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River dejó en claro que al Pincha le falta un montón

Salvo en los primeros minutos, no hubo equivalencias. El Millo ganó sin despeinarse. Estudiantes, decepcionó

Martín Cabrera

Por: Martín Cabrera
mcabrera@eldia.com

24 de Febrero de 2020 | 02:54
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Estudiantes sigue sin encontrar una versión sólida. Sigue retrocediendo casilleros cuando el ciclo de Gabriel Milito está por cumplir un año. Sigue perdiendo puntos. Esta vez fue River, el puntero del campeonato, el que desnudó sus – muchas- falencias. Le ganó en 57 y 1 por 2-0, un resultado que no refleja las diferencias entre uno y otro: por momentos hasta pudo ser mayor.

A pesar de todo lo que se habló en la semana y de lo que imaginaban los hinchas, el local no pudo hacer nada ante la montaña de jerarquía que se encontró del otro lado. Todo lo contrario, lo hizo sentir todavía más inferior. Ni rebeldía pudo mostrar para salir a emparejar la balanza.

Lo mejor de Estudiantes se vio en los primeros minutos. Tití Rodríguez fue el eje de cada avance. Mostró mucha movilidad y astucia para atacar en diagonal del centro hacia la derecha. Por momentos se asoció con González o con alguna subida de Sánchez. Fue el jugador más claro, más allá de que el momento caliente del partido fue el remate desde afuera del área de Nahuel Estévez, que se estrelló con el vértice izquierdo de Franco Armani, que nada podía hacer pese a su esfuerzo. El propio Estévez había tenido otra chance clara, a poco de comenzado el partido, tras capturar un rechace de la defensa visitante dentro del área, pero su remate rebotó en el Sicario Rojas y se fue al córner.

El Pincha, con línea de cuatro en el fondo pero con Javier Mascherano más retrasado respecto a otros partidos, y con dos internos de mucha movilidad, le dio algún dolor de cabeza al puntero del campeonato. Esa molestia prometía convertirse en dolor, pero…

Este River, que tiene fútbol, variantes y todas las cosas que necesitan los buenos equipos, además tiene un plus: la suerte. En el mejor momento de Estudiantes en el primer tiempo, cuando parecía que el gol no era una locura, llegó el de River. Y no fue, precisamente, mediante una jugada colectiva sino con un pelotazo frontal que encontró mal parado a Juan Fuentes (una característica del período). Nacho Fernández recibe la pelota y pone el cuerpo de tal manera que descoloca al chileno, que se desploma. Entonces la pelota queda servida para Rafael Santos Borré, que corre unos metros y define ante la salida de Mariano Andújar. El recorrido es lento, pero ningún defensor llega antes de que cruce la línea. Bien pudieron Schunke o Mascherano, pero tardaron dos segundos en decidirse.

Entonces el gol le dio otro contexto al partido. Lo que hasta los 20 minutos tenía una inclinación en favor del Pincha cambió en adelante. River le tiró toda su jerarquía,. Muchísima. Suárez fue una pesadilla por derecha, siempre acompañado por Montiel. Lo mismo por la izquierda con Milton Casto y el goleador Borré. Llegó mucho y expuso los problemas del equipo de Gabriel Milito en su defensa. Lo que parecía ser lo mejor hace unas fechas atrás empezó a mostrar desacoples. Montiel definió cruzado por la derecha, luego lo malogró Matías Suárez desde la misma posición. Y sobre el final Facundo Sánchez estuvo a casi nada de cometerle penal a De la Cruz. No hubo equivalencias, más allá del empuje de Ángel González, las ganas de Retegui y las intenciones de Lucas Rodríguez, cada vez más retrasado en el campo para tener contacto con la pelota.

En el segundo tiempo el partido se jugó con otra presión. Estudiantes buscarlo unos metros más adelante. Buscando algún error o alguna de esas jugadas que salen en City Bell pero cada vez menos en los partidos. Con fuerza y el empuje de su gente, le propuso un juego más frontal. Pero más allá de un cabezazo dentro del área que desperdició Mateo Retegui al minuto de juego no lo inquietó para nada a Armani.

Y lo que no pudo generar el equipo tampoco lo aportó Darío Herrera, a quien los hinchas de Estudiantes le reclamaron todas las jugadas siguientes tras el gol de River. Pero el árbitro no sólo que no compró nada, sino que las jugadas dudosas siempre las cobró en su contra, para agigantar la bronca y los reclamos.

A los 13 minutos Milito movió el banco. Audaz. Afuera Fuentes, de flojo partido, para darle cancha a Darío Sarmiento. Mascherano pasó a jugar en el fondo definitivamente y el Pincha pretendió más juego en la mitad de cancha. Y que Tití encontrase el socio que necesitaba. Sin cambiar demasiado el trámite, otro partido parecía comenzar a jugarse en Uno. Error.

Porque todo se desvaneció en un minuto. En una jugada que no parecía conducir a ninguna parte, Matías Suárez encontró la puerta abierta por la derecha de la defensa. Desde afuera remató fuerte y cruzado, sin que nadie atine a hacer nada. La pelota, casi sin querer, entró en el segundo palo de Andújar. Gol y final del partido, pese a quedar 25 minutos por delante.

Después del gol del ex Belgrano, el equipo de Milito apenas mostró el atrevimiento de Sarmiento, un jugador que paga dos con cincuenta será titular contra Lanús, o ante Racing. No puede faltarle más tiempo para jugar como titular. Salvo el chiquilín, nada más. No tuvo una idea para ponerle suspenso a un partido que empezó a ser aburrido y jugado a pedir de River.

Si bien es cierto que enfrente tuvo al mejor equipo de Argentina y de los mejores del continente, lo realizado por Estudiantes fue decepcionante. Por plantel, historia y condición, pudo y debió hacer más. Prácticamente nunca logró hacer transpirar a un rival que vino imaginando una batalla y con dos trompadas terminó todo tipo de pleito.

El tiempo pasa, las fechas pasan y el fastidio de la gente aumenta. Estudiantes no juega bien, el técnico no muestra firmeza en sus decisiones y dentro del campo de repiten escenas como la de anoche, pobre, tímida, chiquita. La superioridad del más poderoso no lo agrandó, sino todo lo contrario. Y contrario a lo que mostró en casi toda su historia. La jerarquía del seguro próximo campeón desnudó más falencias.

 

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El reproche de Mascherano y la bronca de todo el fondo del Pincha tras el segundo gol Millonario. River ganó con claridad / Dolores Ripoll

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