Vacaciones arruinadas por el accionar delictivo
Edición Impresa | 9 de Enero de 2026 | 02:10
Salieron de madrugada, con el auto cargado y la ilusión intacta. El viaje a Mar del Plata era una pausa esperada, unos días para cortar con la rutina y descansar en familia. Pero mientras Carlos y los suyos intentaban disfrutar del mar, su casa en Etcheverry quedaba expuesta. Cuando regresaron, las vacaciones ya estaban arruinadas.
El hecho comenzó en la madrugada del 5 de enero, cerca de las 3, cuando Carlos, de 49 años, cerró la puerta de su vivienda ubicada en calle 44 entre 230 y 231 y partió rumbo a la costa. Nadie imaginaba que, horas después, delincuentes aprovecharían la ausencia para atacar la propiedad.
La secuencia se conoció recién al día siguiente. Mientras la familia emprendía el viaje, alrededor de las 15, Carlos recibió un mensaje de una vecina. La mujer le advirtió que había observado una situación sospechosa: un hombre ingresó a su terreno, trepó el paredón lindero y accedió a la vivienda del denunciante. Afuera, otro sujeto lo aguardaba a bordo de una motocicleta, listo para escapar.
Con esa advertencia, el regreso se volvió una carrera contra el tiempo. Al llegar al domicilio, Carlos recorrió el exterior y confirmó los temores. La puerta trasera había sido forzada con una barreta: el vidrio estaba roto, aunque no lograron abrirla. También encontró una ventana trasera con la reja arrancada y doblada en la inferior, y una ventana lateral sin protección, con la reja violentada por completo.
El panorama puertas adentro fue aún más desolador. Las distintas dependencias estaban revueltas, con muebles abiertos, objetos fuera de lugar y signos claros de una búsqueda desesperada. Tras revisar con detenimiento, la familia constató el faltante de un televisor, una garrafa de diez kilos y una desmalezadora. Elementos de uso cotidiano, algunos de trabajo, otros esenciales para el hogar.
La vivienda no cuenta con cámaras de seguridad ni sistema de alarma, una realidad común en la zona, donde muchos vecinos reconocen que la prevención depende más del cuidado entre frentistas que de recursos tecnológicos. En este caso, fue precisamente una vecina quien advirtió el movimiento sospechoso, aunque la intervención no alcanzó para evitar el robo.
El golpe no solo fue material. La sensación de haber sido observados, de que alguien supo exactamente cuándo la casa quedaba vacía, dejó una marca difícil de borrar. “Les arruinaron las vacaciones”, resumió un allegado, reflejando el sentimiento de impotencia y bronca que quedó tras el regreso.
El hecho es investigado por la Justicia, mientras vecinos de Etcheverry vuelven a reclamar mayor presencia policial y medidas de prevención. Robos durante ausencias prolongadas, ingresos tras escalar paredones y escapes en moto son parte de una modalidad que se repite, especialmente en épocas de vacaciones, cuando muchas casas quedan solas. a. En ese contexto, la prevención queda muchas veces reducida a la solidaridad entre frentistas y al aviso tardío, cuando el daño ya está hecho.
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