Desde La Plata al mar, la travesía en bicicleta de un joven que emociona e inspira
| 18 de Enero de 2026 | 20:23
Lucas tiene 23 años, es de Ángel Etcheverry y decidió empezar el año de una manera distinta. Mientras muchos brindaban en familia o con amigos, él lo hizo frente al mar, después de haber recorrido más de 600 kilómetros en bicicleta desde La Plata, bajo temperaturas que superaron los 30 grados y con lo indispensable como equipaje.
La decisión fue tan simple como profunda: “Quería arrancar el año con otras vibras y otra energía”, contó a Diario EL DIA. Sin demasiada planificación, salió el 30 de diciembre a las 4.30 de la mañana. Ese mismo día, cerca de las 22, ya estaba en General Conesa. Le faltaban apenas 60 kilómetros para llegar a San Clemente del Tuyú. “Prácticamente llegué en menos de un día”, resume, todavía sorprendido por lo que fue capaz de lograr.
Lucas, también conocido como “Chocolatín”, nunca había hecho un viaje de este tipo. De hecho, la bicicleta que lo llevó hasta la Costa tiene una historia que habla de cambio y determinación: hace tres meses vendió su teléfono celular para poder comprarla. “Quería hacer un cambio rotundo en mi vida”, explica. Desde entonces, pedalear se convirtió en una herramienta para dejar atrás hábitos que no le hacían bien y encontrar un nuevo equilibrio.
El viaje no fue sencillo. El calor fue uno de los mayores desafíos y conseguir agua fría para hidratarse se volvió una preocupación constante. Durante los días que pasó en la costa durmió en carpa y en campings, y el 1° de enero lo encontró junto al mar, cumpliendo una meta que parecía imposible hasta pocos días antes.
El regreso comenzó el 3 de enero y llegó nuevamente a La Plata el día 4, cerrando una experiencia que, más allá de los kilómetros, dejó una enseñanza clara. “El ser humano es capaz de cualquier cosa si se lo propone. Muchas veces los límites están sólo en nuestra mente”, reflexiona.
Lucas quiso compartir su historia como un mensaje para quienes atraviesan momentos difíciles. “Sé que hay personas que están pasando por lo mismo que yo pasé. Ojalá esto les sirva como motivación para animarse a cambiar”, dice. Su travesía no fue una competencia ni una hazaña deportiva: fue un viaje íntimo, de esfuerzo y convicción, que empezó con una bicicleta y terminó con un nuevo comienzo.
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