Falda globo: el eclipse de la línea recta

La prenda en 2026 será pieza axial, unisex del deseo femenino, pulida en telas con caída que dialogan con el cuerpo, estilizan desde la cintura y enseñan que el volumen también es método

Edición Impresa

La falda globo sabe de regresos como de órbitas: cuando vuelve, no lo hace, gravita. Si el oversize fue por años una conversación sobre el afuera —el espacio, la tela como refugio, el cuerpo corrido del centro—, el globo reinstala el argumento en la silueta. No oculta: propone. No agranda: esculpe abajo para afinar arriba. Nació de la mano y la aguja de Cristóbal Balenciaga en la década de 1950 como un gesto de costura que se animaba a la esfera, a la arquitectura textil que desbordaba lo previsible. Su modernización, ya en los 80, la potenció en volumen; pero fue recién a principios de los 2000 cuando se convirtió en ícono pop, un estampido de globo pinchado que dejó marca en la retina del vestir.

El regreso que empezó a insinuarse en 2024 no fue una repetición de museo. Lo que asoma para 2026 es otra cosa: una pieza con dos capas (adentro, ajuste; afuera, frunce y aire) que genera esa silueta “balloon” improbable, grácil, casi juguetona, pero gobernada por una intención contemporánea: usabilidad verdadera. Las pasarelas recientes entendieron el mandato. En la Milan Fashion Week, firmas como Miu Miu y Blumarine presentaron versiones renovadas donde el balón no era copia, sino reescritura: tonos neutros (el blanco, el negro, el gris como sintaxis), telas con caída que describen el aire sin caricaturizarlo y cortes que piensan la vida cotidiana como destino y no accidente.

El truco, como siempre, está en la proporción. El volumen abajo pide un arriba que compense. Tops ceñidos, remeras francas, cinturas definidas. La ilusión óptica no se regala, se calcula: torso visualmente más corto, piernas proyectadas como expediente de estilo. Las variantes actuales abarcan desde las mini y midi en algodón o popelina —ágiles como una columna de diario— hasta versiones maxi en denim que derraman un romanticismo controlado, no novelado. Incluso mangas largas o géneros con brillo sútil para cruzar al lado noche del placard sin pasarse de fábula.

 

Las versiones en texturas que rozan lo impermeable o el nylon técnico se hicieron virales

 

Y ahí, justamente, reside su potencia: el día y la noche dejan de ser oficinas separadas. Para el día, las mini y midi funcionan con tres combinaciones concretas de tropismo urbano: jeans rectos, sandalias planas, zapatillas. Para la noche, brillo medido, zapatos de taco y accesorios discretos que no eclipsen el argumento central: el faldón como volumen lúcido. La minifalda globo volvió con fuerza en 2025 con diseñadores como Chloé proponiendo esa simbiosis deliciosamente visual de cintura clara y volumen redondo.

En la calle, el manual ya empezó a escribirse solo: blanco y negro como alfabeto combinatorio, favoritos por su facilidad camaleónica para amigar prendas sin competir. Las versiones en texturas que rozan lo impermeable o el nylon técnico se hicieron virales por su alianza natural con el trench largo, ese equipo donde el volumen se abriga con una lógica casi meteorológica: completar al look sin convertirlo en escena de pronóstico exagerado.

¿Por qué la amamos? Porque nos devuelve movimiento. Porque nos deja jugar con el globo sin quedar atrapadas adentro. Porque convierte al volumen en coordenada, en punto cardinal del outfit. Celebridades como Kourtney Kardashian y la estilista danesa Pernille Teisbaek entendieron el uso como argumento diurno y multiplicaron su presencia en redes y editoriales: el globo no como gala, sino como experiencia 24/7. Otras casas impulsoras del deseo fueron Rabanne, junto con Vivetta, Philosophy y Pucci, demostrando que la esfera no era capricho, sino brújula.

Esta tendencia combina nostalgia y actualización sin sentimentalismo. La estructura permanece, el armado cambia.

Con detalles prácticos (cinturas elásticas, bolsillos, telas resistentes), la falda globo deja de ser moda de paso para convertirse en hábito.

 

Las noticias locales nunca fueron tan importantes
SUSCRIBITE