Mordeduras en alza: observan un incremento de casos con chicos en La Plata
Edición Impresa | 18 de Febrero de 2026 | 01:18
En la guardia del Hospital de Niños Sor María Ludovica reconocen verlo cada vez más seguido: chicos con heridas por mordeduras de perro, algunas superficiales y otras de extrema gravedad. El fenómeno ha venido creciendo en los últimos años y, según explican, estaría ligado al aumento de la población canina en los hogares de la región.
Las cifras nacionales acompañan esa percepción. Mientras que en 2024 el Boletín Epidemiológico Nacional del Ministerio de Salud de la Nación daba cuenta de 52.185 mordeduras leves, moderadas y graves en todo el país, el año pasado habría cerrado con más de 57.000 casos, según la proyección oficial.
Entre ellos, los cuadros graves muestran también una escalada. Contra los 272 casos reportados en 2023, en 2024 fueron 512 ; y hasta mediados de 2025 (fecha del último reporte) sumaban ya 254 a nivel nacional.
LOS PRINCIPALES AFECTADOS
El aumento en los reportes de mordeduras compromete particularmente a la población infantil. De acuerdo con la estadística del Ministerio de Salud, el grupo más afectado es el de 5 a 9 años, seguido por los de 10 a 14 y los más pequeños, de 0 a 4 años de edad.
Los pediatras lo atribuyen a una combinación de factores entre los que destacan la estatura de los niños -que deja cabeza y cuello a la altura del hocico-, y la curiosidad e impulsividad propias de la edad. No es casual que el 62 % de las lesiones graves se den en la cara.
“Es lógico que sean los niños pequeños los más mordidos por una cuestión de que muchas veces no miden el peligro. Juegan como si fueran pares con sus mascotas o con perros en la plaza y terminan lastimados”, comenta una veterinaria de la Ciudad, quien no obstante aclara que muchos de los casos se producen en medio del juego, sin que el animal tenga intención de lastimar.
Desde la Asociación de Veterinarios Especialistas en Animales de compañía de Argentina (AVEACA) sostienen que “lamentablemente no se ha generado aún conciencia sobre la implicancia que tienen el contacto cercano con los animales. Los perros están cada vez más humanizados; pero ellos no piensan ni sienten como los seres humanos; lo que confunde y genera estrés en muchos animales, que pueden presentar respuestas indeseables”.
Lo cierto es que, según la estadística del Ministerio de Salud: el 54 % de los casos de mordeduras graves registrados en los últimos años involucraron a perros desconocidos en la vía pública u otros espacios; y sólo el 31 % ocurrió con la propia mascota dentro del hogar.
MÁS PERROS, MÁS CASOS
Para las autoridades sanitarias nacionales, el aumento en los reportes de mordeduras de perros responde a “el incremento de la población canina, la tenencia irresponsable y la urbanización sin regulación adecuada que han contribuido a la diversificación de los vínculos entre personas y animales, generando contextos de riesgo tanto en ámbitos domiciliarios como públicos”.
Con 22 perros cada 100 personas, Argentina tiene una de las tasas más altas por habitante de la región. Y aunque en La Plata no existen datos oficiales sobre su población actual, una encuesta realizada por la Facultad de Ciencias Veterinarias en 2023 reveló que el 65 % de los hogares platenses tenía al menos una mascota y que el 47,8 % de ellas eran perros, lo que ubica a la Ciudad entre las mas “perreras” del país.
Si a ello se le suma el hecho de que la vida cotidiana de muchos platenses transcurre en plazas, veredas y parques, la prevención parece imponerse como prioridad. Educar a los chicos para que no se acerquen a perros desconocidos sin la aprobación de su dueños y promover la tenencia responsable de mascotas puede marcar la diferencia entre una tarde de juego y terminar en la guardia del hospital.
❑ No dejar a niños pequeños solos con perros, aunque sean de la familia.
❑ Estar atentos a la respuestas del animal especialmente en momentos de juego.
❑ Enseñar a los niños a no acercarse a perros desconocidos sin permiso del dueño.
❑ Recordarles no correr, gritar ni invadir el espacio del animal.
❑ No molestarlos cuando comen, duermen o están cuidando cachorros.
❑ Impedir a los niños abrazarles el cuello o acercar la cara al hocico del animal.
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