VIDEO. De la Zona Roja a la “blanca”: crece el malestar vecinal en El Mondongo
Edición Impresa | 30 de Agosto de 2025 | 00:54

El histórico reclamo de los vecinos de El Mondongo por el traslado de la llamada “Zona Roja” del barrio se reactivó con fuerza. Un reciente fallo del Juzgado en lo Contencioso Administrativo N° 4 de La Plata dejó sin efecto el decreto municipal que disponía su reubicación en el Paseo del Bosque, desatando un profundo malestar entre los frentistas que, a lo largo de los años, han denunciado un aumento de la inseguridad y la venta de drogas en la zona.
“Hace muchos años que funciona esto acá y obligar a la gente a ir a un lugar inseguro no me parece que sea la solución, porque es agregar inseguridad a otro sector vulnerable. Pero es un es un tema amplio y complejo, no por el tema de la prostitución, sino que el problema es cuando se trata de venta de droga”, relató Silvana, vecina del barrio El Mondongo.
La decisión judicial, que responde a un recurso presentado por la Comisión Provincial por la Memoria (CPM) y organizaciones travestis y trans, argumentó que la medida era “arbitraria” y no consideraba la situación de vulnerabilidad del colectivo afectado. El fallo señala que el decreto se dictó con una “prisa normativa excesiva” y sin un diálogo previo con las trabajadoras sexuales, además de no asegurar las condiciones mínimas de seguridad e infraestructura en el nuevo espacio propuesto.
Voces diversas entre vecinos
La noticia cayó como un baldazo de agua fría para los vecinos. Si bien muchos reconocen que el problema de la prostitución es un tema complejo, aseguran que la presencia de la Zona Roja atrae otros delitos. “No estoy en contra de los travestis o la prostitución, pero el tema de la venta de droga sí. Atrae más delito al barrio”, declaró Silvana, quien además agregó: “Yo no tengo problema con la prostitución, mientras haya seguridad”.
A su vez, el presidente de la Asamblea Vecinal El Mondongo, Daniel Domínguez, fue más contundente en sus críticas y denunció que “la Zona Roja mueve droga, dinero y mucha gente está prendida”. El vecino, que asegura que judicialmente no se les permitió intervenir, afirmó que continuarán juntando firmas para lograr la reubicación y pidió al intendente de la Comuna que tome “cartas en el asunto”. “Queremos que se ponga las pilas, porque El Mondongo es parte de La Plata”, remarcó.
Sin embargo, pese al descontento de un sector vecinal, otras posturas evidencian la complejidad del problema.
María, vecina que se mudó recientemente al barrio manifestó: “Reconozco que al ser una zona de trabajo sexual se atrae a determinadas personas, por lo general varones, que no están buenas para la convivencia del barrio y da cierta inseguridad a la noche”. A pesar de esto, la frentista aseguró que, en ocasiones, la presencia de trabajadoras sexuales hasta le generó una sensación de seguridad, ya que “siempre hay gente en cada esquina”.
En este mismo contexto, Luis, residente cercano a Plaza Matheu sumó: “Yo no ando de noche, pero se ve que es una zona complicada. Sobre todo de acá (1 y 66) para el hospital San Martín hasta 1 y 71. A partir de este punto nadie se quiere meter de noche. Porque hay venta de drogas y robos. Además, últimamente lo que se ve es que muchos duermen en esta zona de noche”.
Lo que cuestionan los vecinos también aleja compradores a las propiedades en los enclaves más complicados del área. Una fuente del mercado inmobiliario local le dijo a este diario que en esos puntos se pierde alrededor del 10 por ciento del valor.
En este contexto, la sentencia judicial establece un plazo de 60 días para que el Municipio conforme una mesa de trabajo que aborde la problemática de manera colaborativa. Aunque la actual gestión municipal había manifestado su voluntad de impulsar un espacio de diálogo, aún no sucedió y los vecinos, con una mezcla de resignación y frustración, perciben que se trata de “una historia de nunca acabar”.
La reubicación definitiva de la Zona Roja en La Plata, un tema que lleva décadas en la agenda pública, parece, una vez más, quedar en un punto muerto, sin una solución que logre conciliar las necesidades de seguridad de los vecinos y los derechos de las trabajadoras sexuales.
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