Nuevas maneras de significar vínculos
Edición Impresa | 16 de Noviembre de 2025 | 05:17
En “Cuando los úteros hablan”, la psicóloga platense Agustina Castillo vuelve a poner el foco en los vínculos y en las formas en que el cuerpo, muchas veces, expresa lo que las palabras no alcanzan a decir. Tras el impacto que generó su primer libro, “Mi útero ambulante” (2024), Castillo profundiza en su “Teoría Uterina”, una propuesta que combina más de veinte años de trabajo clínico con una mirada sensible sobre las tragedias familiares, los silencios y los mandatos que moldean las relaciones humanas.
“El libro nos pregunta por qué la mujer queda ligada a lo uterino, por qué se silencian las tragedias”, explica Castillo. “Hay muchas capas ocultas en esos silencios, y la mujer carga con esa responsabilidad desde lo uterino, con cierta necesidad y falta. Lo que intento es transformar ese paradigma y dar herramientas para ser sujetos más libres de las encerronas familiares”, expresa.
CASAS COMO MATRICES, CUERPOS COMO LENGUAJES
En este nuevo ensayo, Castillo retoma conceptos que ya había desarrollado en “Mi útero ambulante”, pero los expande hacia una lectura simbólica y afectiva del entorno familiar. “Para la Teoría Uterina, las casas son matrices simbólicas, prolongaciones del amparo y del sostén en las que se fragua la subjetividad infantil”, escribe la autora. “Los hogares determinan el mundo en el que vivimos. Muchas veces nos dicen quiénes somos”.
Así, lo doméstico deja de ser un mero escenario y se convierte en un cuerpo vivo: el lugar donde se inscriben las heridas, donde se gestan los afectos y donde se reproducen —o se rompen— los modelos heredados. La autora llama a estos quiebres “estallidos uterinos”: momentos en los que las estructuras se fisuran y lo que estaba reprimido encuentra una vía de expresión.
“Cuando los úteros hablan” se apoya en el psicoanálisis, pero también en la observación minuciosa de los casos clínicos y en el registro narrativo. La autora escribe desde una voz que oscila entre la teoría y la intimidad, entre la consulta y la metáfora. Cada capítulo mezcla historias de pacientes, escenas familiares y reflexiones que invitan a escuchar lo uterino, ese espacio simbólico que para Castillo no es sólo un órgano, sino una matriz de vínculos y de sentido.
“Escuchar lo uterino”, dice, “es darle palabra al silencio, es hacer del dolor una fuerza de creación”. Esa frase condensa el espíritu de la obra: una invitación a mirar de otro modo el sufrimiento, a pensarlo como algo que puede transformarse.
Castillo se define como “una artesana de los relatos clínicos”: alguien que cose historias, síntomas y palabras para hallar, entre ellos, una posible salida. En “Cuando los úteros hablan”, las experiencias de mujeres, madres e hijos se entrelazan con una reflexión más amplia sobre las nuevas configuraciones familiares. El libro desarticula los modelos rígidos y se atreve a afirmar que “la familia ideal no existe”, sino que es un ideal que se nos impone y que muchas veces nos enferma.
A partir del Método Ámbar, una herramienta terapéutica desarrollada por la propia autora, Castillo propone un abordaje que integra lo psicoanalítico con lo corporal y lo vincular.
Si “Mi útero ambulante” fue el libro del origen —la exploración inicial de su propio estallido uterino y del surgimiento del Método Ámbar—, “Cuando los úteros hablan” es el libro de la madurez. Un ensayo que recoge dos décadas de experiencia clínica en La Plata, donde la autora se formó como licenciada en Psicología en la UNLP.
El libro se presentó el jueves 14 de noviembre a las 19 horas en la Caja de Psicólogos de la Provincia, un espacio que la autora eligió para compartir su trabajo, esta vez acompañada de colegas, alumnos, pacientes y lectores que la siguen desde su primera publicación.
Editorial: La Hendija
Las noticias locales nunca fueron tan importantes
SUSCRIBITE