Evo Morales, fuera de escena y rodeado de dudas
Edición Impresa | 3 de Febrero de 2026 | 03:04
La prolongada ausencia pública de Evo Morales volvió a instalar un clima de incertidumbre en la política boliviana. El expresidente lleva más de cuatro semanas sin aparecer en sus habituales programas radiales ni en actos públicos, un silencio que se profundizó tras la detención en EE UU de su aliado venezolano Nicolás Maduro y que alimenta todo tipo de especulaciones.
Morales, quien gobernó Bolivia durante casi 14 años y fue el primer presidente indígena del país, tiene vigente desde hace más de un año una orden de detención por un presunto caso de abuso de una menor. Desde que estalló la investigación, se refugió en su bastión cocalero del Chapare, una región de la que prácticamente no salió y donde mantenía presencia política a través de la radio. Sin embargo, desde el 8 de enero, tampoco se lo escucha allí.
DISTINTAS VERSIONES
Sus allegados aseguran que el exmandatario atraviesa un cuadro de dengue y que se encuentra en reposo absoluto. Dirigentes sindicales y campesinos afirmaron que Morales “está a buen recaudo” y cuidando su salud, aunque evitaron dar precisiones.
En contraste, desde el Gobierno se deslizó que su permanencia en el Chapare se asemeja a una “detención domiciliaria”, ya que no podría desplazarse libremente.
El misterio creció al mismo tiempo que Morales redujo drásticamente su actividad en redes sociales y evitó referirse públicamente a su estado de salud.
La Policía, por su parte, aseguró que no existe registro oficial de una salida del país, mientras circulan versiones que van desde una posible enfermedad grave hasta un intento de ocultamiento.
El silencio del exmandatario se produce en un contexto político delicado, a pocos meses del cambio de gobierno y del giro diplomático impulsado por el presidente electo Rodrigo Paz, quien anunció un acercamiento a Estados Unidos y el retorno de la DEA. Para sus críticos, la desaparición de Morales responde al temor tras la detención de Maduro; para sus seguidores, se trata solo de una pausa obligada. Mientras tanto, su ausencia sigue siendo una incógnita que sacude el escenario boliviano.
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