La muerte de Lucas González, el futbolista de Barracas Central baleado por policías de la Ciudad
| 19 de Noviembre de 2021 | 12:28

Un rato antes, sus piernas correteaban tras la pelota y cargaban sus sueños de llegar a primera y convertirse en futbolista profesional, pero en una jugada del destino, Lucas González encontró esa miércoles cerca de las 10 de la mañana, el pitazo final de su vida.
Tras terminar un entrenamiento de la sexta división del Club de Barracas Central, González y tres amigos fueron a comprar una bebida a un quiosco cercano a uno de los ingresos a la villa 21-24, antes de volver hacia sus casas en el barrio San Eduardo, en Florencio Varela, a bordo de la Suran que era del padre de uno de los chicos.
En ese instante, tres policías de civil integrantes de la Brigada de la Comuna 4D de la Policía de la Ciudad, identificados como el inspector Gabriel Alejandro Isassi, el oficial mayor Fabián López y el oficial José Nievas, a bordo de un móvil no identificable, un Nissan Tiida, entraron en escena.
VERSIONES DIFERENTES
Por parte de los efectivos, la versión es que dieron la voz de alto para identificar a los ocupantes de la Suran, pero, supuestamente, el auto aceleró y comenzó una persecución, donde, siempre en base a lo que argumentaron desde las fuerzas de seguridad, los amigos mostraron un arma y comenzó un tiroteo en el que Lucas terminó con un tiro en la cabeza y horas más tarde falleció.
Sin embargo, mientras pasaban las horas, ese relato fue puesto en crisis por los detectives del caso.
Para familiares y amigos de González, se trata de un caso de "gatillo fácil". Según esta versión, cuando los jóvenes salieron de comprar el jugo, apareció el auto sin identificación y los cruzó, lo que hizo que pensarán que los querían asaltar, entonces aceleraron. Ahí los efectivos comenzaron a disparar.
Los primeros resultaron determinaron que hubo cuatro disparos en el auto que trasladaba a los jóvenes y otra de las balas terminó en la cabeza de González. Ese proyectil que marcó la gorra que tenía puesta el joven de 17 años, fue el que le quitó la vida este jueves por la tarde después de agonizar durante poco más de 24 horas en el hospital El Cruce de Florencio Varela.
A su vez, los peritos hallaron mochilas con ropa deportiva recién usada, un revólver de juguete y tres pistolas reglamentarias, más varias vainas servidas calibre 9 milímetros, según fuentes de la investigación.
Las armas de los policías se encuentran en un laboratorio de la Policía Federal desde el mismo miércoles en que ocurrió el violento episodio: lo que digan los análisis balísticos serán clave en el caso. También se peritarán las vainas servidas, calibre 9 milímetros que fueron levantadas de la escena como el proyectil que se encontró. Todo eso será cotejado.
Además, en el auto que viajaban los cuatro chicos, desde la PFA se había confirmado que hallaron la réplica de un revolver, de plástico de color negro. En el primer parte policial del caso no figuraba ese dato. La encontraron en la parte trasera izquierda del VW Surán.
Para la familia de Lucas, ese último hallazgo “fue plantado por los policías”.
EL FALLECIMIENTO
Amigos y familiares llegaron hasta El Cruce en la tarde de ayer. Ahí mismo, cerca de las 17.45, mientras en el barrio de Barracas se había convocado a una manifestación para reclamar justicia por Lucas que terminó con algunos disturbios, recibieron la noticia del fallecimiento. Horas antes, los médicos habían declarado su muerte cerebral.
“Lucas quería ser jugador de fútbol, era su único sueño. Lo quería hacer por su familia, por él, por todos. Era lo que más quería en el mundo. No sé cómo pudo pasar todo esto. Nunca me imaginé estando acá diciendo esto y reclamando justicia, me parece increíble lo que estamos viviendo”, señaló entre llantos Emanuel, un tío del corazón de Lucas y amigo del padre del joven en la puerta del hospital El Cruce.
“Yo me lo quería llevar a mi casa pero la Policía me lo mató, no voy a descansar hasta que paguen porque nos arruinaron la vida”, dijo Cintia, la madre de Lucas, a la salida del hospital, rodeada de amigos del adolescente asesinado en un operativo policial que todavía no tiene explicación.
Mientras tanto, la investigación avanza. Así, el magistrado Alejandro Cilleruelo, a cargo del Juzgado de Menores N°4, quien intervino en la causa, por estas horas, repasa las pruebas que recolectaron los peritos de la Policía Federal que llevan adelante la investigación para determinar lo sucedido.
Ante esto, los tres policías responsables del crimen fueron pasados a disponibilidad. También, debido a la conmoción que causó el episodio, a través de una nota que le envió al juez Alejandro Cilleruelo, el ministro de Justicia y Seguridad porteño, Marcelo D’Alessandro, pidió su detención para “evitar cualquier entorpecimiento de la investigación, garantizar el debido proceso y asegurar su normal desenvolvimiento”.
Del mismo modo, el presidente Alberto Fernández y el jefe de Gobierno porteño, Horacio Rodríguez Larreta, se manifestaron ayer por la tarde. “Pondremos todos los recursos del Estado a disposición para poder llegar a la verdad y justicia”, expresó el mandatario poco después de confirmarse el fallecimiento del joven.
“Quiero expresar toda mi solidaridad con la familia de Lucas González. Mi compromiso con su madre Cintia y su padre Mario en este momento tan doloroso”, señaló el Presidente a través de su cuenta en la red social.
Poco después, y en la misma sintonía, Rodríguez Larreta publicó: “La muerte de Lucas es una pérdida irreparable y me siento profundamente dolido. Les hago llegar mi más sentido pésame a sus padres, familia y amigos”.
Mientras tanto, se espera que el cuerpo del joven sea llevado a la Morgue Judicial para que le realicen la autopsia correspondiente. Luego, será devuelto a la familia, que ya confirmó que iba a donar los órganos del joven, para que puedan darle el último adiós. Según informaron, el sepelio se realizara en una cochería de la zona.
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