Mundial y balas, no va: mucho temor por la violencia narco

Más de 70 muertos, explosiones en zonas turísticas y vuelos cancelados reavivaron el horror por el accionar de los narcotraficantes a pocos meses del torneo de fútbol

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Lo que parecía otro fin de semana tranquilo en Tapalpa, el pintoresco pueblo empedrado de Jalisco, terminó con disparos, helicópteros militares y un operativo de alto impacto que dejó un saldo devastador.

A pocos kilómetros de las tiendas y casas que viven del turismo, el Ejército mexicano abatía a Nemesio Oseguera Cervantes, alias “El Mencho”, líder del Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG), una de las organizaciones criminales más temidas del continente.

El resultado: más de 70 muertos en el intento de captura y en los enfrentamientos posteriores. El impacto, inmediato.

“Nos va a afectar. Son daños colaterales”, resumió con angustia María Dolores Aguirre, comerciante de 50 años cuya familia depende del turismo desde hace medio siglo. “La gente sí se la va a pensar en venir”. Y no es la única que lo teme.

El Mundial 2026 bajo la sombra de la violencia

Jalisco no es un estado cualquiera: su capital, Guadalajara, será una de las sedes del Mundial de la FIFA 2026. Monterrey también albergará partidos, mientras el Estadio Azteca, en Ciudad de México, está programado para recibir el partido inaugural.

Pero la pregunta que empieza a circular en voz baja es inevitable: ¿puede el Mundial desarrollarse con normalidad en medio de un recrudecimiento narco?

La presidenta Claudia Sheinbaum intentó llevar calma y aseguró que existen “todas las garantías” y “ningún riesgo” para la Copa del Mundo. Sin embargo, desde el exterior el seguimiento es constante.

La Federación Portuguesa de Fútbol confirmó que está “siguiendo de cerca la delicada situación”. La selección de Cristiano Ronaldo tiene previsto disputar un amistoso en el Azteca el 28 de marzo.

Bolivia, que participará en el repechaje en Guadalajara y Monterrey, anunció que enviará una carta formal para exigir mayores medidas de seguridad.

El mensaje es claro: el mundo está mirando.

Puerto Vallarta: explosiones, humo y turistas atrapados

El impacto no se limitó a las montañas.

En Puerto Vallarta, uno de los destinos más visitados del Pacífico mexicano, las explosiones y columnas de humo negro sorprendieron a turistas que descansaban en hoteles frente al mar.

Steve Perkins, estadounidense de 57 años, estaba en la terraza de su habitación cuando comenzó el caos. “Hay muchos estadounidenses atrapados aquí”, afirmó.

Su vuelo fue cancelado y reprogramado días después. Lo más contundente fue su decisión final: no planea volver a México.

Durante más de una década había viajado todos los años. Hasta ahora.

La muerte de “El Mencho” no garantiza el fin de la violencia. Al contrario: podría desatar una lucha interna por el control del cártel.

“Si de verdad mataron a este líder, podría ser que se peleen entre ellos”, advirtió Aguirre desde su pequeña tienda, mientras su hijo —cuyas clases fueron suspendidas por la violencia— la ayudaba a atender.

El temor no es abstracto. La historia del narcotráfico en México demuestra que cada vacío de poder suele generar nuevas disputas sangrientas.

A eso se suma la presión internacional. La Casa Blanca confirmó que Estados Unidos aportó inteligencia en el operativo y recordó que ofrecía 15 millones de dólares por información sobre el líder narco. El gobierno estadounidense exige resultados concretos en la lucha contra el fentanilo, bajo amenaza de aranceles o incluso acciones unilaterales.

México respondió con una ofensiva directa. Pero la pregunta es si el costo será un nuevo ciclo de violencia.

Turismo en alerta: el golpe invisible

En Guadalajara, las autoridades aseguran que los vuelos “ya regresaron prácticamente a la normalidad”. En Puerto Vallarta, el flujo turístico intenta reactivarse “poco a poco”. Pero el daño reputacional ya está hecho.

Cuando las imágenes de helicópteros, explosiones y ráfagas recorren el mundo, el impacto no se mide solo en cifras de muertos. Se mide en reservas canceladas, hoteles vacíos y visitantes que eligen otros destinos.

A meses del evento deportivo más importante del planeta, México enfrenta un desafío enorme: convencer al mundo de que puede ofrecer seguridad en medio de la ofensiva contra uno de los cárteles más violentos de la región.

Mientras tanto, en pueblos como Tapalpa, la incertidumbre es total.

“¿Quién manda ahora? ¿El Ejército o el cártel?”, se preguntan los vecinos.

La cuenta regresiva hacia el Mundial ya empezó. Y la sombra del narco amenaza con colarse en la fiesta del fútbol.

 

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