La vida y el trabajo en Berisso de uno de los actores más famosos

Federico Luppi brilló en las tablas y ante las cámaras, pero sus comienzos fueron en el frigorífico de la ciudad ribereña. Su lado oscuro, las denuncias por violencia de género

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El famoso actor de cine, teatro y televisión Federico Luppi (1936-2017) tuvo un pasado ligado a Berisso, ciudad en donde fue empleado del frigorífico Swift y en la que conoció a Rosita Petkoff, su primera mujer y madre de dos de sus hijos -Gustavo y Marcela. Además, allí hizo sus primeros pasos en la actuación. Luppi había nacido en la localidad bonaerense de Ramallo, pero su familia se mudó a Berisso cuando él era muy chico.

Uno de sus más antiguos amigos, el también conocido actor Lito Cruz, contó en una entrevista publicada en este diario: “Mi padre tenía un bar en el Puerto, frente a la salida del frigorífico. Trabajé ahí durante 20 años y mi primera incursión con el teatro fue cuando Federico Luppi, que trabajaba en Swift, iba al bar a tomar café y charlábamos sobre las tablas”.

Cruz se convirtió en gran amigo de Luppi y ambos integraron un grupo de teatro, del que también participaron Martín Adjemian y Víctor Manso, y con quienes recorrían los barrios llevando obras.

EL VÍNCULO CON LA CIUDAD

Según contó Luppi, su primera aspiración profesional había sido ser dibujante de historietas, y ese anhelo lo trajo a nuestra ciudad, envalentonado por Oscar Blotta para estudiar escultura, técnica y arte, algo que le daría “una dimensión absolutamente realista e inequívoca de lo que es realmente el volumen en un cuadro”.

En Bellas Artes, volvió a relacionarse con el teatro, y ahí se quedó. Es cuando también vivió en La Plata. Con sus compañeros de teatro de Berisso, más otros nombres como Walter Zuleta y César Palumbo, conformaron el recordado Teatro Nuevo de la calle 44 entre 4 y 5, bajo la dirección de Jorge Thomas, en donde realizaron obras como “Fin de Jornada” o “La zorra y las uvas”, entre otras.

César Palumbo, referente del teatro independiente local, recordó aquellas épocas, sobre todo la pieza “Temístocles en Salamina”, en donde compartió elenco con Luppi, a quien vio personalmente por última vez cuando Lito Cruz lo invitó junto a Federico a su programa radial “Teatro Sur”, que se emitía por Radio Provincia.

“Ahí le pedí que cuente una anécdota que él me había contado en los sesenta, cuando lo conocí, sobre algo que le había dicho un compañero suyo polaco del frigorífico: ‘¿por qué trabajás de día acá y a la noche hacés teatro? Ya sé: porque el frigorífico te da para comer, pero el teatro para vivir, ¿no?’ Una certeza que lo dejó mudo”, reveló Palumbo.

“UNA PERSONA DE VANGUARDIA”

“Federico fue una persona de vanguardia, alguien con ideas avanzadas y como la mayoría de la gente de izquierda vivió penando las vicisitudes de un país que no lo comprendió demasiado”, dijo Palumbo, y remarcó: “Para mí, lo que marca su camino es su trayectoria”.

En la misma línea opinó el director cinematográfico berissense Oscar Barney Finn, cuando dijo que Luppi tuvo más reconocimiento en España que en Argentina, y que su legado “son las obras que deja, las personas con las que trabajó, los premios que logró”.

Según contó Barney Finn, conoció “humanamente” a Luppi cuando frecuentaba en Berisso su Cine Club, aunque “profesionalmente” el vínculo se estableció décadas más tarde, cuando lo dirigió en Canal 7. “Mi deuda pendiente fue haberlo podido dirigir en el cine”, contó el director.

UNA PERSONALIDAD COMPLEJA

Reconocido como gran actor no sólo en nuestro país sino en toda América y sobre todo en España, en donde vivió y trabajó varios años, tanto en vida como después de su muerte la personalidad compleja de Luppi dejó a la vista un lado oscuro en su vida íntima, acusado de malos tratos por varias de sus parejas.

En el momento en que salieron a la luz estas informaciones, no existía aún en la sociedad de nuestro país una ponderación cultural avanzada acerca de lo que significa la violencia de género y, en ese sentido, es que muchas veces llegó a decirse que sus episodios de violencia con las mujeres se anticiparon en algunos años y las conclusiones sociales que se extrajeron de ellos fueron como precursoras de lo que se instalaría después.

La que había sido su mujer, Haydée Padilla (1936-2022), más conocida como La Chona, poco antes de fallecer ofreció a la prensa un dramático relato de la violencia de género que sufrió con quien había sido su pareja Federico Luppi: “El me iba a terminar matando”, dijo.

La Chona fue una de las primeras actrices en hablar de machismo en la Argentina y de exponer ante la opinión pública las situaciones de maltrato físico y verbal que debió vivir.

En una entrevista que le dio en 2019 al programa televisivo que conducía Luis Novaresio, la Chona describió la traumática relación que vivió con Luppi en los diez años que estuvieron en pareja durante la década del 70.

La actriz contó cuándo fue el momento en el que decidió ponerle punto final al noviazgo que tenía con el actor. “Fue una situación muy fuerte en cuanto a que llevaba una violencia casi mortífera. Ahí le dije todo lo que se le puede decir a alguien y me fui”, reveló.

“Creía (Luppi) que eso estaba bien... Tenía mucho éxito el machismo en ese momento y a mí no me creía nadie y me hago responsable: alguna parte de mí aceptaba el sometimiento”, confesó la mujer, tal como se dijo, que fue una de las primeras actrices en denunciar públicamente un hecho de violencia de género.

Se habló de la “personalidad compleja” del actor y esto se explica, también, porque muchos de los que fueron sus amigos o compañeros de trabajo en las tablas o frente a las cámaras pusieron siempre de relieve que se trató de una persona excelente y que se preocupaba por quienes la pasaban mal en la vida por culpa de distintas injusticias.

TRAYECTORIA

Protagonista de una larga trayectoria que se inició en la década del 60, Luppi tuvo su mayor despegue como actor en el programa “El amor tiene cara de mujer” (1964) y un año más tarde en el cine con Pajarito Gómez. La fuerte presencia de un actor formado no sólo por sus estudios sino por una vida de esfuerzos se hizo sentir en las más de 80 películas que filmó. Sus biógrafos rescatan como filmes principales a “Plata Dulce”, “Cronos”, “Matar al abuelito”, “Caballos Salvajes”, “El romance del Aniceto y la Francisca”, “Sol de otoño”, “Bajo bandera”, “Martín (Hache)” y “Cara de queso”, que lo convirtieron en uno de los actores más prestigiosos del cine nacional, con proyección fuera de las fronteras.

EN EL EXTERIOR

En 2001 se radicó en España, donde vivió varios años y realizó “El espinazo del diablo”, “El laberinto del Fauno” e “Incautos”, entre otras películas. También trabajó en México y Perú.

Su última aparición cinematográfica fue poco antes de fallecer, “Nieve Negra”, el film protagonizado por Ricardo Darín, Leonardo Sbaraglia y Dolorez Fonzi y dirigido por Martín Hodara.

Sus trabajos en la pantalla grande lo hicieron acreedor de seis premios Cóndor de Plata a Mejor Actor, por sus papeles en “Martín (Hache)”, “Sol de otoño”, “Un lugar en el mundo”, “Plata Dulce”, “Tiempo de revancha” y “El romance de Aniceto y la Francisca”. En televisión, participó de los ciclos “Alta Comedia”, “Ficciones”, “Atreverse”, “Cien años de perdón”, “Trátamen bien”, “Condicionados” y “En Terapia”, entre otros.

Una estrella internacional de Hollywood, como Antonio Banderas, despidió así a Luppi en su cuenta de Twitter: “Nos deja Federico Luppi, gran referente de la interpretación mundial. Gracias por todo”.

 

 

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