Arte urbano: la última obra revelada de Banksy; el enigma de los tres monos
Edición Impresa | 11 de Agosto de 2024 | 05:25

La irrupción del enigmático artista urbano británico Banksy vuelve a sacudir la escena artística londinense con una trilogía de obras que han capturado la imaginación del público y la crítica por igual. El miércoles pasado, Banksy confirmó, a través de su cuenta de Instagram, la autoría de su más reciente creación: la silueta de tres monos colgando de una pequeña repisa en el puente de la estación de metro de Shoreditch High Street, justo sobre una tienda vintage y una cafetería. Este anuncio cierra un ciclo de tres días consecutivos de revelaciones artísticas, todas ellas protagonizadas por animales, un tema recurrente en la obra de Banksy que no deja de suscitar interpretaciones y debates.
La publicación de la fotografía de los tres monos en Instagram desató una ola de especulaciones entre los seguidores del artista. La obra ha sido interpretada por algunos como una referencia a los tres monos sabios de la tradición japonesa, cuyo proverbio “no ver el mal, no oír el mal, no hablar el mal” es conocido mundialmente. Sin embargo, a diferencia de la iconografía tradicional, los monos de Banksy no se tapan los ojos, los oídos ni la boca, lo que añade una capa de ambigüedad a la interpretación y deja espacio para diversas lecturas.
Esta última pieza sigue a la revelación del martes pasado, cuando Banksy dio a conocer una obra en el barrio londinense de Chelsea. En esta ocasión, dos elefantes asoman la cabeza y se miran entre sí a través de dos ventanas tapiadas de un edificio. La imagen evocó inmediatamente la expresión “el elefante en la habitación”, una metáfora que alude a verdades evidentes que son ignoradas o pasan inadvertidas. La obra generó un amplio debate sobre los posibles significados ocultos detrás de la imagen, y si bien no hay una interpretación unánime, el consenso parece inclinarse hacia una reflexión sobre la negligencia y la indiferencia social.
El lunes, Banksy había iniciado esta trilogía con una pintura en Kew Green, Richmond, que muestra una cabra en lo alto de una cornisa, de la cual se desprenden varias rocas mientras una cámara de vigilancia la apunta. Esta primera obra de la serie desató interpretaciones sobre el mensaje que Banksy podría estar transmitiendo. Algunos vieron en la cabra un símbolo de la raza humana al borde de la extinción, mientras que otros consideraron que la presencia de la cámara de vigilancia señalaba la creciente falta de privacidad en los espacios públicos y la omnipresencia del control estatal y corporativo.
La estrategia de Banksy para confirmar su autoría es consistente: publica una fotografía de la obra en su cuenta de Instagram y deja que sus seguidores y el público en general completen el resto, desentrañando los posibles significados y conexiones. Esta táctica no solo mantiene el misterio alrededor de su identidad, sino que también fomenta un diálogo activo y participativo sobre el arte y sus interpretaciones. Con más de 12 millones de seguidores, las publicaciones de Banksy no tardan en generar reacciones y teorías, convirtiendo cada nueva obra en un evento mediático y cultural de gran envergadura.
Banksy, cuyo verdadero nombre y rostro permanecen desconocidos, ha construido su carrera y su leyenda sobre la base de la provocación y la crítica social.
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