Pinchazos, contracturas y dolores musculares: qué hacer antes de llegar al médico
Edición Impresa | 11 de Enero de 2026 | 03:29
Un movimiento brusco, una mala postura, una sobrecarga inesperada o incluso el sedentarismo prolongado pueden desencadenar un dolor punzante, una molestia persistente o una sensación similar a una contractura o a un desgarro muscular. Cuando el cuerpo avisa, la primera reacción suele ser la duda: ¿conviene ponerse hielo?, ¿aplicar calor?, ¿usar cremas?, ¿tomar algún medicamento o esperar? Mientras se aguarda una consulta médica o la realización de estudios, existen cuidados iniciales recomendados por especialistas que pueden ayudar a aliviar el dolor y evitar que la lesión empeore.
Los dolores musculares de este tipo suelen estar asociados a distensiones leves, contracturas o microlesiones provocadas por esfuerzos físicos, falta de calentamiento, sobreuso o posturas sostenidas durante muchas horas. En la mayoría de los casos no se trata de cuadros graves, pero sí requieren atención y prudencia, especialmente en los primeros días.
La primera medida aconsejada es el descanso. Suspender la actividad que generó el dolor y evitar forzar la zona afectada permite que el músculo no siga dañándose. Continuar entrenando, cargando peso o repitiendo el movimiento doloroso puede agravar una lesión leve y transformarla en un problema más serio.
Durante las primeras 48 a 72 horas, el frío suele ser el mejor aliado. La aplicación de hielo o compresas frías, siempre envueltas en una tela para evitar quemaduras en la piel, ayuda a disminuir la inflamación y el dolor. Los especialistas recomiendan sesiones de entre 10 y 20 minutos, varias veces al día, especialmente si hay hinchazón o sensibilidad al tacto. El frío actúa como un antiinflamatorio natural y es clave en las lesiones recientes.
Una vez superada la etapa inicial y si ya no hay inflamación visible, el calor puede resultar beneficioso. Las compresas tibias o el calor seco ayudan a relajar el músculo, mejorar la circulación y aliviar la rigidez típica de las contracturas. Por eso, el calor suele reservarse para dolores musculares persistentes o tensiones que no están asociadas a un traumatismo reciente.
En algunos casos, la compresión suave con una venda elástica y la elevación del miembro afectado —cuando se trata de brazos o piernas— contribuyen a reducir la hinchazón y la sensación de pesadez. Estas medidas forman parte de los cuidados básicos recomendados en lesiones musculares leves.
El uso de medicamentos también genera interrogantes. Analgésicos de venta libre, como el paracetamol, o antiinflamatorios no esteroides, como el ibuprofeno o el naproxeno, pueden ayudar a controlar el dolor y la inflamación, siempre que no existan contraindicaciones médicas. Los profesionales advierten que estos fármacos deben utilizarse con moderación y no como una solución definitiva que tape el síntoma sin atender la causa. En paralelo, las cremas o geles tópicos con efecto antiinflamatorio o calmante pueden ofrecer alivio localizado y suelen tener menos efectos secundarios.
A medida que el dolor agudo disminuye, el movimiento suave comienza a jugar un rol importante. Caminatas leves, ejercicios de movilidad y estiramientos suaves favorecen la circulación y ayudan a que el músculo recupere su función. El reposo absoluto prolongado, lejos de acelerar la recuperación, puede generar mayor rigidez y debilidad muscular.
Sin embargo, no todos los dolores musculares deben manejarse únicamente con cuidados caseros. Existen señales de alerta que obligan a consultar con un profesional de la salud: dolor intenso que no mejora con el paso de los días, imposibilidad de mover la zona o de apoyar peso, aumento de la hinchazón, cambios de color en la piel, sensación de calor local, hormigueo, adormecimiento, debilidad marcada o la percepción de un chasquido en el momento de la lesión. La presencia de fiebre u otros síntomas generales también amerita una evaluación médica.
Mientras se espera el diagnóstico, la clave está en escuchar al cuerpo y actuar con cautela. Descanso, frío en la fase inicial, calor en etapas posteriores, medicación responsable y movimientos progresivos forman parte de un abordaje prudente. El dolor muscular no siempre es grave, pero ignorarlo o subestimarlo puede convertir una molestia pasajera en una lesión de larga recuperación.
Hacerse masajes puede servir para aliviar dolores / Freepik
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