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LOS 50 AÑOS DE LA LLEGADA DEL HOMBRE A LA LUNA

El hito científico que se logró con computadoras que eran menos que un celular actual

La Apolo 11 desplegaba la tecnología más avanzada que en ese momento era posible construir. Su ordenador principal sólo podía almacenar 2 mil palabras. Y funcionó

El viaje de Neil Armstrong y Edwin Aldrin a la superficie de la Luna en 1969 supuso un momento histórico para la Humanidad, pero también un hito científico y tecnológico: casi todo hubo que descubrirlo, desarrollarlo y probarlo en una misión que tuvo, entre sus claves, la miniaturización de sus componentes.

La Apolo 11 de la NASA contenía la tecnología más avanzada que en esos momentos era posible construir. Por ejemplo, con una “Computadora de Navegación del Apolo” (Apollo Guidance Computer, AGC), que era millones de veces menos poderosa que un teléfono inteligente de 2019.

De todos modos, los expertos coinciden en que, si bien la tecnología de ahora y la de hace 50 años no son comparables, conceptualmente no hay muchas diferencias.

“Todos los conceptos que se manejaron se siguen empleando hoy -resaltó Félix Pérez Martínez, experto en telecomunicaciones- por ejemplo si se compara el Apolo 11 con la actual Estación Espacial Internacional -lo más parecido a un viaje a la Luna- sus sistemas conceptualmente son muy parecidos”.

“Inventaron cosas que siguen siendo casi iguales, como conseguir establecer con precisión dónde estaba situada la nave o asegurar las comunicaciones a larga distancia. La diferencia actual es que el desarrollo tecnológico es mucho más poderoso”, sostiene.

Si Armstrong, Aldrin y Michael Collins -quien se quedó orbitando la Luna en el módulo de comando- podían mandar algunos datos de telemetría y una señal de video mala, con poca resolución y en blanco y negro, ahora se podrían enviar miles de imágenes de muy alta resolución en pocos segundos.

Javier Gómez Elvira, especialista en técnica aeroespacial, coincide en que las cosas, conceptualmente, han cambiado poco, aunque en el detalle lo han hecho mucho.

“Lo mismo pasa con un coche -afirma- antes y ahora son conceptualmente iguales, cuatro ruedas y un motor, pero en lo concreto no se parecen en nada”.

LA CARRERA TECNOLÓGICA

La misión de enviar seres humanos a la Luna supuso un reto tecnológico que desencadenó en decenas de avances en materiales e informática.

“Casi todo necesitaba ser descubierto y probado, como los ordenadores de a bordo -apunta Didier Schmitt, de la Agencia Espacial Europea (ESA)- fue una carrera tecnológica e ideológica como nunca antes y después se había visto”.

Y es que aunque cualquier teléfono móvil de hoy es muchísimo más potente que los ordenadores del Apolo 11, la investigación de entonces permitió desarrollar computadoras con componentes de estado sólido que eran mucho más pequeños que las válvulas, la tecnología electrónica usada hasta ese momento en ordenadores y en los sistemas de comunicación.

Eso permitió que los ordenadores pudieran ser embarcados, aunque con un peso todavía aproximado de 30 kilogramos y con una memoria RAM que podía almacenar solo 2.048 palabras, cuando los teléfonos inteligentes actuales tienen cien mil veces más memoria que aquellos.

Fue durante las misiones Apolo donde por primera vez se le confió a una computadora el manejo de los sistemas de control de vuelo y de soporte vital, y por lo tanto, de la vida de los astronautas a bordo, y aquellos equipos cumplieron su misión.

Es que salvo la falsa alarma durante el descenso lunar que provocó que el ritmo cardíaco del comandante Neil Armstrong se disparara, el sistema fue un éxito rotundo que sentó las bases para un sinfín de actividades, desde la navegación y la comunicación aérea modernas hasta los sistemas operativos multitarea.

Otra de las diferencias grandes entre lo de hace 50 años y lo de ahora es que la misión Apolo 11 tenía aún muchas cosas manuales. Por ejemplo, Armstrong tuvo que maniobrar el módulo lunar manualmente desde una altura de 335 metros.

También hay grandes diferencias en cuanto a la seguridad, ya que el riesgo de muerte en la Apolo era de alrededor del 50%.

Algunos lo comparan con la evolución en los autos y la industria automovilística. “En aquella época no había airbags, cinturones de seguridad, frenado asistido, etc. Lo mismo pasa en los vuelos espaciales tripulados, ahora estamos en el 99% de seguridad por vuelo”.

Markus Landgraf, también de la ESA, señala que los momentos más críticos de la misión Apolo 11 fueron el lanzamiento, como en cualquier misión espacial, y el aterrizaje.

“El programa Apolo -sostiene Landgraf, del programa de exploración humana y robótica de la ESA- además de tecnológico, fue un hito científico, ya que contribuyó significativamente a la comprensión del Sistema Solar y de la formación de la vida en la Tierra”.

 

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