La muerte en la Región viaja en motocicleta y sigue batiendo récords
Edición Impresa | 20 de Enero de 2026 | 02:15
En lo que va del mes se registraron ya cinco muertes de motociclistas en calles de la Región. Pero el saldo de estos incidentes viales suele ser mayor, ya que hay también víctimas heridas o lesionadas.
Anteayer por la madrugada una mujer que conducía una moto sufrió heridas de extrema gravedad al perder el control del rodado que conducía en avenida 520 entre 165 y 166, en donde médicos del SAME acudieron para atenderla convocados por vecinos. Sin embargo, en la víspera falleció en el Hospital de Melchor Romero. La víctima no llevaba el casco colocado al momento del impacto.
Pero también en esa misma jornada otra mujer que conducía una moto rumbo a su trabajo fue atropellada desde atrás, en 69 y 13, por un automóvil, cuyo conductor pese a verla tendida en el asfalto se dio a la fuga, procurándose determinar si se pudo tratar de un intento de asalto o de una contingencia del tránsito. La víctima del episodio se encontraba internada en estado crítico.
Parece procedente aquí aludir al contexto estadístico que acompaña a este fenómeno tan negativo y preocupante. En la Región durante 2025 hubo un total de 80 personas fallecidas en incidentes viales y 50 de ellas fueron motociclistas. Hubo 12 ocupantes de vehículos fallecidos, 10 peatones atropellados y 7 ciclistas asesinados en las calles.
Los datos del año pasado que, a todas luces, amenazan con reiterarse este año, dejan en claro la inseguridad vial existente en rutas y caminos de acceso, en las calles de La Plata, Berisso y Ensenada y en localidades de la periferia. En el caso del año 2025 el 62,5 por ciento de las muertes correspondió a un conductor o acompañante que viajaban en motos.
Las tragedias callejeras se vienen multiplicando en la última década, impulsadas, entre otros motivos, por el crecimiento del parque de motos, el uso extendido del vehículo para reparto y la alta exposición a siniestros en calles donde la convivencia con autos, colectivos y camiones es cada vez más tensa.
Las autoridades de las áreas viales en la Región y especialistas coinciden en marcar una serie de factores que se combinan para explicar el fenómeno. Entre ellos, destacan el exceso de velocidad, la falta de controles sostenidos. La experiencia enseña que frente a cualquier tipo de situación caótica, corresponde iniciar por algún punto –y no por todos a la vez- las modificaciones que ponen en marcha un rumbo hacia el orden.
El problema también pasa por la Justicia. Hasta ahora el criterio por el cual se aplican sanciones penales a quienes asesinan arriba de un automóvil ha generado una suerte de impunidad, en especial para aquellos que violan todas las normas del tránsito.
Si resulta llamativo y, por cierto, doloroso el elevado porcentaje de conductores o pasajeros de motos fallecidos en incidentes viales, las acciones correctivas debieran comenzar en forma prioritaria sobre esta realidad tan penosa.
Motociclistas que cruzan semáforos en rojo, sin ningún tipo de miramientos; que no usan casco; que recorren las avenidas en vaivenes riesgosos entre carriles, sorteando a centímetros automóviles, camiones o micros; que no llevan patentes identificatorias ni usan de noche chalecos reflectantes o que circulan a velocidades muy altas, no cuesta mucho concluir que los controles debieran poner un foco prioritario en esa anarquía.
Está claro que las autoridades responsables debieran fiscalizar a fondo la tenencia y el manejo de motocicletas en la Región. Los datos estadísticos obligan a que se impulsen políticas eficaces para impedir que tantas vidas se pongan en riesgo.
Si no hubiera una reacción, la muerte por incidentes viales seguirá batiendo récords en la Región.
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