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El cambio climático, una amenaza también para el arbolado urbano

Un estudio elaborado en 164 ciudades dice que ya hay un alto porcentaje de especies comprometidas. La situación en la Región

El cambio climático, una amenaza también para el arbolado urbano

El LAPACHO ROSADO, cuando llega a su esplendor / EL DIA

25 de Septiembre de 2022 | 05:01
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El cambio climático ya es una amenaza concreta para el arbolado urbano y los pronósticos para 2050 son todavía más preocupantes. Estas son las principales conclusiones de un estudio realizado en 164 ciudades de 78 países que indica que el 56 % de las especies experimenta condiciones que superan sus márgenes de seguridad de temperatura media anual y el 65 % para las precipitaciones. E incluso identificó ciudades que actualmente tienen “todas sus especies superando sus márgenes de seguridad”.

En la Región (que no formó parte del estudio) el tema también preocupa. Se habla de que los factores climáticos (como los tres períodos sucesivos del fenómeno La Niña, que repercute en la zona con una disminución de las lluvias) hacen que ya se registren síntomas de estrés en el arbolado. Y hasta hay quienes plantean que el efecto del calentamiento global podría provocar, a futuro, la preferencia por especies más resistentes a las altas temperaturas y al calor en la zona urbana.

El equipo que estuvo a cargo de la investigación internacional, integrado por especialistas australianos y franceses, examinó la situación de 3.129 especies de árboles y arbustos y estimó que la proporción de especies en riesgo se elevaría al 76% y al 70% respecto a temperaturas medias y precipitaciones anuales, respectivamente, para el año 2050.

Los expertos a cargo del trabajo aclaran que esto no implica que esas especies vayan a desaparecer, sino que “podrían estar experimentando condiciones climáticas estresantes que pueden afectar su salud y desempeño, lo que pone en riesgo la provisión de los múltiples beneficios y servicios que proveen los bosques urbanos”.

Explicaron a su vez que el margen de seguridad describe la sensibilidad intrínseca de las especies al cambio climático e indica la tolerancia potencial a las condiciones climáticas cambiantes de las especies de árboles y arbustos en una ciudad determinada.

Se estima que las zonas urbanas abarcan aproximadamente el 3 % de la superficie terrestre del planeta y acogen al 55% de la población mundial. En ellas, los bosques de ciudad proporcionan servicios medioambientales y beneficios socioeconómicos, como la captura de carbono y la refrigeración natural, que cada vez será más importante para luchar contra las olas de calor.

Manuel Esperón-Rodríguez, de la universidad e Sidney occidental autor principal del estudio destacó que existe “un alto número de especies que actualmente están experimentando condiciones climáticas que podrían exceder su tolerancia natural a nivel mundial y para 2050, la cantidad de especies en riesgo aumentará en las 164 ciudades evaluadas”.

En la actualidad, la selección de especies se basó en el clima pasado y actual y, “por lo general, no tiene en cuenta el cambio climático futuro, que puede no reflejar el clima pasado”.

El investigador señaló que hay que proteger los árboles y arbustos de las ciudades, “pensar dos veces antes de cortar más, ya que están brindando muchos beneficios”, y seguir plantando, “lo que ayuda a mantener las temperaturas de la ciudad cómodas para ellos y para nosotros”.

El estudio “enfatiza -según el experto- la necesidad de tomar mejor decisiones sobre qué especies y en qué lugares debemos plantar los árboles urbanos para asegurar que puedan crecer y permanecer sanos en el futuro”.

EN LA REGIÓN

Ambientalistas y autoridades del área en la Región no se sorprenden por las conclusiones del estudio internacional, hablan de un estrés derivado de factores climáticos puntuales (como el fenómeno de La Niña) que ya se nota en algunos árboles urbanos y no descartan que en el futuro se recurra con más frecuencia a ejemplares de especies resistentes a climas más cálidos y secos.

Para el presidente de la platense Fundación Biosfera, Horacio de Belaustegui, “el cambio climático no sólo va a afectar al arbolado de las calles, sino a toda la biodiversidad de la Región. Los árboles que estén aislados van a estar más amenazados, porque la humedad relativa va a disminuir y las temperaturas promedio van a ser más altas. Por ende también se van a calentar el hormigón, las calles, el pavimento, y todo eso va a irradiar calor, deshidratando y marchitando, generando un estrés hídrico no sólo en los árboles, sino en todas las plantas. Y la Niña aumentan esos procesos”

De Belaustegui aporta, a su vez una serie de sugerencias que en el futuro pueden ayudar a adaptarse a un nuevo escenario, signado por el cambio climático.

“Lo que va a haber que hacer es ir buscando nuevas especies e ir viendo cómo se deben plantar en la vía pública (si de un ejemplar o de a dos o de a tres) o qué tipo de combinaciones de especies usar para que se protejan unas a otras, que convivan y que de alguna forma subsanen esa sequedad ambiental que hay y se profundizará. Y elegir especies más resistentes a la sequedad”.

Con todo, De Belaustegui agrega que “la adaptación va a tener que ser general, considerar no sólo al arbolado o a las plantas, sino también al urbanismo, la planificación, una visión sustentable y más adecuada al cambio climático, incluyendo conceptos que hoy no están presentes, como los reservorios de agua de lluvia en la Ciudad”.

Consultados representantes de la ONG Nuevo Ambiente, coincidieron en la necesidad de una planificación que vaya más allá del arbolado e incluya el control de emisiones de gases de efecto invernadero, entre otras medidas.

En ese sentido consideraron necesario que las administraciones municipales de la Región sancionen ordenanzas que regulen su intervención en la reducción de las emisiones de gases de efecto invernadero y otras orientadas a la adopción de medidas de adaptación frente al cambio climático.

Entre esas medidas opinaron que son clave, además del ahorro energético, la eficiencia energética y la promoción del uso de energías renovables, especialmente en las instalaciones municipales y en el alumbrado público.

También destacaron que debe considerarse un control constante de la calidad del aire, “tema sobre el cual no hay ni mediciones ni estudios que por ejemplo relacionen la misma con la salud de la población”.

En lo que hace puntualmente a la situación de los árboles y su rol frente al cambio climático, destacaron que éstos son considerados aliados estratégicos en tanto absorben el CO2 de la atmósfera y lo convierten en carbono que se almacena en su tronco, raíces y hojas.

Y destacaron que “debe planificarse qué especie plantar, teniendo en consideración el beneficio especifico que proveerá en materia de absorción de CO2 y el tiempo que permanecerá vivo. También es importante tener un plan de manejo para su crecimiento”.

Al mismo tiempo consideraron como “un ejemplo a no seguir” a la decisión de la Municipalidad de La Plata, “que a fines del año 2021 plantó cerca de 100 palmeras”.

“Es harto conocido que esas plantas – no son árboles- son poco efectivas, en relación con otras especies, pues solo absorben 2.2 kilos de CO2 por año, frente a los 1200 o 1300 que pueden absorber, según el entorno, los robles, los pinos, las tipas o los lapachos. De hecho, en otras partes del mundo, cuando deben ser reemplazadas lo son por especies que absorben más CO2”, indicaron también desde la mencionada ONG.

Desde la Municipalidad de La Plata, en tanto, el director general de Protección Ambiental, Marcelo Martínez, destacó que en relación al impacto del cambio climático, “en La Plata se declaró la emergencia climática por ordenanza municipal en mayo de este año, que busca establecer medidas coordinadas de adaptación y mitigación”.

Según explicó Martínez, entre las medidas las hay orientadas al arbolado público, como la creación de barreras forestales, corredores verdes y de huertas urbanas. También se elaboró en 2022 un plan de mantenimiento del arbolado público a través de la ordenanza 12233.

“Los corredores verdes se están creando en ramblas y diagonales desde el año pasado. Hay un plan vigente en materia de arbolado público que vence a fin de este año y ya se está elaborando otro para los próximos cuatro años”, sostuvo.

Entre las medidas de las que se habla oficialmente aparece la recuperación de bosque nativo en el Parque Ecológico, la recuperación de espacios verdes y un plan de forestación con preferencia por las especies nativas (jacarandá, pindó, palo borracho y tipas).

Con todo, los factores climáticos ya se hacen sentir en el arbolado, según indica Martínez,

“El impacto de los factores climáticos ya se nota en el arbolado, a partir de síntomas de estrés que derivan de la caída del nivel de precipitaciones producto de los tres períodos sucesivos del fenómeno de La Niña, que se espera que se extienda todavía hasta el mes de febrero. Por eso el municipio adoptó medidas, como el riego con camiones cisterna”, puntualizó.

 

 

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“​​​​​​​En lo referente al impacto del cambio climático en el arbolado urbano, es probable que en el futuro haya que optar por especies más resistentes a temperaturas altas y un menor nivel de humedad” - Horacio de Belaustegui - Fundación Biosfera

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