Reforma laboral: con nuevos cambios, el Senado le dio media sanción al proyecto del Gobierno

El Gobierno nacional obtuvo la media sanción de la reforma laboral en el Senado, con 42 votos a favor, 30 en contra y ninguna abstención en el tratamiento general. Pasadas la 1.20 AM de este jueves se pasaba al tratamiento en particular. La votación se dilató luego de una sesión extensa, atravesada por negociaciones contrarreloj y con un recinto dividido en posiciones irreconciliables.

Con un texto sometido a fuertes presiones políticas, económicas y sectoriales, el oficialismo libertario ya confiaba, previo al tratamiento, en reunir más de 40 votos para aprobar el proyecto.

La sesión mostró con claridad dos bloques enfrentados: por un lado, La Libertad Avanza y la oposición dialoguista —UCR, PRO y fuerzas provinciales— a favor de “modernizar” el sistema laboral; del otro, el kirchnerismo y sectores del peronismo, que rechazaban la iniciativa por considerar que recorta derechos.

Fuentes del Gobierno aseguraron en la previa que la media sanción estaba garantizada, mientras en los pasillos del Senado continuaban las negociaciones. En la Cámara alta se vio durante toda la jornada al ministro del Interior, Diego Santilli; al presidente de Diputados, Martín Menem; y al asesor presidencial Eduardo “Lule” Menem, participando de reuniones con senadores oficialistas.

Cambios de último momento

La novedad más relevante confirmada por la jefa del bloque oficialista, Patricia Bullrich, fue la decisión de mantener los aportes sindicales obligatorios, aunque con límites. Los gremios conservarán la facultad de cobrar aportes solidarios compulsivos, con un tope del 2%. Las cámaras empresarias seguirán percibiendo contribuciones obligatorias, limitadas al 0,5% mensual.

De este modo, quedó descartada la cláusula que establecía la caducidad automática de esos aportes en dos años. Según fuentes parlamentarias, la eliminación de ese plazo respondió a la preocupación por la supervivencia de gremios pequeños. Legisladores admitieron que suprimir el financiamiento en el corto plazo habría puesto a muchas organizaciones “al borde de la desaparición”.

El oficialismo también confirmó que se respetará la eliminación del artículo que reducía el Impuesto a las Ganancias para empresas, un punto reclamado por los gobernadores y clave para asegurar apoyos.

Negociaciones y tensión

Mientras se agotaba la lista de oradores —43 senadores hablaron en el debate general— las negociaciones continuaban en paralelo. El bloque kirchnerista, ante la posibilidad de una derrota, anotó a 19 de sus 21 miembros como oradores para extender la sesión y demorar la votación.

Bullrich defendió el proyecto al inicio del debate al afirmar que se trata de “la primera reforma laboral de los últimos cincuenta años” y que apunta a equilibrar un sistema “extremadamente judicializado”. La kirchnerista Anabel Fernández Sagasti replicó con dureza y acusó al oficialismo de “arrodillarse” ante gobernadores, bancos y la CGT.

Desde la oposición dialoguista, el radical Maximiliano Abad apoyó la ley aunque pidió ajustes para favorecer a las pymes. También hubo cruces más duros: el libertario Joaquín Benegas Lynch responsabilizó al “peronismo” por la crisis heredada, mientras senadores radicales cuestionaron el modelo económico anterior.

Incluso dentro del peronismo surgieron críticas internas. La jujeña Carolina Moisés sostuvo que el proyecto no mejora las relaciones laborales, pero reprochó a su espacio no haber presentado una alternativa superadora.
Justicia laboral y billeteras virtuales

Entre los puntos que seguían generando polémica figuraba el traspaso de la justicia laboral a la órbita de la Ciudad de Buenos Aires. El oficialismo buscaba incorporarlo como anexo de la ley, aunque sectores opositores advertían que el tema no estaba habilitado formalmente para su tratamiento en sesiones extraordinarias.

Otro eje de discusión fue el pago de salarios mediante billeteras virtuales. El PRO impulsó su inclusión, pero el oficialismo aclaró que no se incorporará al texto. La alternativa sería una futura reglamentación del Banco Central que habilite a plataformas que cumplan requisitos similares a los bancos.

Con el debate aún abierto al cierre de esta edición, la votación en general se esperaba pasada entrada la madrugada y la aprobación artículo por artículo iba camino a extenderse mucho más allá. El texto definitivo que saldrá del Senado rumbo a Diputados seguía siendo incierto, condicionado por los acuerdos de último momento.

La sesión se transformó así en una prueba política clave para el Gobierno, que apostaba a convertir la reforma laboral en su primera gran victoria legislativa del año.

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