Impulso a la derecha Milei quiere un bloque regional

El Presidente confirmó que trabaja en la creación de una alianza integrada por diez países alineados con las “ideas de la libertad” con el aval de la administración Trump

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Las declaraciones del presidente Javier Milei a la cadena CNN reavivaron su proyecto de conformar un bloque internacional de mandatarios de derecha y centroderecha. La iniciativa, que circula desde el comienzo de su gobierno, busca articular una alianza regional para contrarrestar la influencia de los líderes de izquierda y centroizquierda en América Latina.

En la entrevista con el periodista Andrés Oppenheimer —que se emitirá de manera completa el 11 de enero— Milei confirmó que avanza en un grupo de “diez países” que comparten lo que denomina “las ideas de la libertad”.

“Estamos intentando hacer un bloque, en el que nuestra propuesta sea abrazar las ideas de la libertad y plantarnos frente al cáncer del socialismo en sus distintas versiones: del siglo XXI o el woke, ni hablar de las versiones más extremas”, afirmó el mandatario.

Posible cumbre en Buenos Aires

En la Casa Rosada señalan que el tema ya fue conversado con el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, figura clave en la estrategia internacional de Milei.

Incluso se evalúa organizar una cumbre en Buenos Aires durante 2026, ya sea en el marco de la Conferencia de Acción Política Conservadora (CPAC) o como un evento paralelo.

Esta instancia permitiría reunir a mandatarios latinoamericanos afines para coordinar posturas comunes sobre Venezuela, seguridad, política exterior y defensa de lo que definen como “valores occidentales”.

Primeras señales

Durante los últimos meses, Javier Milei compartió actividades y gestos políticos con varios líderes regionales de orientación conservadora o liberal: Santiago Peña (Paraguay), José Raúl Mulino (Panamá), Daniel Noboa (Ecuador), Rodrigo Paz (Bolivia), José Jeri (Perú), Nasry Asfura (Honduras, presidente electo), José Antonio Kast (Chile, asume el 11 de marzo), Nayib Bukele (El Salvador), Rodrigo Chaves (Costa Rica) y Luis Abinader (República Dominicana).

Varios de ellos coincidieron con Milei en Oslo, durante la entrega del Premio Nobel de la Paz a María Corina Machado, y en la reciente cumbre del Mercosur en Foz de Iguazú.

Desde el Gobierno subrayan que la mayoría ya firmó comunicados conjuntos en los que critican al chavismo en Venezuela y respaldan acciones impulsadas por la administración estadounidense en el Caribe y Centroamérica.

Contrastes con Lula

La iniciativa de Milei se produce en un contexto regional marcado por fuerzas políticas heterogéneas. Actualmente, existen: ocho gobiernos de derecha o centroderecha con distintos niveles de sintonía con Washington. Y siete gobiernos de izquierda o centroizquierda, entre ellos Brasil —con Luiz Inácio Lula da Silva—, México —con Claudia Sheinbaum— y Colombia —con Gustavo Petro—.

Milei no ha mantenido contacto directo con Lula ni con Sheinbaum, aunque sí moderó las declaraciones públicas que dirigió hacia ambos en meses anteriores. Trump, en cambio, mantiene canales de diálogo activos con Brasil y México.

En la última cumbre del Mercosur, Lula y Milei exhibieron posiciones opuestas frente a la crisis venezolana. Mientras el mandatario brasileño alertó sobre el riesgo de una “catástrofe humanitaria” ante una eventual intervención armada estadounidense, Milei respaldó sin matices la “presión” de Trump sobre Caracas y volvió a calificar a Nicolás Maduro como “narcodictador”.

Antecedentes y límites del proyecto

La propuesta recuerda a iniciativas previas de articulación conservadora en la región. Entre ellas: el Grupo de Lima, creado en 2017 para presionar a Venezuela; la fallida conformación de Prosur, impulsada por Mauricio Macri, Sebastián Piñera e Iván Duque; los intentos de Lula y Alberto Fernández por reactivar la Unasur, que no prosperaron.

Analistas consultados señalan que una diferencia clave radica en el alineamiento de Milei con la agenda de Estados Unidos, más rígido que el de otros mandatarios conservadores, lo que podría limitar la autonomía del bloque.

“Que no estén hoy en ese grupo Brasil, México, Colombia o Canadá, que integraban aquel Grupo de Lima, ya marca una diferencia. La influencia por ahora sería menor”, evaluó Fulvio Pompeo, ex secretario de Asuntos Estratégicos del gobierno de Mauricio Macri.

En el Gobierno observan con expectativa el calendario electoral de 2026. Las presidenciales de Colombia —donde se elegirá al sucesor de Petro— y de Brasil —donde Lula buscará su reelección frente a Flavio Bolsonaro— podrían modificar el equilibrio regional y aumentar el número de aliados para Milei.

Mientras tanto, la Casa Rosada busca consolidar la narrativa de la “batalla cultural” y avanzar en un marco político común con los gobiernos conservadores, de cara a una posible institucionalización del bloque en los próximos meses.

 

 

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