Drama por la falta de agua en un sector de La Loma
Edición Impresa | 6 de Febrero de 2026 | 02:25
Los vecinos de la zona de 22 y 47 atraviesan una situación crítica por la falta de agua potable que se extiende desde el sábado 24 de enero. Según relataron frentistas del barrio, el problema se originó tras una obra realizada por Aguas Bonaerenses S.A. (Absa) que, si bien habría finalizado, nunca permitió la normalización del suministro en varios domicilios.
“La verdad, es un caos. Desde el sábado 24 estamos sin agua en el barrio. Al menos en algunos domicilios. Todo empezó por trabajos que estaba realizando Absa”, explicó un vecino afectado. De acuerdo al testimonio, al realizar los reclamos correspondientes, desde la empresa prestataria les indicaron que el inconveniente se debía a “un problema eléctrico” que debería resolver Edelap.
Sin embargo, la incertidumbre y la falta de respuestas concretas profundizaron el malestar. “Al momento de consultar novedades, Absa dice que es un problema eléctrico y que Edelap debe repararlo. Pero el pozo principal está en 47 y 22 y todo comenzó cuando Absa empezó a hacer los arreglos acá”, remarcó el vecino, quien aseguró haber visto personal de ambas empresas en el lugar.
La situación se agravó cuando, tras un breve restablecimiento el pasado 29 de enero, el servicio volvió a interrumpirse. “Al otro día fue todo un caos, se nos volvió a cortar el agua. Hicimos reclamos a Absa y también a la Autoridad del Agua (ADA). En ABSA me dijeron que a ellos les figura que el trabajo está realizado, que la tarea está terminada y que no hay que hacer nada más”, relató. Incluso, pese a que vecinos vieron a operarios cerrando pozos, nadie acudió luego a verificar que el servicio nunca se normalizó: “Nos dijeron que iban a mandar una patrulla y no apareció nadie. Seguimos sin agua”.
Rutinas alteradas
Mientras tanto, las familias deben reorganizar su vida cotidiana para sobrellevar la falta de un servicio básico. “Por mi parte, me estuve bañando en el gimnasio, cruzando la plazoleta de 47 y 22 hacia el Parque San Martín, porque ahí tienen agua, es otra red. Una vecina se va a lo de la madre, otra directamente se fue a lo de la familia”, contó el frentista, quien estimó que el gasto en bidones ya representa un costo importante.
Las dificultades atraviesan todos los aspectos de la rutina diaria: “Ni hablar de lavar la ropa, limpiar la casa, controlar el agua para ir al baño o resolver alguna urgencia. Le llevé la ropa a mi mamá para lavar y después, con bidones grandes, lavo los platos. Es un suplicio”, concluyó.
Los vecinos reclaman una pronta solución y mayor claridad sobre quién debe hacerse cargo de la reparación definitiva, mientras el barrio continúa sin agua desde hace más de diez días.
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