Casas solas, un peligro: desvalijaron a un penitenciario en Arana

El hecho se produjo en 21 entre 664 y 665, durante la jornada laboral de la víctima. Ladrones aprovecharon la ausencia para ingresar y sustraer una importante cantidad de pertenencias. Le vaciaron hasta el freezer

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El delito volvió a golpear con fuerza en la localidad de Arana y reavivó un reclamo vecinal que viene creciendo desde hace al menos un año. Esta vez, la víctima fue un agente del Servicio Penitenciario Bonaerense, cuya vivienda fue blanco de un escruche mientras se encontraba fuera de su domicilio, una modalidad delictiva que se multiplica en barrios donde las casas quedan vacías durante la jornada laboral o, en esta época del año, por las vacaciones.

El hecho ocurrió en una vivienda ubicada en calle 21 entre 664 y 665. Según la denuncia, el propietario regresó alrededor de las 20 y se encontró con una escena de absoluto desorden: la heladera abierta, todos los ambientes revueltos y signos evidentes de que delincuentes habían ingresado tras forzar una puerta balcón ubicada en la parte trasera del inmueble.

De acuerdo a lo denunciado, los autores del robo se llevaron una importante cantidad de elementos, entre ellos carne del freezer, dos garrafas -una de ellas conectada, a la que le cortaron la manguera-, una suma de dinero en efectivo, dos teléfonos celulares, perfumes y otros objetos de valor. El damnificado constató el faltante a simple vista, sin poder precisar si hubo más pérdidas.

El propietario de la vivienda, miembro del Servicio Penitenciario Bonaerense, había salido de su casa cerca de las 6 de la mañana junto a su pareja, dejando la finca sin moradores durante gran parte del día. Esa ausencia fue aprovechada por los delincuentes, que actuaron con tiempo y sin ser advertidos, una característica recurrente en este tipo de hechos.

El escruche se ha convertido en una de las modalidades más frecuentes en zonas periféricas y semi rurales del partido de La Plata. Los ladrones observan rutinas, horarios y movimientos, y atacan cuando detectan que las viviendas quedan vacías. En muchos casos, la falta de alarmas, cámaras o patrullajes regulares deja a las casas prácticamente a merced de quienes están al acecho.

En su denuncia, el damnificado señaló que no cuenta con sistema de alarma ni cámaras de seguridad, aunque estimó que algunos vecinos podrían tener registros fílmicos. También mencionó que en los días previos al robo hubo obreros trabajando en viviendas linderas, desde donde se pueden observar los fondos de su propiedad y los horarios de salida, un dato que ahora forma parte de la investigación.

Temor y preocupación

Este nuevo hecho no hizo más que profundizar el malestar en Arana, una localidad que desde el año pasado viene reclamando respuestas concretas frente a una ola de delitos que no da tregua. En 2025, vecinos de Arana, Sicardi y Correas realizaron reuniones, colocaron pasacalles y denunciaron públicamente robos a toda hora, falta de patrullajes y una sensación generalizada de abandono.

En aquellas jornadas de protesta, más de 60 frentistas se autoconvocaron para exigir mayor presencia policial, garitas de seguridad, iluminación y cámaras. Incluso solicitaron reuniones con autoridades municipales ante lo que definieron como una situación “insoportable”. Pese a esos reclamos, los vecinos aseguran que la problemática persiste y que los hechos delictivos continúan repitiéndose.

El episodio delictivo sufrido por un penitenciario bonaerense volvió a encender las alarmas. “Si le pasa a alguien que trabaja en seguridad, ¿qué queda para el resto?”, se preguntaron vecinos de la zona, que advierten que los delincuentes no distinguen profesiones ni roles y actúan con total impunidad.

En tanto mientras la investigación avanza y se intenta recabar imágenes de cámaras de seguridad cercanas, el temor vuelve a instalarse en un barrio que ya había levantado la voz.

 

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