Globos de Oro 2026: el regreso del glamour y las tendencias que marcarán el año

La primera gran alfombra roja del calendario dejó pistas claras sobre colores, siluetas y climas estéticos que dominarán la moda en 2026. Clásicos renovados, audacia cromática y un guiño fuerte al Hollywood eterno

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La temporada de premios volvió a encenderse el domingo 11 de enero con la 83ª edición de los Globos de Oro, celebrados en el tradicional hotel The Beverly Hilton de Los Ángeles. Más allá de los galardones, la ceremonia funcionó —una vez más— como un termómetro privilegiado de la moda que viene. Si bien ya hubo antecedentes con los Critics Choice Awards y el Palm Springs International Film Festival, los Globos siguen siendo el verdadero punto de partida simbólico: allí se fijan climas, se consolidan estéticas y se anticipan tendencias.

La alfombra roja de este 2026 mostró un equilibrio interesante entre sofisticación clásica y búsqueda de impacto. Hubo una paleta de colores amplia y cuidada, que fue desde pasteles suaves y etéreos hasta metálicos intensos, pensados para captar la luz y dominar el plano. El dorado y el plateado reafirmaron su lugar como infaltables de gala, mientras que los tonos vibrantes —rojos profundos, azules eléctricos y verdes esmeralda— aportaron carácter y una cuota de audacia que contagió toda la noche.

Esa convivencia entre lo tradicional y lo osado pareció ser una de las claves del evento. Las celebridades no solo apostaron por verse elegantes, sino por expresar identidad a través de la ropa: siluetas limpias, géneros con textura, juegos de volumen y decisiones cromáticas que funcionaron como declaraciones personales. El mensaje fue claro: el glamour no está reñido con la personalidad.

En ese contexto, una de las apariciones más comentadas fue la de Miley Cyrus, quien se convirtió en uno de los focos indiscutidos de la noche. Su elección reforzó la idea de que el glamour vuelve con fuerza, pero con una vuelta contemporánea. El look, firmado por Saint Laurent, combinó dramatismo y sobriedad en partes iguales: un vestido negro, íntegramente cubierto de lentejuelas, de caída recta y largo hasta el suelo, que apostó más al impacto visual que a la estridencia.

El verdadero acento estuvo en la parte superior del diseño, donde volantes estructurados, casi en forma de abanico, rodeaban los hombros y el escote. Ese detalle aportó volumen, movimiento y un aire escultórico que transformó una silueta clásica en una pieza memorable. El resultado fue una referencia directa al Old Hollywood, pero reinterpretada desde una sensibilidad actual, más afilada y segura.

Los Globos de Oro 2026 dejaron, así, algo más que fotos virales: marcaron el pulso de un año en el que la moda parece decidida a recuperar el brillo, la teatralidad y la elegancia, sin perder de vista la expresión individual. Un recordatorio de que la alfombra roja sigue siendo un escenario clave para imaginar lo que viene.

 

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