Ropa más barata, empleo en caída: la crisis del sector textil

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La caída del valor de la ropa se convirtió en uno de los principales argumentos del Gobierno de Javier Milei para defender la apertura comercial y la desregulación de importaciones. Sin embargo, detrás de ese alivio concreto para los consumidores emerge una contracara cada vez más visible: el sector textil, de confecciones, cuero y calzado es hoy el que más empleo formal perdió dentro de la industria y uno de los más golpeados de toda la economía.

El fenómeno reabre un debate estructural en la Argentina. De un lado, millones de consumidores que durante décadas pagaron indumentaria a precios superiores a los internacionales. Del otro, una cadena productiva con fuerte presencia territorial y alto uso de mano de obra, que enfrenta una combinación de demanda interna débil y competencia importada creciente.

Desde diciembre de 2023 la dinámica de precios cambió de manera abrupta. Tras una inflación de 211,4% en 2023, 2025 cerró con una suba del 31,5%, el registro anual más bajo en ocho años. En ese proceso de desaceleración, indumentaria y calzado fueron protagonistas.

Un informe de la consultora Analytica indica que desde noviembre de 2023 los precios del rubro aumentaron 149,4%, muy por debajo de la inflación general acumulada (259,4%). En términos relativos, la ropa se abarató 30,6% frente al promedio de la economía y alcanzó su nivel más bajo desde 2016.

Aunque representa apenas el 9,9% del índice de precios al consumidor, el sector contribuyó de forma significativa a la desaceleración inflacionaria, a diferencia de los servicios —menos expuestos a la competencia externa— que mantuvieron mayor rigidez.

El impacto también se refleja en el poder adquisitivo: medido en dólares oficiales, el precio de un jean de primera marca cayó 39% desde fines de 2023. Con el salario promedio del sector privado formal hoy se pueden comprar 13 jeans, frente a 9 a fines de ese año.

LA MAYOR PÉRDIDA DE EMPLEO INDUSTRIAL

La mejora para los consumidores coincide con un deterioro acelerado del mercado laboral del sector. Según un relevamiento de Econviews basado en datos del SIPA, entre noviembre de 2023 y octubre de 2025 se perdieron 18.333 empleos registrados en textiles, confecciones, cuero y calzado. La caída del 15,1% es la más profunda dentro de la industria.

En paralelo se redujo el entramado productivo. La Fundación Pro Tejer registró el cierre de 558 establecimientos en ese período, una contracción del 9%, con impacto especialmente fuerte en indumentaria y calzado. Se trata además de una actividad con altos niveles de informalidad —alrededor del 72% en confecciones—, por lo que la pérdida total de puestos sería mayor.

Buena parte de los empleos que desaparecieron del registro formal se desplazaron hacia el cuentapropismo y la informalidad, generando un mercado más fragmentado y precario.

PRODUCCIÓN EN MÍNIMOS HISTÓRICOS

Los datos productivos refuerzan el cuadro crítico. Según el Índice de Producción Industrial del Indec, el sector textil fue el más afectado de 2025, con una caída acumulada del 5,7%. Aunque hubo repuntes puntuales, los niveles siguen muy deprimidos.

Analytica estima que la producción está 18,5% por debajo de diciembre de 2024 en confecciones y calzado y 31,2% por debajo en productos textiles. Frente a noviembre de 2023, el retroceso alcanza 47,6% en textiles y 19,3% en confecciones.

La utilización de la capacidad instalada sintetiza el deterioro: los productos textiles operaron en noviembre al 29%, el nivel más bajo de la serie histórica, salvo los meses más críticos de la pandemia.

IMPORTACIONES EN ALZA

El avance importador aparece como un factor decisivo. En 2025 las compras externas crecieron 97,3% interanual en indumentaria, 121,2% en textiles y 25,2% en calzado. Las importaciones de ropa alcanzaron US$681 millones, récord histórico en moneda constante. A esto se sumó el crecimiento explosivo del canal courier, con un salto del 274%, impulsado por plataformas internacionales.

Un estudio de la consultora Equilibra señala que la mayoría de los sectores que más cayeron en producción son los que compiten directamente con importaciones. En 16 de los 20 sectores industriales que se contrajeron, la producción local perdió participación frente a bienes externos.

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