“Solo pedimos que no lo olviden”: a seis años del crimen de Báez Sosa
Edición Impresa | 19 de Enero de 2026 | 02:03
Al cumplirse ayer seis años del crimen de Fernando Báez Sosa, uno de los casos policiales más emblemáticos y conmocionantes de los últimos tiempos, el recuerdo del joven asesinado en Villa Gesell volvió a reunir a familiares, amigos y ciudadanos que siguen reclamando justicia. El homenaje principal estuvo encabezado por sus padres, Graciela Sosa y Silvino Báez, quienes participaron de una emotiva misa celebrada en la parroquia Santísimo Redentor, en el barrio porteño de Recoleta.
La ceremonia se desarrolló en un clima de profundo respeto y dolor. La iglesia estuvo colmada por personas que se acercaron a acompañar a la familia, muchas de ellas jóvenes de la misma edad que hoy tendría Fernando. Hubo oraciones, un minuto de silencio y el encendido de velas, además de flores blancas colocadas en memoria del joven de 18 años que fue asesinado a golpes la madrugada del 18 de enero de 2020, a la salida del boliche Le Brique.
Visiblemente emocionada, Graciela volvió a pedir que el recuerdo de su hijo no se diluya con el paso del tiempo. “Fernando era un chico con sueños y nos lo arrebataron. Solo pedimos que no lo olviden”, expresó al cierre del homenaje. En paralelo, la madre del joven publicó un conmovedor mensaje en redes en el que reclamó que la condena contra los responsables quede firme: “Que todos seamos la voz de Fernando pidiendo justicia. Prohibido olvidar”.
El crimen de Báez Sosa marcó un antes y un después en la discusión pública sobre la violencia juvenil y el accionar en grupo. Las imágenes registradas por celulares aquella madrugada, junto con los testimonios y peritajes, fueron claves para reconstruir una agresión brutal que no dio margen de defensa. La autopsia confirmó que Fernando murió como consecuencia de múltiples traumatismos, principalmente en la cabeza, que provocaron un daño irreversible en el sistema nervioso central.
En febrero de 2023, el Tribunal Oral en lo Criminal N°1 de Dolores condenó a Máximo Thomsen, Ciro Pertossi, Luciano Pertossi, Matías Benicelli y Enzo Comelli a perpetua, al considerarlos coautores del homicidio. En tanto, Blas Cinalli, Ayrton Viollaz y Lucas Pertossi recibieron penas de 15 años de prisión por su participación secundaria en el ataque. Si bien en 2024 la Cámara de Casación bonaerense modificó la calificación original y descartó la alevosía, ratificó las penas impuestas. Actualmente, las condenas continúan siendo revisadas por instancias superiores.
Mientras la familia de Fernando sostiene su reclamo de justicia definitiva, los ocho condenados cumplen sus penas en la Alcaidía N°3 de Melchor Romero, en La Plata. Allí llevan una vida de bajo perfil, con rutinas marcadas por talleres educativos, actividades laborales, estudio y visitas familiares semanales. Según fuentes penitenciarias, todos se ajustan al régimen habitual del penal, con distintos grados de adaptación.
Algunos de los condenados cursan estudios formales, otros participan en talleres de oficios, y varios asisten a actividades religiosas. La convivencia no estuvo exenta de tensiones: uno de ellos permanece alojado en aislamiento tras haber protagonizado un incidente con otro interno. Pese a ello, desde el Servicio Penitenciario aseguran que no hubo situaciones de gravedad recientes.
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