Familia de Gorina estuvo en cuarentena

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Matías (36), ingeniero, su esposa Magalí (34), arquitecta, junto a sus hijas Pierina, de 3 años y Rufina, de 9 meses, constituyen una familia platense radicada en Gorina que, el mes pasado, emprendieron un viaje de vacaciones por España, durante el cual recorrieron las ciudades de Valencia, Sevilla, Málaga y Madrid. Volvieron a La Plata el 3 de marzo, y la “fiebre” del coronavirus los encontró sin saber muy bien qué hacer. Por lo que decidieron, entonces por propia voluntad, aislarse en su casa de Gorina para iniciar una cuarentena que finalizaron el pasado, martes 17. Pero, la menor de las nenas, Rufina, de 9 meses, comenzó a experimentar algunas líneas de fiebre, con una sospecha de coronavirus que recién pudo ser evacuada el domingo, cuando se confirmó que su diagnóstico era negativo.

“Cuando viajamos por España -cuenta Magalí- allí no se había desatado la catarata de casos, pero sí en Italia. Cumplimos nuestro itinerario de viaje sin ningún problema, pero al volver a Argentina nos encontramos con que aquí también había casos”.

“Pierina comenzó el Jardín -agregó la mamá- y Rufina fue a su primer día de guardería. Pero al día siguiente comenzó con un poco de fiebre, y empezamos a llamar al 107 para saber qué hacer, y la verdad es que las indicaciones no eran muy precisas. Que nos mandarían un médico para evaluar, que nunca vino, o que esperáramos la evolución, hasta que un familiar nuestro que es médico se enojó y llamó él”.

“Finalmente nos mandaron una ambulancia del SAME, con todo el personal vestidos como astronautas -describió Magalí- nos llevaron al Hospital de Niños, le hicieron un hisopado, y volvimos todos a casa, la nena nunca quedó internada en el Hospital”.

“La nena siguió con fiebre unos días más -contó la mamá- y nosotros todos aislados, pero con una incertidumbre muy grande, porque se decía que la nena podía tener coronavirus. En el Hospital de Niños todos nos trataron muy bien, y nosotros cada tanto llamábamos por teléfono para saber si había alguna novedad, pero siempre nos decían que los resultados todavía no estaban. Del ministerio de Salud, en cambio, no nos llamaron nunca, ni del de la Nación ni del de la Provincia”.

Finalmente, el alivio llegó. Los resultados del Malbrán arrojaron que la pequeña Rufina había dado negativo de coronavirus, y toda la familia recobró la tranquilidad.

“Llamé y ahí me dieron la noticia. Pero del Ministerio nada, si nosotros no llamábamos, no nos enterábamos. Yo comprendo que estamos todos en una situación complicada y que hay una especie de estrés generalizado por la situación, pero no es agradable vivir con la incertidumbre de si un hijo está o no enfermo. Y recién van relativamente pocos casos, no quiero imaginar qué pasaría si se diera la situación de otros países”.

LA VIDA EN CUARENTENA

Mientras tanto, los cuatro integrantes de la familia de Gorina siguieron cumpliendo a rajatabla con su cuarentena.

“Nosotros lo decidimos por voluntad propia, aunque nunca tuvimos síntomas salvo Rufina, que al final no sabemos que tuvo, porque todavía no estaba la obligatoriedad de hacerlo para quienes llegaban, en nuestro caso de España. Pero me parece muy bien que lo hayan dispuesto, es una forma de protegerse a uno mismo y a los otros”.

En cuanto a la forma de sobrellevar la estadía de 14 días que se impusieron, Magalí cuenta que “la llevamos de la mejor manera que se pueda, pero estrictamente, no salimos ni siquiera para hacer mandados. Familiares nos traían la comida y no estamos en contacto ni siquiera con ellos”.

“Familiares nos traían la comida y no estuvimos en contacto ni siquiera con ellos”

 

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