La nutrición del suelo, clave para aumentar la producción de carne y leche en la ganadería
| 18 de Febrero de 2026 | 00:27
Para alcanzar altos niveles de producción de carne y leche, el sector ganadero debe enfocarse en la alimentación del suelo, según afirmó Fernanda González Sanjuan, directora ejecutiva de la Asociación Civil Fertilizar, durante una entrevista con El Eco Campo en Argentina, donde analizó el impacto de la nutrición vegetal sobre la productividad ganadera.
La especialista explicó que una correcta nutrición de las pasturas no solo incrementa el volumen de forraje producido, sino que también mejora la composición botánica de las especies y permite extender la vida útil de los lotes. De acuerdo con sus datos, un manejo adecuado posibilita que una pastura alcance los cinco años de duración previstos, mientras que la falta de nutrientes suele reducir ese período a apenas tres años de producción efectiva.
Actualmente, existe una brecha marcada entre la producción de granos y la de pastos en el país. Mientras en la agricultura la diferencia productiva ronda entre el 30 y 40 por ciento, en ganadería esa distancia es considerablemente mayor. Según estudios de Fertilizar AC, solo el 25 por ciento de los productores aplica una estrategia de fertilización planificada, que incluye tanto una base a la siembra como refertilizaciones anuales.
Del resto, un 50 por ciento no implementa ningún tipo de estrategia nutricional, mientras que el porcentaje restante solo fertiliza al momento de la siembra, sin realizar refuerzos posteriores. A diferencia de cultivos como el maíz o el girasol, la pastura es un sistema complejo conformado por múltiples especies, donde conviven gramíneas y leguminosas con distintos ciclos y requerimientos.
Estas especies compiten entre sí por luz, agua y nutrientes durante todo el año. Además, mientras un cultivo de grano dura aproximadamente seis meses, una pastura produce durante cinco años de forma interrumpida, lo que obliga a equilibrar cuidadosamente la estrategia nutricional para mantener la calidad del alimento.
El nitrógeno es el nutriente fundamental para generar volumen de pasto, especialmente en gramíneas, y su aplicación depende de la mezcla de especies y de la dieta final del animal. En tanto, el fósforo es el nutriente más escaso en las regiones ganaderas del país y cumple un rol clave al aportar energía para el desarrollo de la pastura.
En el caso de las leguminosas, el fósforo resulta vital para que puedan capturar nitrógeno del aire. Estas especies son la principal fuente de proteína en la dieta animal. Cuando una pastura está mal manejada, la gramínea suele imponerse y desplazar a la leguminosa, fenómeno frecuente en lotes que al tercer año ya no presentan tréboles o alfalfas. "Si no hay fósforo, la leguminosa pierde velocidad y desaparece", explicó la especialista.
González Sanjuan señaló que manejar la nutrición permite regular la calidad del alimento y sostener la proporción de especies a lo largo del tiempo. En este sentido, el azufre aparece como otro nutriente clave por su bajo costo y su impacto en la asimilación de otros elementos, cuya carencia es considerada una "picardía" tecnológica por su alta eficiencia.
En zonas como el norte de la Mesopotamia, que abarca Entre Ríos y Corrientes, el potasio se convierte en un factor limitante y debe ser monitoreado para no frenar la producción. En la región pampeana, aunque suele haber niveles suficientes de potasio, se recomienda prestar atención al calcio y al magnesio, minerales esenciales para la salud metabólica del ganado.
Para graficar el concepto, la directora de Fertilizar utilizó una metáfora: "Los ganaderos somos productores de pasto y la cosechadora es la vaca". Bajo esta visión, el objetivo es producir la mayor cantidad de pasto de calidad posible, lo que permite aumentar la carga animal y mejorar el rendimiento individual.
Finalmente, destacó que el punto de partida es siempre el diagnóstico mediante análisis de suelo, que permite establecer un plan de fertilización de base. Mantener una proporción cercana al 60 por ciento de leguminosas y 40 por ciento de gramíneas es un desafío constante, y la refertilización anual es la única garantía para no perder la inversión inicial. La nutrición vegetal, concluyó, es la base de la nutrición animal y el camino para producir más carne y leche de mejor calidad.
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