“Blossoms Shanghai”: una ciudad glamorosa y fatal

El cineasta Wong Kar-wai debuta en la pantalla chica con una superproducción que recrea la ciudad china en su edad de oro. Desmesurada como todo su cine, la serie de 31 episodios, que se estrena en Mubi, tiene devotos y detractores

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El cineasta Wong Kar-wai es dueño de un estilo único. Hijo del melodrama y de la era de MTV, su forma de filmar y contar, saturada y nostálgica, generó un montón de imitadores de sus superficies de placer. Se volvió meme, mientras filmaba cada vez menos: desde el éxito de ”Con ánimo de amar” y su especie de secuela, “2046”, de 2004, rodó solo dos películas, “My Blueberry Nights” (en Hollywood, con Jude Law y Norah Jones) y “The Grandmaster”, viaje al género de las artes marciales y a la vida de Ip Man.

“The Grandmaster” se estrenó en 2013. Pasaron más de 10 años, pero ahora Wong está de regreso, y con una serie de televisión nada menos: el jueves se estrena en la plataforma Mubi “Blossoms Shanghai”, su primera serie. Y es desmesurada como todo el cine de Wong: son 31 episodios, casi 23 horas, en una pieza de época para la cual se construyeron fastuosos sets que replican a Shanghai entre las décadas del 60 y el 90, donde tiene lugar la historia del controvertido ascenso de un joven empresario a la par que el de una ciudad desarrollada a un ritmo vertiginoso después de abrirse al mundo.

“Quería invitar al público a sumergirse en una intriga dentro una época emocionante”, explicó el realizador en declaraciones recogidas por China Daily. “En la superficie, la historia se centra en temas como la gastronomía, las relaciones, el honor, las traiciones, pero por debajo está cómo era esa ciudad”.

La serie es así una deslumbrante, exagerada y desaforada carta de amor a la Shanghái (la ciudad donde nació el director antes de mudarse a Hong Kong) de los años 90: una epopeya de ambición, lealtad y anhelo en la descarnada pero glamorosa ciudad en su época de oro. La primera parte se estrenará el jueves, con 10 nuevos episodios cada mes.

Wong, famoso por filmar sin guion, filmó estas 23 horas de televisión, esta vez, con una guía: la serie está adaptada de la premiada novela “Blossoms” de Jin Yucheng. De todos modos, este relato del ascenso de Ah Bao de hombre común a magnate célebre, “Sr. Bao”, es fiel al estilo de Wong también en su naturaleza a la deriva: en el Shanghái bullicioso y nostálgico de la serie el Sr. Bao es guiado por su mentor Tío Ye, la dueña del restaurante Ling Zi y la señorita Wang de la Oficina de Comercio Exterior, aprovecha las oportunidades de una ciudad renacida bajo la reforma económica; luego, una misteriosa mujer abre el restaurante The Grand Lisbon, su brillante mundo comienza a fracturarse, exponiendo el delicado equilibrio entre éxito, memoria y anhelo. Pero, según el propio director, la historia “carece de una trama coherente”.

Éxito total en China

Es, sin embargo, un éxito total en China, alcanzando el puesto #1 en todos los canales durante toda su emisión, emitida además en dos versiones, una en mandarín y otra en dialecto shanghainés para transmitir la autenticidad y el encanto que aporta a la historia el lenguaje local. Además, las espectaculares locaciones de la serie despertaron devoción en medio del furor: los restoranes retratados en la serie han recibido oleadas de turistas y residentes que acuden en masa a la zona para hacerse selfies y comer, hasta el punto de que la policía se vio obligada a despachar agentes a la zona para controlar las aglomeraciones. Lo mismo con los hoteles: el Fairmont Peace, pieza central en la serie, ha pasado de costar 80 dólares por pasar la noche en una de sus suites a los 2.300 y que colgó el cartel de “no hay habitaciones disponibles” para las vacaciones por el Año Nuevo Chino o el Día de San Valentín.

Quería invitar al público a sumergirse en una intriga dentro una época emocionante. En la superficie, la historia se centra en temas como la gastronomía, las relaciones, el honor, las traiciones, pero por debajo está cómo era Shangai”

Wong Kar-wai, director de “Blossoms Shanghai”

Esperable para uno de los proyectos televisivos más ambiciosos de un autor internacional importante en años recientes. La producción es fastuosa, como si le hubieran dado a Wong, conocido por su desmesura, luz verde para hacer lo que quisiera: entonces, junto a su director visual, recrearon la vieja Shanghai en gigantescos sets, un mundo artificial donde transcurre esta historia de ascenso social que es una alegoría poco velada del “milagro chino”, el crecimiento vertiginoso de la economía del gigante asiático tras las reformas de apertura económica.

Esta visión fue posible gracias al apoyo de la mega empresa audiovisual china Tencent Video, que apostó por una obra que, aunque ha cosechado elogios, también ha provocado indigestiones: hay internautas que la califican de “extremadamente lenta”, de “confusa” o directamente de “infumable” por sus “diálogos interminables”.

 

 

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