PREOCUPACIÓN DE MUCHOS PADRES

Videos infantiles en YouTube: ¿el nuevo anzuelo para bromas macabras?

La aparición del siniestro personaje de Momo en algunos clips de Peppa Pig encendió la alarma de una moda peligrosa y creciente. Qué hacer

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La noticia del regreso de Momo -ese siniestro personaje que invita a los más chicos a retos peligrosos a través de WhastApp- fue días atrás tema de charla y preocupación en varios grupos de padres de la región. Ahora, cuando todavía no se disipa la inquietud de muchos mayores por esos desafíos virtuales que se viralizan a la velocidad del rayo y tienen a los chicos como sus principales víctimas, cada vez son más los que alertan que las imágenes escabrosas y de mal gusto -que van desde la cara horrible de Momo apareciendo de golpe hasta alguna imagen pornográfica- son filtradas por varios usuarios en medio de videos infantiles destinados a nenes de no más de cinco o seis años.

Así, lo que hasta hace poco no era más que una cadena de WhatsApp donde cada persona decidía si prestarle atención o ignorarlo, ahora esa cara espeluznante -mezcla de muppet siniestro con personaje de terror japonés- se filtraría en medio de videos de Peppa Pig y hasta Fortnite en la plataforma YouTube. Es más, algunos padres de la región denunciaron incluso que en otros videos infantiles -como por ejemplo las canciones de Piñón Fijo- aparece de pronto el rostro desfigurado de Linda Blair -la famosa actriz de El Exorcista- o hasta imágenes de hombres y mujeres desnudos.

Los contenidos infantiles comienzan “inocentemente” como cualquier episodio común y corriente de Peppa Pig o algún otro dibujito infantil, pero a los pocos minutos -por lo general a la mitad del video y sin que nadie lo espere- se convierte en una versión alterada con violencia y lenguaje ofensivo, donde aparecen escenas obscenas o, como ocurre incluso en otras partes del mundo, el personaje de Momo hace su aparición e incita a lastimarse.

“Hola, soy Momo, tu peor pesadilla. Te voy a matar, te mataré. A la noche estaré en tu cama, y en la mañana estarás muerto. Querés una sorpresa, mirá mis ojos, no te miento, vas a morir. Cortá tu pierna y nunca más me encontrarás. Cortá tu muñeca y tu familia nunca me verá. Dulces sueños pequeño”, dice la terrorífica figura en un video de Peppa Pig, por mencionar uno de los tantos ejemplos que por estos días dan vuelta en la web.

Si bien la plataforma de videos salió a decir que no hay pruebas firmes de que “Momo” esté presente entre sus videos, en varias escuelas de otros países -como por ejemplo España o Inglaterra- sus autoridades ya presentaron denuncias y varios padres expresaron su alarma por los contenidos que sus hijos están viendo en la web.

“Cada vez somos más conscientes de la existencia de vídeos inapropiados que circulan en línea y que están siendo vistos por los niños. Aparecen en muchos medios sociales y YouTube (incluyendo Kids YouTube). Uno de los vídeos comienza como el inicio de un episodio de Peppa Pig, que se convierte en una versión alterada con violencia”, alertan desde la escuela Haslingden de Rossendale.

Como se sabe, la popularidad de esta plataforma de video online creció muchísimo durante los últimos años y es utilizada actualmente por varios padres como una alternativa a la televisión infantil tradicional, ya que en la plataforma se pueden encontrar una gran cantidad de vídeos infantiles populares.

Sin embargo, según advierten quienes estudian la temática, “hay un 45% de probabilidad de que un niño pequeño que sigue las recomendaciones de YouTube encuentre un vídeo inapropiado en 10 clics”.

Además, los investigadores añaden que esto sucede “aunque se comience a partir de un vídeo que aparece entre los diez primeros resultados de una búsqueda por palabras clave apropiadas para niños pequeños (por ejemplo, Peppa Pig)”. Es decir, que un padre que busque en YouTube palabras clave sencillas relacionadas con contenidos propios de niños pequeños puede terminar exponiendo a su hijo a un número considerable de videos en los que haya violencia, escenas de miedo o connotaciones sexuales.