Dengue: cuándo llegaría la vacuna a la Argentina y definen estrategia sanitaria

En los próximos meses la Argentina podría comenzar a recibir las primeras dosis de la vacuna contra el dengue, luego de la aprobación de la Administración Nacional de Medicamentos, Alimentos y Tecnologías Médicas (ANMAT) en el mes de abril. Mientras tanto, en el Gobierno, a través del Ministerio de Salud, analizan las cantidades de dosis a adquirir y quienes serán los destinatarios, al tiempo que se llevan adelante las negociaciones con el laboratorio japonés Takeda que fabrica el medicamento. 

Como ocurre en estos casos, la variable del precio estará atada al volumen de dosis que finalmente decida comprar el gobierno argentino. Cuanto mayor sean las cantidades, mejores serán los precios para el país. Debido a que se esperan tandas de vacunas aproximadamente para la primavera, precisamente para la primera quincena de noviembre, se evalúa también lo que pueda ocurrir con las gestiones de Salud para esa época, supeditadas a lo que ocurra en el mes de octubre ante un eventual cambio de rumbo gubernamental. 

En este sentido, una posible transición política genera desde ahora interrogantes acerca de la cobertura estatal en relación a la vacuna. En este marco, se evalúa si un gobierno a cargo de Javier Milei tendría en consideración una inversión pública para la obtención de dosis contra la enfermedad que transmite el mosquito Aedes aegypti. 

Para los especialistas, la vacuna es una "pata" fundamental para darle pelea a la enfermedad. Pero, como siempre, sostienen que la base consiste en los cuidados típicos para evitar la proliferación del mosquito vector. Cabe resaltar que este año el dengue alcanzó en la Argentina el récord de 130 mil casos y 65 muertes. Además, a pesar del frío, la enfermedad continúa circulando en el norte del país. Otro punto que sorprendió a los expertos es el avance territorial, reflejado en la cantidad de personas infectadas, con cifras alarmantes en Santa Fe y en la Ciudad de Buenos Aires. 

Respecto de lo que pueda ocurrir con la vacuna, Pablo Bonheví, integrante de la Comisión de Vacunas de la Sociedad Argentina de Infectología, analizó que "la estrategia de nuestro país con la vacuna del dengue seguramente va a depender de la cantidad de dosis con las que se cuente". En este sentido, se desconoce por ahora los números del primer lote que arribe al país. Cabe señalar que la vacuna se fabrica en Alemania, en donde recibió el nombre Qdenga. 

"Si la disponibilidad es alta se podría apuntar a una estrategia de vacunación que frene la circulación del dengue. Esto beneficiaría tanto a la persona que recibe la vacuna como a aquellos que no la reciban, ya que sus chances de infectarse serán menores, también, por una menor circulación del virus", añadió el especialista. 

Por otro lado, advirtió que en un escenario de baja disponibilidad de vacunas, su destino serían los territorios más vulnerables, "dejando afuera los inmunosuprimidos y las embarazadas, que no pueden recibir esta vacuna hecha con una tecnología de virus atenuado". En este sentido, la política de salud sería "evitar la enfermedad grave y la muerte en poblaciones de mayor riesgo". 

Para Angela Gentile, titular del Departamento de Infectología del Hospital de Niños Ricardo Gutiérrez de la capital federal, "en términos de salud pública el dengue no es una enfermedad que tenga una letalidad muy alta, como puede ser el Covid".  

Se evalúa también que la vacuna se aplique como segunda dosis para quienes padecieron la enfermedad, ya que una segunda infección puede generar graves complicaciones. "Puede ser una posibilidad, pero habría que ver cómo se instrumenta, porque habría que tener un análisis para determinar si la persona tuvo dengue previamente y eso en una campaña de vacunación podría ser engorroso", señaló.  

Al mismo tiempo, la especialista relativizó la prioridad en términos de planificación sanitaria en cuanto no se trata de una enfermedad de alto índice de letalidad. "Vemos por ejemplo que los casos de Covid aumentan y sin embargo la gente no se está vacunando más. A la hora de elegir un blanco etario contra el dengue esa decisión también es importante", remarcó. 

El mosquito Aedes aegypti 

La investigadora del Conicet Sheila Ons, explicó que "hay tres genotipos o variedades genéticas" del mosquito Aedes aegypti, transmisor del virus del dengue: "El sensible, individuos que son alcanzados por el efecto del insecticida y mueren por volteo; el R1, que tiene una mutación que los hace resistentes pero en un nivel bajo y el R2, que presenta dos mutaciones y se asocia a una resistencia alta".

"En los asentamientos urbanos del Gran Buenos Aires encontramos poblaciones de R1, que en muchos municipios incluso superan en cantidad a las de sensibles. La situación en el noroeste es más complicada: allí detectamos grupos de R2", explicó la experta.

A su vez, agregó que "cuanto más se usan los insecticidas, evolutivamente se va seleccionando el genotipo resistente y de a poco van quedando solamente los individuos con esta ventaja genética, que a su vez tienen descendencia con una mayor proporción de resistencia".

Esta noticia se da en medio de un brote de dengue que entre julio de 2022 y julio de este año acumula 129.150 casos con 65 decesos.

Ons subrayó que "era de esperar que la situación de Brasil tuviera una correlación aquí", ya que ese país cuenta con una "extensa y muy estudiada presencia de poblaciones del insecto altamente resistentes a los productos químicos más utilizados".

Por su parte, la investigadora del Conicet, María Victoria Micieli, señaló que "siempre tenemos que estar mirando lo que sucede en países vecinos del norte de Sudamérica porque el dengue es un problema regional".

Micieli afirmó que "una vez que se encuentran resistencias" como las constatadas en el estudio, "hay que repensar las campañas y analizar la posibilidad de alternar los insecticidas químicos con métodos biológicos, trampas-cebo, entre otras".

"No siempre la fumigación es una solución, y tampoco se hace en cualquier época u hora del día. En muchas plazas, parques y barrios cerrados se fumiga durante todo el año o antes del verano de modo 'preventivo', pero eso no funciona. Aquí el pico de actividad de las hembras de Aedes aegypti es en febrero y marzo, y echar veneno fuera de ese período solo favorece la resistencia genética a los químicos", enfatiza la científica.

En el país sudamericano, los únicos productos autorizados para uso sanitario son los piretroides, conocidos por ser muy efectivos contra los insectos y al mismo tiempo de baja toxicidad para humanos y otros mamíferos.

aedes aegypti

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