximo mandatario estuvo centrada en reflotar un club progresista en Latinoamérica, con la participación de ex presidentes, la negativa de López Obrador por México, un conflicto en ascenso con Bolsonaro y Brasil, y el festejo por la liberación de Lula. Tampoco hubo avances con las reuniones técnicas con funcionarios macristas para el traspaso de gobierno. Poco o nada que haga imaginar un programa que permita frenar la inflación otra vez en alza, recuperar el consumo popular y dar una salida al endeudamiento y el ahogo financiero de la Argentina.

Una parte de la polémica, folklore local inexistente en el resto del planeta, se ubicó en la propuesta de pesificar la economía, liquidando el sistema bimonetario que rige de hecho por décadas en la Argentina, y de las tarifas. Con estas últimas, no es claro como sería ese marco y viabilidad: el ex lavagnita Guillermo Nielsen, quién tendría un cargo en el gabinete, mantiene reuniones y contactos directos con los petroleros, ha dando a entender que habrá un proyecto para blindar Vaca Muerta. Es decir, que los precios del petróleo y el gas serán en dólares, a valores internacionales y con disponibilidad de divisas, regalías y dividendos. Similar al firmado con Chevron en la gestión de CFK ¿Qué valor tendrán las naftas? Y respecto de las distribuidoras de gas o electricidad, un reciente estudio privado estima que si la tarifa se ajusta el 50 por ciento de la inflación en el 2020, habría problemas para concretar inversiones y si fuera menos, balances en rojo, adicional a los problemas que surjan de los incumplimientos de contrato.

Y en relación a la pesificación y la emisión de pesos, es un debate más técnico aunque de consecuencias inmediatas sobre la tasa de inflación. La “demanda de dinero” es difícil de estimar y tiene que ver con el grado de confianza social en la moneda local. La Argentina tiene hoy uno de los más bajos indicadores, es decir la gente se desprende lo más rápido que puede de los pesos y no los conserva como moneda de ahorro. Para los economistas heterodoxos que trabajan con Alberto Fernández, la Argentina tiene hoy una situación de pesos reprimida por la política contractiva del Banco Central y la corrida hacia la dolarización. Por lo que consideran que con cepo cambiario, los pesos que se emitan irán al consumo y no al dólar. Suponen igual que con un acuerdo de precios y salarios, los pesos emitidos tampoco irán a la inflación.

El debate tiene otro costado internacional. Luego de la crisis mundial del 2009 y el escaso crecimiento en países de Europa o Japón, han surgido propuestas para “emitir” para estimular el consumo y la producción. Aunque, la comparación con la situación argentina es imposible: son países con deflación, es decir, inflación negativa y tasas de interés también negativas. El otro extremo de la historia local, con tasas de inflación récord en el planeta y tasas de interés 50, 60 por ciento ó más. El exabrupto de Roberto Fernández de UTA, de “darle a la maquinita” y después dejar que el dólar se vaya al precio que quiera, es además parte de la creencia de una parte de la sociedad y peor aún, de la clase política. La advertencia más clara sobre el riesgo de esa alternativa fue de Domingo Cavallo, un economista denostado por la sociedad pero con cierta “onda” con Alberto Fernández. Dijo que con la aceleración muy significativa de la emisión en los próximos meses, la única forma de evitar que la inflación se descontrole es con la división del mercado de cambios, uno comercial controlado y otro libre financiero.

Otro ex funcionario, uno de los mayores expertos en deuda, Daniel Marx, además de ser consultado por el equipo de Alberto Fernández en las últimas semanas, también señaló que existe un problema de credibilidad con el peso y el conflicto tiene que ver con la demanda de dinero: la gente no quiere tenerlos y trata de cubrirse o gastarlos y eso aumenta la inflación. Respecto del cepo, cree que es útil como medida transitoria, pero si se queda más tiempo acentúa los problemas y finalmente deja de funcionar. Nada no conocido por la mayoría de la sociedad argentina. Por el momento no se conoce cual será el plan económico y sobre que ejes girará. En parte, la incertidumbre sería un objetivo del próximo mandatario argentino, que buscaría sorprender con los anuncios. Quizás sea cierto, aunque más que una decisión de marketing político sería más positivo para el bolsillo de la gente que haya decisiones económicas que terminen con la incertidumbre y el desplome económico de los últimos meses.