Alerta en la Región por el “barigüí”, la mosca que muerde y se alimenta de sangre
| 10 de Enero de 2026 | 16:31
La aparición masiva del “barigüí”, una mosca negra que no pica sino que muerde, encendió la alerta en La Plata, la Región y distintos puntos del Área Metropolitana de Buenos Aires (AMBA), en un contexto marcado por las altas temperaturas y la humedad.
Especialistas advirtieron que se trata de insectos altamente agresivos, que afectan tanto a personas como a animales, especialmente en zonas cercanas a arroyos, ríos y cursos de agua.
“Está dentro del grupo de los dípteros de importancia para la salud pública, como los jejenes y los mosquitos”, explicó Victoria Micieli, directora del Centro de Estudios Parasitológicos y de Vectores (CEPAVE), con sede en La Plata. Según detalló, los que actualmente se registran en la región pertenecen a la familia de los simulíidos, conocidas como “mosquitas negras”.
Por su parte, la entomóloga Eliana Ordoqui explicó que el ciclo de vida del barigüí atraviesa cuatro etapas: huevo, larva, pupa y adulto. “Todo ese proceso se desarrolla en agua dulce y correntosa, como arroyos y ríos. Luego emergen los adultos, que son los que atacan”, indicó.
En ese sentido, especialistas señalaron que la proliferación de estos insectos puede verse favorecida en áreas cercanas al arroyo El Gato, el Maldonado, el Carnaval y otros cursos de agua que atraviesan el Gran La Plata y el conurbano bonaerense.
Por qué muerde y no pica
A diferencia del mosquito, el barigüí no introduce una aguja en la piel, sino que lacera los tejidos. “Tiene mandíbulas que cortan la piel, generan una herida y luego succionan la sangre”, explicó Ordoqui. Micieli agregó que este mecanismo provoca una reacción más dolorosa y visible, con sangrado y, en algunos casos, inflamación persistente.
La actividad del insecto se intensifica durante la primavera y el verano, con mayor presencia durante la mañana temprano y el atardecer. La hembra es la más agresiva y la responsable de las mordeduras.
En la Argentina existen 71 especies de barigüí, y si bien suele asociárselo al norte del país, Micieli aclaró que su distribución es mucho más amplia. “Está presente desde Canadá hasta Tierra del Fuego, por lo que su aparición en Buenos Aires, La Plata y el AMBA no es una excepción”, sostuvo.
Además de afectar a los seres humanos, estos insectos también atacan a caballos y ganado, aunque no representan un riesgo para los cultivos.
Por último, desde el CEPAVE diferenciaron su comportamiento del mosquito transmisor del dengue. “El barigüí se alimenta en espacios abiertos y no suele ingresar a las viviendas, a diferencia del Aedes aegypti”, aclaró Micieli.
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