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El Mundo |LA RESISTENCIA SE HACE ESCUCHAR
En Irán, las mujeres dicen basta a la opresión

La muerte de una joven detenida por usar mal el velo islámico sacó a la luz el hartazgo social ante la vulneración de derechos

En Irán, las mujeres dicen basta a la opresión

Manifestantes protestan en Teherán por la muerte de Mahsa Amini / AP

22 de Septiembre de 2022 | 01:56
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“Querida Mahsa, tu nombre se convertirá en un símbolo”, proclamaba el domingo pasado la tapa del diario económico Asia, en línea con gran parte de la prensa de Irán, en shock por la muerte de una joven tras ser detenida por la denominada “policía de la moral”.

Esa unidad, encargada de vigilar el uso correcto del velo musulmán, obligatorio en el país, y en general de supervisar el respeto del estricto código de vestimenta impuesto a las mujeres iraníes, ha sido criticado en varias ocasiones en los últimos meses por sus intervenciones violentas contra jóvenes acusadas de infringir dichas normas, en vigor en Irán desde la revolución islámica en 1979.

Originaria del Kurdistán iraní, #MahsaAmini, de 22 años, se encontraba en la capital de visita con su familia cuando fue detenida el martes de la semana pasada y trasladada a una comisaría para asistir a “una hora de reeducación” por llevar mal puesto el velo islámico.

Murió tres días más tarde en un hospital donde llegó en coma tras sufrir un ataque al corazón, que las autoridades han atribuido a problemas de salud, algo rechazado por la familia que denuncia que la joven murió tras sufrir una golpiza de parte de la policía.

En Saghez, su ciudad natal, donde fue enterrada el sábado, los habitantes tiraron piedras contra la sede del gobernador y gritaron lemas hostiles, antes de ser dispersados con gases lacrimógenos por la policía. El domingo, casi todos los medios de la capital llevaban la muerte de la joven en portada.

Lo concreto es que el caso de Mahsa dejó al descubierto que pese a la severidad del régimen iraní, las mujeres empiezan a exteriorizar su hartazgo ante los controles y prohibiciones que deben acatar. Y están participando activamente de las protestas contra un gobierno represivo, resistiendo y reclamando por sus derechos.

“Se tiene que acabar con las maniobras brutales de la policía de la moral que impide que las mujeres elijan su ropa”, critica en una calle de Teherán Mahtab, una iraní con un pañuelo naranja que deja entrever su pelo.

“Me gusta llevar este velo como otras prefieren ponerse un chador”, que cubre todo el cuerpo, afirma esta joven de 22 años, maquilladora de profesión, en un barrio acomodado del norte de la capital iraní. “Pero el velo tiene que ser una opción, no tienen que obligarnos” a llevarlo, añade. Mahtab admite que tiene miedo de esta unidad de la policía pero que, sin embargo, no ha cambiado su forma de vestirse ni de colocarse el velo. Esta policía “es inútil”, dice.

PROHIBICIONES DE TODA CLASE

En Irán, las mujeres están obligadas a cubrirse el pelo, y la policía de la moral les prohíbe llevar abrigos por encima de las rodillas, pantalones estrechos, jeans con roturas o ropa de colores vivos, entre otras restricciones.

Nazanin, una enfermera de 23 años, prefiere no arriesgarse. “Ahora vigilaré más cómo llevo el velo, para no tener problemas”, comenta. Pero, como Mahtab, también considera que esta unidad de la moral debería retirarse de las calles ya que “no se comporta correctamente”.

“No entiendo por qué estos policías se enfrentan a la gente cuando todas las mujeres llevan velo y vestidos decentes. Si la policía quiere ir más allá, entonces es injerencia”, estima esta mujer, con un pañuelo oscuro que se mezcla con su cabello.

Las mujeres no pueden usar abrigos por encima de las rodillas ni jeans con roturas

La hostilidad hacia estos policías, que persiguen el más mínimo defecto en los atuendos, es patente, sobre todo después de la muerte de Mahsa.

“Con este nuevo incidente, la gente ya no llama a esta unidad ‘Gasht-e Ershad’ (patrullas de orientación) sino ‘Ghatl-e Ershad’ (orientación del asesinato)”, cuenta Reyhaneh, una estudiante de 25 años, en el norte de Teherán.

Tras este caso, la gente también pone en duda “la eficacia del uso de la fuerza” contra las mujeres. “El uso del hiyab no tendría que estar regido por una ley”, afirma esta joven con un velo beige, de donde sobresale el cabello.

En el sur de la capital, más pobre y conservador, el uso del chador y de ropa oscura es predominante, en comparación con el norte, más pudiente, donde es más frecuente la ropa más informal.

Ayer, tras varios días de protestas, las autoridades buscaron sofocar el ambiente caldeado e impusieron un corte casi total del acceso a internet, incluyendo la pérdida de acceso a Instagram y WhatsApp, dos de las últimas plataformas occidentales de redes sociales disponibles en el país. Un funcionario del gobierno había dicho previamente que podrían tomarse tales medidas por razones de seguridad. La pérdida de conectividad busca obstaculizar a las personas la organización de las protestas e impedirles compartir información sobre la represión.

Sin embargo, la gente no parece dispuesta a abandonar el reclamo, que incluso ha llegado hasta Qom, la ciudad natal del guía supremo iraní, Alí Jamenei. Así, un día más los manifestantes gritaron “Justicia, libertad y no al hiyab obligatorio”, “Mujeres, vida, libertad” y “Muerte al dictador”.

 

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