Los padres de Alma negaron abusos: ordenan una pericia clave

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La muerte de Alma Jazmín Vieras Allende, la bebé de un año y un mes fallecida en Villa Catella, sumó ayer un nuevo capítulo judicial tras la declaración indagatoria de sus padres, quienes negaron cualquier tipo de abuso o agresión y sostuvieron un relato exculpatorio frente a las acusaciones que pesan sobre ellos. Ambos continúan detenidos, imputados por el delito de abandono de persona seguido de muerte, mientras la investigación busca determinar con precisión qué ocurrió en el interior de la vivienda donde vivía la niña.

La principal novedad del expediente pasa ahora por el frente pericial. Ante la falta de conclusiones categóricas en la autopsia policial respecto de posibles lesiones compatibles con abuso sexual o maltrato grave, la fiscalía decidió convocar a un especialista de la Asesoría Pericial de Tribunales para que realice un nuevo informe técnico. Ese estudio será clave para confirmar o descartar la existencia de signos de violencia y podría modificar de manera sustancial el rumbo de la causa.

Fuentes del caso indicaron que el nuevo análisis apunta a revisar en detalle cada una de las lesiones observadas en el cuerpo de la menor y a establecer si se corresponden con una situación de agresión o con otras hipótesis médicas compatibles con cuadros de salud previos o condiciones de cuidado deficientes. Hasta tanto se obtengan esas conclusiones, la investigación continuará bajo la figura penal actual.

Durante las indagatorias realizadas en sede judicial, los padres sostuvieron que la bebé atravesaba problemas de salud desde días antes de su fallecimiento, con síntomas respiratorios, vómitos y decaimiento. Ambos aseguraron que seguían indicaciones médicas vinculadas a tratamientos con inhaladores y controles pediátricos.

En sus relatos también describieron un contexto familiar marcado por la precariedad económica y la convivencia con varios parientes en el mismo terreno, donde además funcionaba un comedor comunitario. Según la declaración, a la que pudo tener acceso EL DIA, distintas personas del entorno colaboraban en el cuidado cotidiano de la niña, aunque remarcaron que la madre era quien se ocupaba de su higiene, alimentación y atención diaria.

Frente a las sospechas iniciales de abuso, ambos imputados rechazaron de plano cualquier responsabilidad en hechos de violencia y atribuyeron las lesiones observadas a irritaciones por el uso de pañales y a problemas de salud que, según sostuvieron, eran habituales en la menor. De acuerdo con fuentes judiciales, si los nuevos estudios confirman la inexistencia de signos de abuso o agresión física, la situación procesal de los padres podría abrir la puerta a una eventual recuperación de la libertad la semana próxima.

 

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