Retroceso en la prevención: menos preservativos, más sífilis
Edición Impresa | 11 de Febrero de 2026 | 01:06
A la par de la epidemia de VIH, el preservativo se convirtió en el símbolo más visible de la prevención. Frente al aumento de contagios, su presencia ganó protagonismo en campañas públicas, escuelas, hospitales y centros de salud. Sin embargo en los últimos años su circulación ha comenzado a mermar en coincidencia con un pico histórico de casos de sífilis en el país.
La caída del preservativo constituye un fenómeno global. De acuerdo con datos de ONUSIDA, la compra internacional de preservativos acumula una baja del 30% desde 2016. Y a ésta se le suma una reducción en las campañas de promoción con especial impacto en nuestro país.
Así lo señala un informe difundido ayer por la AIDS Healthcare Foundation (AHF), según el cual la distribución oficial de preservativos en Argentina se desplomó un 64 % en 2024, y los lotes adquiridos por el Ministerio de Salud el año pasado directamente no se llegaron a entregar.
Su ausencia se hizo evidente en hospitales y centros de salud: el año pasado notificaron más de 55.000 casos de sífilis en Argentina, la cifra más alta de los últimos años. Se trata de un incremento del 71 % respecto del promedio registrado a lo largo de la década según reflejó el Boletín Epidemiológico Nacional.
Detrás del número hay una tendencia sostenida que preocupa a las autoridades sanitarias y tensiona el sistema de vigilancia.
Como observan en los Centros Comunitarios de Salud Sexual de AHF Argentina, el aumento en los contagios de enfermedades de transmisión sexual atraviesa a toda la sociedad, pero golpea especialmente a los más jóvenes.
De acuerdo con un informe de esa fundación, la positividad de diagnósticos es más alta entre adolescentes y adultos jóvenes y se mantiene elevada hasta los 39 años. Los varones concentrarían por lejos la mayoría de los casos positivos en el país.
En mayores de 50 años, en cambio, se observa un uso más consistente del preservativo y menos diagnósticos, un fenómeno que algunos vinculan al impacto duradero de las grandes campañas de prevención de décadas anteriores, cuando el VIH ocupaba el centro de la agenda pública.
El escenario regional tampoco ayuda. La reducción de financiamiento internacional, con menos recursos de organismos afecta la disponibilidad de preservativos, lubricantes, consejería y testeo en varios países de América Latina, incluida Argentina. En un contexto donde una parte significativa de la población joven vive bajo la línea de pobreza, el acceso gratuito deja de ser un complemento y pasa a ser una condición indispensable.
Frente este escenario, el próximo viernes 13 de febrero, un día antes de San Valentín, AIDS Healthcare Foundation vuelve a impulsar el Día Internacional del Preservativo. La consigna apunta tanto a las personas como a los gobiernos.
“Los datos confirman la urgencia de fortalecer estrategias de prevención combinada, con especial foco en juventudes, pero sin descuidar a las personas adultas y mayores. Debemos garantizar el acceso al testeo, información clara y distribución de preservativos gratuitos en todas las etapas de la vida”, sostiene el doctor Miguel Pedrola, director científico de la fundación.
El preservativo sigue siendo el método más simple, económico y eficaz para prevenir más de 20 infecciones de transmisión sexual y embarazos no planificados. Su ausencia, en cambio, no es abstracta: se traduce en diagnósticos, tratamientos y nuevas cadenas de transmisión. En esa ecuación, cada caja que no se distribuye a tiempo tiene consecuencias que van mucho más allá de un depósito cerrado.
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