La industria pide eliminar distorsiones internas
Edición Impresa | 9 de Febrero de 2026 | 02:40
El presidente de la Unión Industrial Argentina (UIA), Martín Rappallini, advirtió que la competitividad del sector privado depende de un ordenamiento macroeconómico más profundo y de la corrección de distorsiones internas, en un contexto de apertura económica y caída parcial de la actividad.
Sectores como la construcción, el textil, el calzado y la metalmecánica continúan en retracción, mientras que la energía, la minería y la industria automotriz exhiben señales de recuperación.
Rappallini sostuvo que la apertura comercial obliga a las empresas a operar con márgenes más estrechos y a adecuarse a precios internacionales.
El titular de la UIA afirmó que la integración al mundo es una condición necesaria para un desarrollo sustentable, pero remarcó que el proceso requiere reformas estructurales internas. A pesar de la desaceleración inflacionaria y cierto orden macroeconómico, señaló que la presión tributaria continúa siendo un obstáculo central.
“Seguimos acumulando distorsiones. Tenemos cerca de 50 puntos de presión fiscal y, en algunos casos, aumentos impositivos a nivel municipal”, indicó. En ese sentido, planteó la necesidad de avanzar en una legislación laboral moderna que otorgue previsibilidad y reduzca costos sistémicos.
Para el dirigente industrial, la competencia internacional no se limita a las empresas, sino que involucra a los entornos regulatorios. “Hoy no compiten solo las firmas, compiten los sistemas que las rodean”, afirmó, al subrayar la necesidad de equiparar las condiciones locales con las de otros países.
Rappallini también respondió a las críticas oficiales dirigidas a ciertos sectores, como el textil, y defendió la complejidad de las cadenas productivas locales. Atribuyó los precios elevados a la acumulación de impuestos en cada etapa de producción y comercialización.
Además, tomó distancia de las disputas públicas entre el Gobierno y grandes empresas y reclamó fortalecer el prestigio social del empresariado como motor de crecimiento económico.
Respecto del reciente acuerdo con Estados Unidos, el dirigente consideró que se abre una oportunidad estratégica para la industria argentina. Señaló que la decisión de Washington de diversificar proveedores fuera de China podría favorecer exportaciones locales de acero, aluminio y otros bienes industriales.
En ese marco, proyectó un rol más activo del país como socio productivo global, siempre que se corrijan las distorsiones internas que —según advirtió— limitan la competitividad del sector.
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