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Estudio de un cardiólogo de la Ciudad tras una beca de doctorado UBA-Harvard

En patologías crónicas, una atención centrada en la persona mejora los resultados

El seguimiento y control de los pacientes tienen más impacto que cualquier progreso. Lo comprobó un médico platense en terreno

En patologías crónicas, una atención centrada en la persona mejora los resultados

Pablo Gulayin también entrevistó a farmacéuticos: “Todos deben participar de la atención de las personas”

“La tecnología no puede ser la puerta de entrada a la medicina; la atención médica debe ser individualizada, personalizada”, dijo el eminente cardiólogo catalán, residente en Estados Unidos, Valentín Fuster.

El especialista platense en cardiología (egresado UNLP - doctorado UBA), Pablo Gulayin, luego de realizar una exhaustiva investigación sobre “la relación entre el seguimiento por parte de los médicos de sus recomendaciones en el uso de estatinas (drogas protectoras para la salud cardiovascular) y la adherencia (toma de la medicación y acato de las indicaciones de los profesionales) por parte de los pacientes”, concluyó que las personas que mejor respondieron a los tratamientos fueron las que “reportaron mayor satisfacción en la consulta (por el tiempo que les dedicaron, por sentirse escuchadas y por haber contado con una explicación clara de los estudios que les hacían, lo que debían tomar y hacer)”.

La investigación que encaró Gulayin fue implementada en La Rioja, Corrientes y Chubut, sobre 350 pacientes del sistema de salud pública con elevado riesgo cardiovascular, los cuales fueron estudiados durante un año.

El trabajo fue producto de una beca de doctorado del Programa de Investigación en Epidemiología y Prevención Cardiovascular, desarrollado en conjunto ente el Instituto de Efectividad Clínica y Sanitaria, la Facultad de Medicina de la UBA y la Escuela de Salud Pública de Harvard. Y su desarrollo y conclusiones formaron parte de su tesis de doctorado bajo la dirección de Adolfo Rubinstein.

¿Qué resultado tuvo la intervención que contempló el estudio? “A través de una intervención multicomponente, la investigación mostró una mejora en el uso de la medicación”, apuntó el médico y docente platense, quien recordó que desde 2014 los fármacos se proveyeron sin costo alguno. “Pero la adherencia al tratamiento por parte de los participantes fue insuficiente, tanto en el plano farmacológico como en materia de consejos sobre vida sana (consumo de frutas y verduras, actividad física y 0 tabaco)”.

¿La adherencia al tratamiento de las enfermedades crónicas es un problema? “Es un serio problema de salud pública”, advirtió el docente de la cátedra de Salud Pública de la Facultad de Medicina platense, para indicar que el 50% deja de tomar la medicación al año, y subrayar que “las enfermedades crónicas son la primera causa de enfermedad y muerte en Argentina y el mundo. Y la Organización Mundial de la Salud (OMS) propone a la adherencia terapéutica como piedra angular en la resolución del problema. El seguimiento de tratamientos crónicos es muy bajo, y los resultados son aún peores en cuanto al cambio en los hábitos de vida”.

Los médicos solos no pueden. Hoy es vital promover y formar equipos de atención de la salud

 

En ese contexto, Pablo Gulayin analizó “una lista de variables, sociodemográficas (pobreza, educación y otras), clínicas, y relacionadas con la calidad de atención”.

Y concluyó que “solamente tres variables se asociaron con mejores resultados: el sexo femenino (se sabe que las mujeres tienen mejor comportamiento en los tratamientos crónicos) y dos variables relacionadas con la calidad de atención. Aquellas personas que reportaron mayor satisfacción en la consulta, y aquellas que le tienen menos miedo a la toma de la medicación, llegan a mejores resultados. Es decir, los pacientes a quienes su médico les dedicó tiempo, y en ese tiempo se sintieron escuchados y, además, recibieron una explicación simple y clara sobre su problema, el porqué de cada análisis y estudio y de la medicación, son los que mejor respondieron al tratamiento”, enfatizó.

Se preguntó entonces: “Cuando hablamos de la atención habitual de la salud, ¿debatimos suficiente sobre la calidad de lo que ofrecemos a nuestros pacientes? ¿Cómo se valora el tiempo que se dedica en la consulta? ¿El propio sistema empuja a un deterioro de la calidad?. Los avances tecnológicos son claves, pero la mejor aparatología no puede reemplazar a un modelo de atención centrado en la persona; que no trate de ‘educar’ pacientes pasivos sino que les dé herramientas para empoderarlos en el manejo de su propia salud; un modelo que hable más de salud que de enfermedad; que priorice la prevención; que sea proactivo y no reactivo: ¿Por qué no llamar a los pacientes que no acuden al control?”, planteó Gulayin. Una pregunta medular, pero de muy difícil respuesta hoy en día.

Doctorado el 10 de julio y a la espera de su “título más importante, ser papá de Rafael”, su primer hijo, el destacado médico e investigador platense resaltó que “expertos en salud pública ya plantean que la medicina enfrentará incrementos muy grandes en sus costos sin mostrar avances significativos en sus resultados. La pregunta es entonces dónde debería el sistema poner el acento. Siguiendo a la OMS, podemos decir que mejorar aspectos relacionados con el seguimiento y control de las personas con enfermedades crónicas puede tener un impacto en la salud de la población mayor que cualquier otra mejora en el tratamiento médico”, finalizó.

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