City Bell en shock: un rapto y una muerte llena de dudas
Edición Impresa | 16 de Noviembre de 2025 | 04:18
La localidad de City Bell atraviesa uno de los momentos más dramáticos de los últimos tiempos. Si bien la inseguridad y la violencia no son palabras desconocidas para sus vecinos, en apenas 72 horas dos hechos de extrema gravedad sacudieron la vida cotidiana de quienes residen en ese sector de la Ciudad: el terrible rapto de una joven de 25 años, que luego fue abusada en el Parque Pereyra Iraola, y la dudosa muerte de una reconocida psiquiatra, caso por el que no descartan un homicidio y ya hay un hombre en la mira de la Justicia.
El primer hecho, ocurrido el miércoles en el centro comercial, dejó a la comunidad en estado de alerta. La chica -cuyo nombre no se brinda para preservar su intimidad- fue interceptada cuando salió de su trabajo y estaba por encender su vehículo particular.
Allí apareció un delincuente, que la amenazó con un arma, la corrió del volante y se la llevó cautiva. El resto de la historia ya es conocida. Por eso continúan los rastrillajes en busca de su identificación y captura.
Poco después, cuando muchos todavía continuaban inmersos en una sensación de angustia por lo ocurrido, otro suceso vino a estremecer la calma habitual del sector, que ya no era tanta, claro está.
La noticia, devastadora, puso en conocimiento de la muerte de Virginia Franco (65), a quien encontraron tirada sin signos vitales, con ropa de cama, ensangrentada y sin celular.
La autopsia, según las fuentes consultadas, será clave para establecer las causales del deceso, pero la sospecha de un asesinato es muy fuerte. También de quién pudo haber sido su autor (ver aparte).
La profesional, de amplia trayectoria, era muy querida y conocida por su labor en instituciones de salud. Por eso su partida generó un fuerte impacto.
El barrio se encuentra atravesado por una mezcla de miedo, bronca y necesidad urgente de respuestas. Las redes vecinales y los grupos de WhatsApp estallaron de mensajes, avisos de alerta y llamados a tomar precauciones, incluso para actividades cotidianas como caminar hacia la parada del micro o salir de compras.
Vecinos exigen un refuerzo inmediato del patrullaje, más cámaras, controles de vehículos y presencia policial las 24 horas.
Especialistas dicen que el shock colectivo se manifiesta en una baja abrupta de la circulación nocturna, comercios que cierran más temprano y un aumento de consultas por patologías relacionadas con ansiedad y miedo.
El barrio que históricamente se caracterizó por su andar sereno y sus comercios tradicionales, hoy se enfrenta con una realidad que obliga a replantear hábitos, horarios y expectativas. Y sobre todo, a pedir justicia y protección en un momento crítico.
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