Las alarmas que encendió el economista más escuchado por Milei
| 29 de Agosto de 2025 | 15:40

Ricardo Arriazu no es un economista más. Desde hace décadas es una voz de referencia en el llamado círculo rojo, y en los últimos meses se volvió uno de los consejeros más escuchados por el presidente Javier Milei. Sus diagnósticos no suelen pasar inadvertidos: cuando habla, el mercado toma nota. Y esta vez encendió alarmas.
En un panel organizado por la Cámara de Agentes de Bolsa, Arriazu criticó de frente las decisiones que tomó el equipo económico luego de levantar el cepo cambiario. Dijo que hubo “errores” que desataron un “infierno financiero” y que hoy obligan al Banco Central a redoblar esfuerzos para contener al dólar.
La trampa de la confianza
El economista puso el foco en el esquema de bandas cambiarias acordado con el FMI. Aunque aclaró que personalmente no lo comparte, sostuvo que el Gobierno debe aprovecharlo: “El techo está aprobado por el Fondo y tienen los dólares para defenderlo. Todo el mundo tendría que estar haciendo carry trade, pero no lo hacen porque falta confianza”.
Según Arriazu, el problema es político: “Cuando sube el dólar, en lugar de aumentar la oferta, baja. Eso empuja más la suba. Y como reacción cambiaron la política monetaria justo en el peor momento”.
La política monetaria
El cuestionamiento más fuerte llegó cuando explicó cómo se pasó de un sistema en el que el Banco Central fijaba la tasa de interés, a otro en el que la misma se define por licitaciones de pesos.
“Creyeron que los $15,5 billones que había en LEFI iban a ir a títulos públicos. Pero solo entraron $5 billones y los $10 restantes derrumbaron la tasa de interés, justo cuando subía el dólar. Ahí se desató el infierno”, relató.
Ese desajuste llevó al Gobierno a improvisar: licitaciones especiales, suba de encajes bancarios y otras medidas de emergencia que, según Arriazu, profundizaron la desconfianza.
Con tono tajante, advirtió que la única salida para el equipo económico es intervenir en el mercado cambiario: “Si no lo hacen, se acabó el programa”. Aclaró que esa estrategia exige convalidar tasas de interés muy elevadas, pero que el Fondo autoriza esas intervenciones cuando el dólar llega al techo de la banda.
Para reforzar su argumento, detalló los números: el Banco Central cuenta con 25.000 millones de dólares en reservas líquidas y vencimientos de apenas 1.800 millones hasta fin de año. “El poder de fuego está, lo que falta es confianza”, insistió.
Tasas por las nubes
La señal más clara del apretón monetario es el salto en las tasas. Los bancos llegaron a pagar 64% anual en pesos para captar plazos fijos de grandes inversores. Al mismo tiempo, el Tesoro fijó una tasa efectiva anual de 75,6% para las LECAP con vencimiento en septiembre.
El mensaje de Arriazu es que esas tasas deberían garantizar rentabilidad en pesos frente a la devaluación, pero que la desconfianza política y el temor a un cambio de reglas ahuyentan a los inversores.
El riesgo Argentina
El analista no dudó en apuntar contra la política: “Más que riesgo kuka, yo diría que es directamente riesgo Argentina. Mucho más cuando vemos cómo el Congreso vota leyes que empujan al default”.
De esta manera, señaló que la verdadera amenaza no proviene del dólar en sí, ni siquiera del esquema con el FMI, sino de la falta de credibilidad en que el país mantenga un rumbo estable.
Inflación, dólar y precios
Otro de los puntos que encendieron alarma fue su advertencia sobre la inflación. Arriazu negó que se haya terminado el traslado de la suba del dólar a los precios. Según él, lo que ocurrió es que bajaron las materias primas internacionales y muchas empresas locales, con stock acumulado, no tuvieron más opción que ajustar valores a la baja. Pero el riesgo de nuevos aumentos sigue latente.
Pese a las críticas, Arriazu dejó una cuota de optimismo mirando a 2026. Estimó que la próxima cosecha podría aportar 6.000 millones de dólares extra, gracias a la recuperación de los suelos tras las lluvias, y confió en que la baja del riesgo país permitiría al Gobierno volver a financiarse en los mercados internacionales.
De todos modos, el presente lo resumió en una frase: “El Gobierno hará todo lo posible para evitar que el dólar se dispare, incluso llevarlo más cerca de $1.320. Pero el problema sigue siendo la confianza”.
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